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“Entre todas las
cualidades que distinguen a un ciudadano en su patria figura el comportarse de
modo más liberal y magnánimo que todos los demás, especialmente en los edificios
públicos, como iglesias, monasterios y casas para los pobres, enfermos y
peregrinos.”
Maquiavelo,
Pensiere, I, 25.

Y es que Europa ha contraído un
reto de salvación, que consiste en crear una sensación de camaradería e unión
entre los diferentes países que forman la UE( Unión Europea), respetando, en
todo momento que se hablen las diferentes lenguas vernáculas existentes. El
Parlamento europeo es un enorme portaviones que lleva en su interior promesas,
conclusiones, razonamientos que, al final, han de decidir lo que es bueno para
Europa, y, como consecuencia para los europeos: y todo ha de configurarse
hablando 23 lenguas oficiales que, bajo el sistema de traducción simultánea, se
han de convertir en una sola: la lengua de la generosidad–uno diría que hace
falta una gran generosidad–,que hable en nombre de todos los hombres/mujeres
que constituyen y han de constituir la esperada UE. Es decir: los futuros
Estados Unidos de Europa.
Y esta generosidad se consigue
comportándose de forma y manera más liberal y comprometida entre los distintos
países europeos, ósea se, que éstos sean iguales en el terreno jurídico, en el
terreno económico, en el terreno social...Hablamos entonces del “...comportarse
de modo más liberal y magnánimo que todos los demás(...)”, expresado por
nuestro filósofo e historiador
Maquiavelo.Pues
todos sabemos que tanto más nos debilitamos cuanto más se crean situaciones de
exclusión política, cuanto más crecen las circunstancias de exclusión
social, cuanto más se desarrollan ocasiones de exclusión racial...
Porque hoy por hoy tenemos
serios problemas–aunque sean circunstanciales–, cuando tratamos de admitir a
Ucrania y Turquía como naciones integrantes de la UE. Y esto no es una noticia
buena, ya que nosotros creemos–uno entiende–, que la integración de los aludidos
países reforzarían la cohesión y fuerza de nuestra definitiva UE.
Debemos, en todo momento,
tratar de entendernos – e insisto una vez más–, hablando un idioma único y
mundial: el idioma de la generosidad. Y esto es así. Porque uno piensa que,
aunque se hablan sobre 23 lenguas aproximadamente en la Unión Europea, no
debemos olvidar lo que
Goethe
expresó (Maximen und Reflexionen, 2.): “El que no conoce idiomas extranjeros
no sabe nada del propio”.
Y el ejemplo de lo que afirmo
lo tenemos presente en la República de Sudáfrica: en esta nación africana se
entienden y se respetan–conversando en su Parlamento–, al emplear 11 lenguas
oficiales (Afrikáans, Inglés, Ndebele, Sesotho, Sesotho sa Leboa, Swazi, Tsonga,
Tswana, Venda, Xhosa y Zulú, respectivamente).No silenciando ni por un momento
que, muy a pesar nuestro y de otros países, hemos de reconocer que es la primera
potencia económica del Continente africano.
Otro problema que afecta a la
Unión Europea en los momentos actuales lo constituye el terrorismo: el
terrorismo fundamentalista islámico. Cuando pasaron los hechos luctuosos
del 11–S, no sacamos las correspondientes lecturas del citado suceso: poner
nuestras fronteras a buen recaudo, tamizando los posibles huecos–que los había–,
en nuestros puertos, aeropuertos, ferrocarriles y carreteras. Y es que lo
ocurrido en el 11-S (EE.UU.), muy a nuestro pesar, se gesto y se seguirá
gestando en naciones-territorios- europeos. En las ciudades hay muchos Abdulah,
Musafa, Yasser... dispuestos a morir, si así se lo indican, en cuestión de pocos
segundos y empleando técnicas “kamikaces”: basta con sujetarse a la cintura un
pequeño número de pequeñas bombas, saltar por los aires, y asunto concluido.
Es curioso: vendrá un día no muy lejano en que, si
uno de nosotros nos sentimos amenazados por el terrorismo islámico, a
indicaciones de un juez, tendremos que abandonar nuestros domicilios para
siempre y marcharnos a ninguna parte. Un sinnúmero de atemorizados vecinos
pondrán sus miedos--como denuncia--ante la autoridad anteriormente mencionada, y
dicha autoridad para satisfacer esos miedos -incontrolados y contagiosos-,
dictará la sentencia correspondiente para que el abandono del domicilio sea
ejecutivo. Triste y mala sentencia de su señoría, pero así será... si no
llegamos a curarnos en salud, y erradicar de Europa-de una vez para siempre-, el
terrorismo islámico.
Hemos de entender los ciudadanos europeos, aunque
hablemos idiomas diferentes, que quizá el idioma inglés–hablado por la mayoría
de los integrantes de la U E–, sea nuestra salvación, y claro está–volviendo a
insistir sobre el mismo tema–, practiquemos lo que nos enseñó Maquiavelo:
“...comportarse de modo más liberal y magnánimo que todos
los demás (...)”. Que es lo mismo que decir: ¡ Seamos generosos!,
porque “ hace falta una gran generosidad” para entender, comprender y escuchar a
nuestros hermanos europeos, dado los diferentes idiomas–muchos de ellos
complicados en cuanto a escritura y pronunciación–, que se hablan dentro del
Parlamento europeo.
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