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“Aconsejo para
llegar a ser un buen periodista-escritor-: un noventa y nueve por ciento de
talento, noventa y nueve por ciento de disciplina y noventa y nueve por ciento
de trabajo.”
William Faulkner
Se levanta uno todos los días
pensando y más pensado en esa sufrida clase media, que siempre la hubo y la
habrá, y debe existir para servir de freno -en la lucha por la vida– que
mantienen, codo a codo, y se mantendrá, entre la clase alta y clase baja: qué
nadie se rasgue sus vestiduras por pertenecer a la clase la baja, económicamente
hablando. Y es que esa clase baja –formada en muchas ocasiones por verdaderas
gentes, –humildes y sufridoras-, que resultan ser personas, es decir, gentes con
principios y deberes que respetan y cumplen a las mil maravillas con los
derechos inherentes a cualquier ciudadano... Porque entiende uno, y entendemos
todos, que esa aludida clase media sirve de contrapeso y valladar entre los de
arriba y los de abajo: a los primeros les sujeta su soberbia, a los segundos les
reconduce su orgullo. De esta manera, sin duda, los que somos peregrinos de la
vida marchamos unidos por la vida que nos toca vivir todos los días.
Y es que ante el “Dios de todas las
religiones” todos somos iguales: ingenieros, médicos, cardenales, obreros
vestidos con buzos de personas, mendigos...Entonces la clase media ha de jugar
un papel importante para relacionar a los de arriba –que ostentan el poder que
produce la riqueza–, con los de abajo –olvidados y desatendidos, muchas veces–,
que no consiguen alcanzar ese estado de bienestar mínimo para llevar un vida
normal sin padecer hambrunas y desamparos.(Siempre hemos entendido por
“Clase_media” a aquel grupo de ciudadanos que ocupan un lugar intermedio
entre la opulencia de rico y la privación del pobre.)
Esto de lo que hablo,
inexorablemente, nos conduce a que todos unidos luchemos por una democracia que
se ha de resucitar en Europa–concretamente-, y en el mundo entero también.
La democracia europea, en concreto,
anda un tanto a la deriva, a la tolerancia... de los gobiernos de turno, que se
abandonan en manos de los neoconservadores norteamericanos. Y aquí,
precisamente, hemos de intervenir nosotros: los liberales, los socialistas, los
derechistas, los izquierdistas, los comunistas...: cualquier etiqueta política
es válida, siempre y cuando, se destierren de la faz de la tierra esas ideas
fundamentalistas y esos nacionalismos exacerbados, que, mediante el
establecimiento del “terror como bandera”, hace casi imposible la convivencia
entre todos los seres humanos. E insisto, una vez más, que todos hemos de
contribuir con nuestras humildes fuerzas, marcándonos esta tarea como un reto,
para el establecimiento de democracias sólidas en la UE: sin distinción de
credo, raza, sexo, nacionalidad o afiliación política: cumpliendo con la leyes y
haciendo que se respeten. Todo lo demás nos lleva a una tolerancia
desmesurada–sin pies ni cabeza–, y así nos está creciendo el pelo...A la postre
nos quedaremos todos calvos.
Podemos decir, y lo decimos, que en
principio las cosas no parecen ir mal en la República Popular China..., y, en
cambio, no dispone de un sistema político democrático. Avanza China, avanzan los
chinos...implantando un sistema económico capitalista, y, en cierto modo,
mejorando avances de tipo social. Y sí es cierto que la aludida clase media está
creciendo a pasos agigantados en ciertos países, tales como: China, Brasil,
India, etc. Mas las consecuencias de este fenómeno pronto las veremos, y
causarán problemas de tipo económico y político, principalmente. Éstas puede ser
consideradas buenas noticias en principio, pero será un éxito de la humanidad el
conseguir elevar los límites de la pobreza –que genera hambruna y muerte
segura-. Demos entender que este avance sociológico y humano traerá un
encarecimiento de la vida en todos sus órdenes: entiende uno que, hoy en día, ya
se paga más por las ropas de vestir, por el transporte, por el encarecimiento de
los precios de primera necesidad –pan, leche, soja, pasta, trigo, arroz-. Y nos
damos cuenta perfectamente que estamos produciendo más cantidad de cereales, sin
embargo, estos últimos son usados como combustible. Vamos, indudablemente, a un
mundo mejor: cualquier persona debería comer tres veces al día, debería lavarse
y asearse, debería de tener acceso a una vivienda normal de 70 metros
cuadrados,, debería estar en poder de los fármacos necesarios para aliviar sus
dolencias y enfermedades crónicas…
No obstante, en principio, todo esto
es una utopía. Detrás tenemos ese enemigo público número uno: “el petróleo”, que
corre en los tiempos actuales sobre un techo de 100 dólares el barril. Y, claro
está, el
“oro negro” no se puede comer, que yo sepa.
Hoy Europa está funcionando bajo
otros parámetros que amparan la libertad de expresión, y en todos sus matices.
Debemos de promover el discurso, el dialogo, la libertad de prensa… para no
negar nunca lo que los libros de Historia Universal nos enseñaron, y seguirán
haciéndolo, de los hechos acaecidos a través de los tiempos. Porque es tontería
tratar de negar que existió la Inquisición, el Holocausto, el genocidio de los
indios americanos por los hombres que colonizaron Estados Unidos… La verdades
históricas no se pueden legislar en virtud de opiniones sin fundamento histórico
y demostrado, para que cada uno de nosotros digamos lo que más nos convenga en
cada momento. Pero sí es importante coger la pluma todos los días para distraer,
enseñar y hermanar a los pueblos del mundo entero, sin distinción de raza, sexo,
religión...
Saber el cómo y el cuándo
adelantarse a los acontecimientos de interés periodístico. Hay que tratar de no
mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de
un ser humano, y b) para elogiar
belleza mujeres .William Faulkner dejó escrito que “aconsejo para llegar a
ser un buen periodista-escritor-: un noventa y nueve por ciento de talento,
noventa y nueve por ciento de disciplina y noventa y nueve por ciento de
trabajo”. Y esto es una verdad como un templo.
Hemos de esmerarnos –en la política
de fiel distribución de la riqueza–, para no mostrar por esos mundos de Dios...
cuerpos completamente desnutridos caminando hacia la muerte... Ésta es nuestra
sociedad de consumo en la que estamos inmersos y ciegos con ojos que ven. Pero,
esperando un golpe de timón–que cambie el rumbo de nuestras vidas–, seguimos
enriqueciéndonos con el petróleo de los árabes/musulmanes. Mas los Estados
Unidos de América, que han creado –equívocadamente un mundo unilateral–, por fin
se han dando cuenta que nada tienen que hacer en Irak. Durante el año 2006 nos
han hecho comulgar con ruedas de molino a los países del resto de la Tierra,
involucrándonos en un viaje sin retorno... con visos sombríos y oscuros para
poder recuperar un nuevo orden mundial.
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