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“El hombre nació libre y
dondequiera el está en cadenas.”
Jacques Rousseau
En cierto modo la
sociedad, la sociedad occidental, solamente encuentra un camino –corto y de
fácil acceso–, para superar el dolor y el sufrimiento: el químico o mundo de las
drogas. Si existe un adicto grave en la familia, ésta se resquebraja,
rompiéndose los lazos habituales de concordia, convivencia y respeto entre unos
y otros. Se protegen y culpabilizan entre unos y otros. Unos buscan excusas a
los comportamientos del drogadicto, otros son proclives a emplear la dureza para
con el enfermo. Ninguno de estos comportamientos son buenos. El adicto se cierra
en círculos concéntricos, los cuales son muy difíciles de romper para salirse de
los mismos. Y es que entonces el adicto –que es un enfermo–, ha de vivir el
resto de sus pocos o muchos años de vida que le restan, y siempre bajo el signo
de las drogas.
Sí tenemos que
dar importancia al consumo de medicamentos en la familia... Sí tenemos que dar
importancia al consumo de tabaco en el seno familiar... Sí tenemos que dar
importancia al consumo de alcohol en el entorno familiar...Ver para creer. Por
tanto, y esto se comprende, es una falacia (por idea falsa) el tratar de crear
un distinción entre drogas duras y blandas, legales e ilegales, etc. Idea falsa
fomentada entre sectores sociales interesados en que las drogas se propaguen y
distribuyan incluso gratis, aludiendo que el principio de libertad –el más
grande que existe entre los seres humanos–, está por encima de otros... como son
el de la salud.
El uso y abuso de los tóxicos ha sido utilizado y está demostrado hace miles de
años por ciertas religiones, sectas medicinas y distintos poderes establecidos
por las personas, para obtener estados de predisposición hacia los mensajes o
teorías que predican los “súper-hombres” o “líderes”, y así conseguir el mayor
número de prosélitos.
El hombre nació libre, es libre y creador –descubridor diría yo–, y no debe
someter su voluntad e inteligencia a los estupefacientes –drogas– para que éstos
le produzcan fiesta, concentración y descanso, todo de manera artificial. El
cuerpo humano tiene en su interior más de 400 productos químicos que son capaces
de dar alegría, tristeza, sueño, amor, odio..., pero de forma natural. Todo
servido por nuestro propio intelecto.
Nuestra civilización actual, si así podemos llamarla, sufre como consecuencia de
plantas cuyas respectivas virtudes fueron explotadas por todas las culturas.
Hasta hace décadas, nadie se preocupaba de regular su siembra y recolección,
mientras que ahora el hecho del cultivo de sustancias tóxicas cobra dimensiones
de catástrofe planetaria: capitalistas, socialistas, comunistas, cristianos,
mahometanos, etc., se unen en una cruzada común por la salud mental y moral de
la humanidad. Tenemos que preguntarnos: ciertamente, ¿quién sale beneficiado con
la ilegalidad de ciertas sustancias? Con evidencia podemos responder: los
toxicómanos -enfermos-, no.
El dinero es el “gran ganador” y el causante del consumo de drogas. Él es
anónimo, uniforme y permanente; creo haber leído que está en funcionamiento hace
más de 4500 años en intercambio mercantiles. Esto es triste, pero es la pura
realidad. ¡Poderoso caballero es don dinero!, que reza nuestro refranero
español. Acabamos de hablar de “Las drogas ilegales”.
La idiosincrasia de cada país es distinta: Madrid no es París ni Nueva York.
Quizás, lo que es bueno para Holanda no lo sea para España. ¿Aceptaría la
sociedad española la legalidad de “ciertas” sustancias tóxicas? Estoy hablando
del Cannabis, por decir algo. Creo que son los médicos, legalistas,
moralistas..., quienes, en resumidas cuentas, tienen la última palabra.
No podemos
olvidar ni por un momento que, aunque no lo expresemos tácitamente, nuestros
buenos amigos el alcohol y el tabaco son autenticas drogas en
nuestro siglo XXI, acabado de empezar. Y es que los cigarrillos que se
venden–para consumir–son autentica basura para nuestros organismos (dicho sea de
paso, que, el 95% de lo que se fuma, sin lugar a dudas, son sustancias nocivas
para el cuerpo humano: no solamente a largo plazo, sino a corto. Una vez que la
nicotina penetra en nuestros pulmones nunca jamás sale. Y es más: todos tenemos
conocimiento de que fumar cigarrillos –su nicotina y otros componentes
químicos–, son los responsables de la muerte súbita infantil –niños y niñas–, si
sus madres consumen cigarrillos durante el embarazo.
Del alcohol
podemos decir otro tanto, y posiblemente más grave, dado que jóvenes–niñas y
niños –comprendidos entre los 10 y 12 años en adelante, con poder adquisitivo
suficiente, durante todos los fines de semana consumen alcohol –la cantidad
suficiente– para que, incluso alguno de ellos, pierdan sus conciencias... Claro
esta, causando los correspondiente disgustos a padre y familiares cuando son
llamados a hospitales y ambulatorios donde has sido atendidos como consecuencia
de su estado de embriaguez.¡ Triste desconsuelo!, por que uno es también es
padre y... Hemos terminado de hablar de “las drogas legales”.
Bien es sabido
que fumar durante el embarazo es perjudica para el feto que habita en el vientre
de las madres –nuestras hija de Eva–. Y aquí podemos incluir el síndrome de
muerte súbita infantil, asociados a los múltiples factores que se asocian a esta
última, y cuyo principal causante de la misma debemos incluir a la nicotina.
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