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“Llamo locura a
toda tentativa de conspiración
que no llega a
buen fin. Si triunfa, eso que llamo
locura lo
denominaré sabiduría”
MASSIMO D’AZEGLIO, I mie ricordi, XVI

Hemos de entender que la historia nos enseña como
fueron los acontecimientos que definieron países, limites, creencias religiosas,
idearios políticos, lenguas…, muchas veces mediante guerras
injustificadas–aunque pocas guerras o casi ninguna pueden ser llamadas
justificadas: salvo aquellas que invaden los territorios y, claro está ,éstos se
defienden de una agresión a sus terruños como legítima defensa, quizá y
provocadas para alcanzar el poder a cualquier precio. Poder y dinero, dinero y
poder...aunque perezcan en las contiendas miles de ciudadanos que no compraron
velas para el entierro, para el entierro que supone cualquier guerra de las
miles que hemos tenido.
No olvidemos ni por un momento que Rusia–el señor
Putin–, lleva a la práctica acciones unilateralistas: a) utiliza el poder del
veto–su poder–en el Consejo de Seguridad de la ONU, apoyando a Serbia y, de esta
manera, apaciguar los deseos de independencia de Kosovo, y b) interviene,
influye y controla–de manera directa–sobre lo que el Consejo de Seguridad debe o
no debe hacer en relación con Corea del Norte e Irán( Recordemos que la Casa
Blanca–EEUU.–hace los propio para proteger a Israel contra las resoluciones
propalestinas que se puedan tomar dentro de la ONU.) Entiende uno que, con este
proceder, estamos lanzando al aire cometas de papel (el aire es su elemento)
–sin hilos de sujeción–,que marquen rumbos y destinos finales, a fin de que el
aparato de política exterior europea funcione y marque pautas diplomáticas para
el buen entendimiento entre iraníes y norteamericanos. Es decir, que impere la
fuerza de la razón, y no la razón de la fuerza entre EE.UU. e Irán.
El líder de Kremelin, señor Putín–hombre deportivo
e inteligente–, sabe lo que se juega en las próximas elecciones legislativas del
2 de diciembre al Parlamento ruso. Ha desplegado todo su aparato propagandístico
llenando de pancartas y letreros las calles de Moscú, para favorecer al partido
que representa su persona:
Rusia_Unida (RU). Su objetivo no admite ambigüedades: conseguir mayoría
absoluta de escaños, y así dejar fuera de combate a las demás fuerzas políticas.
A esto le llamo yo triunfar con sabiduría.
Por las continuas restricciones impuestas por el
Gobierno ruso, Democracia y Derechos Humanos de la OSCE (Organización para la
Seguridad y Cooperación en Europa) no podrá designar observadores
internacionales en las elecciones del 2 de diciembre próximo. Como astucia
política se puede considerar ésta decisión, pues al Presidente ruso no le
interesa que nadie meta sus propias narices en su país: él sabe que pertenece a
Europa, pero entiende hoy por hoy que Europa es... el señor Putín. Que la Duma(
Parlamento ruso)es ...el señor Putín. ¡Vamos!, que no desea oír hablar, ni por
un momento, de lo que representa la palabra “democracia” en este mundo actual
que venimos en llamar civilizado: (¿Casi civilizado?), ( ¿repartidor de pan
entre los países subdesarrollados?), (¿vendedor de armas, incluidas las
nucleares?)
Hemos de reseñar que el señor Putin, habla y
razona de que se está produciendo una dictadura en el orden internacional por
parte de los Estados Unidos de América, que intentan imponer una
pseudodemocracia internacional, cuando él negocia por libre con Irán, sin
encomendarse a Dios ni al Diablo. Sí quiere olvidar, deliberadamente, de que la
obsesión constante del asesinado, Viktor Litvinenko, era saber qué ocurría en
Rusia, por qué no se respetaban los derechos humanos, y hablaba y hablaba
repetidas veces sobre el conflicto de Chechenia. Críticas quizá sinceras, pero
que al señor Putin no le gustaban, ni poco, ni mucho, ni nada. Tampoco en Rusia
se respetan los derechos humanos..., que son inherentes a la persona humana
libre en sus ideales políticos, humanos y culturales. Miente, y como un
cosaco–con permiso de los cosacos–, el señor Putin. (El asesinato del ex expía
fue–en su día–selectivo y rebuscado. Se le dio a tomar “polonio 210", un veneno
mortal de necesidad, que nunca falla y que produce una agonía lenta pero
terrible...de soportar.)
Mas hoy en día la guerra de Chechenia parece ser
que ha finalizado, y el régimen de la república caucasica hace buenas migas con
Wladimir Putin. Existe tolerancia completa dentro del territorio checheno, y
Moscú hace oídos sordos a todo lo que allí ocurre.
¡Qué buenas maneras más diplomáticas de quitarse
enemigos de en medio! Democracia para saber triunfar con sabiduría entiende uno
que es esto.
Los contactos entre Rusia e Irán están al orden
del día. La primera ha vendido a la última plataforma de misiles antiaéreos–de
lanzamiento tierra aire–, que harían verdadero daño a los portaviones y buques
de guerra–cruceros y destructores–norteamericanos que se encuentran ya navegando
por el golfo Pérsico. Pero el señor Putin habla y razona de que se está
produciendo una dictadura en el orden internacional por parte de los Estados
Unidos de América, que intentan imponer una pseudodemocracia internacional,
cuando él negocia por libre con Irán, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Sí
quiere olvidar, deliberadamente, de que la obsesión constante del asesinado,
Viktor Litvinenko, era saber qué ocurría en Rusia, por qué no se respetaban los
derechos humanos, y hablaba y hablaba repetidas veces sobre el conflicto de
Chechenia. Críticas quizá sinceras, pero que al señor Putin no le gustaban, ni
poco, ni mucho, ni nada. Tampoco en Rusia se respetan los derechos humanos...,
que son inherentes a la persona humana libre en sus ideales políticos, humanos y
culturales. Miente, y como un cosaco, el señor Putin.
Podemos decir y hablar hoy en día de la Rusia de
Vladimir Putin, que da muestras de renacer en el terreno político y económico.
Nos hemos de olvidar, poco a poco, de aquel Estado debilitado y temeroso, diría
yo, y que dependía de Occidente, mostró su cara más fea tras la caída de la URSS.
Se dice, se comenta...que esta recuperación económica patina sobre plataformas
no seguras, basadas, única y exclusivamente , en dos productos elementales–hoy
por hoy–en todo país que se precie de tener una economía saneada y en vías de
desarrollo tan competitivo en el mundo que actualmente vivimos: El gas y el
petróleo, el petróleo y el gas. Y es que el elevado precio de los mismos se hace
inalcanzables para las economías domesticas de los pueblos más pobres e,
incluso, hace temblar–en ocasiones–las economías de los más ricos: todos
queremos poseer reservas de estos productos químicos: “oro amarillo” y del “oro
blanco”.
Sin reserva alguna vemos con claridad que el
régimen del señor Putin está desarrollando un apropiado plan en inversiones
estratégicas, véase: infraestructuras, laboratorios, renovación y puesta al día
de un ejército olvidado en el tiempo...,que tantos dolores de cabeza dio al
mundo entero. Putin, el Putin frío y calculador, sacará partido de todas sus
inversiones, a fin de que entren divisas en su Rusia del alma. Esa Rusia que
surgió rápidamente cuando pensábamos que estaba dormida en los laureles. Este
proceso llevado a cabo por el primer mandatario ruso, señor Putin, se le puede
llamar, sin duda alguna oxigenar la política, la política rusa. Rusia posee
enormes reservas de petróleo y gas natural (no nos olvidemos al gigante ruso del
gas “Gazprom”).
El gobierno del señor Putin–sus ministros-, está
dando muestras de alcanzar con maniobras expertas y negociadoras que, empleando
la técnica del “Banco de los Favores”, sus vecinos se sientan intimidados e
incómodos: Bielorrusia y Ucrania se someterán pronto a los deseos de Moscú por
entender que dependen de las reservas de energía rusas y, por tanto, lograr en
cierta manera que se sientan intimidados los países de la Europa occidental.
Hemos de convenir que con el precio actual del
petróleo–rondando los 93 dólares–el barril de crudo Brent, de referencia en
Europa, convierte la Rusia de Vladímir Vladimírovich Putin en prospera y
económicamente fuerte., lo cual le ha venido al Gobierno ruso como aguas de
rosas frescas caídas del mismo cielo. Y seguirá subiendo el petróleo. Tenemos
dos guerras latentes, en plena ebullición: a) la amenaza de Turquía con la
operación lanzada contra el PKK (Partido de los trabajadores de Kurdistan, y b)
el posible enfrentamiento entre EEUU e Irán. Así se cuenta la historia.
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