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El mundo sabe que el cantante
Pete_Doherty, novio en diferentes momentos de la supermodelo Kate Moss, se
enfrentará una sentencia de cárcel el próximo mes. Esto es así, si no logra
demostrar que está intentando superar su adicción a las drogas. El mundo de las
drogas en el que está inmerso dicho rockero es difícil de superar, sobre todo
cuando se ha llegado a la fama: aplauso y beneplácito de todas las gentes. Y es
que el consumo de sustancias químicas es tan antiguo como la humanidad, pero es
Occidente quien se lleva el gato al agua en cuanto al consumo se refiere. Sin
duda, Pete Doherty, está en la picota.
Estamos inmersos todos nosotros en una sociedad
muy adictiva a las drogas, tanto adolescentes como adultos. Por otra parte, los
padres adictos a cualquiera de estas sustancias, tienen más probabilidades de
engendrar hijos adictos.
La jueza Davinder Lachlar, en una sesión celebrada
en un tribunal de Londres, dijo que “retraería” la sentencia por una serie de
ofensas por consumo de droga hasta otra audiencia”. Ésta se realizará dentro de
cuatro semanas. “Lo que tengo en mente es una orden comunitaria o la prisión”,
dijo Lachlar en la Corte de Magistrados del Oeste de Londres. “Si no muestra la
motivación en cuatro semanas, será prisión, es tan simple como eso”, terminó
diciendo. Y prosiguió afirmando –al abogado de Doherty, Sean Curran–, que “una
multa financiera es una ‘sugerencia’ totalmente irreal”. El cantante de
Babyshambles, ataviado con chaqueta negra y una camiseta blanca, entendió las
sugerencias de su Señoría, y todos entendemos, o queremos comprender, que no
volverá a las andadas.
Kate_Moss, la ex novia del cantante,
nada quiere saber de él. Soplan malos vientos por el momento. La adicción a las
drogas no se supera en días, meses... A veces tienen que pasar varios años para
que la/as persona/as inmersas en esta enfermedad– nubes negras que se introducen
en un hueco profundo sin fin– se curen de la misma.
En cierto modo la sociedad, la sociedad
occidental, solamente encuentra un camino –corto y de fácil acceso–, para
superar el dolor y el sufrimiento: el químico o mundo de las drogas. Si existe
un adicto grave en la familia, ésta se resquebraja, rompiéndose los lazos
habituales de concordia, convivencia y respeto entre unos y otros. Se protegen y
culpabilizan entre unos y otros. Unos buscan excusas a los comportamientos del
drogadicto, otros son proclives a emplear la dureza para con el enfermo. Ninguno
de estos comportamientos son buenos. El adicto se cierra en círculos
concéntricos, los cuales son muy difíciles de romper para salirse de los mismos.
Sí tenemos que dar importancia al consumo de
medicamentos en la familia... Sí tenemos que dar importancia al consumo de
tabaco en el seno familiar... Sí tenemos que dar importancia al consumo de
alcohol en el entorno familiar...Ver para creer. Por tanto, y esto se comprende,
es una falacia (por idea falsa) el tratar de crear un distinción entre drogas
duras y blandas, legales e ilegales, etc. Idea falsa fomentada entre sectores
sociales interesados en que las drogas se propaguen y distribuyan incluso
gratis, aludiendo que el principio de libertad –el más grande que existe entre
los seres humanos–, está por encima de otros... como son el de la salud.
El uso y abuso de los tóxicos ha sido utilizado y
está demostrado hace miles de años por ciertas religiones, sectas medicinas y
distintos poderes establecidos por las personas, para obtener estados de
predisposición hacia los mensajes o teorías que predican los “super-hombres” o
“líderes”, y así conseguir el mayor número de prosélitos.
El hombre nació libre, es libre y creador
–descubridor diría yo–, y no debe someter su voluntad e inteligencia a los
estupefacientes –drogas–
para que éstos le produzcan fiesta, concentración y descanso, todo de manera
artificial. El cuerpo humano tiene en su interior más de 400 productos químicos
que son capaces de dar alegría, tristeza, sueño, amor, odio..., pero de forma
natural. Todo servido por nuestro propio intelecto.
Nuestra civilización actual, si así podemos
llamarla, sufre como consecuencia de plantas cuyas respectivas virtudes fueron
explotadas por todas las culturas. Hasta hace décadas, nadie se preocupaba de
regular su siembra y recolección, mientras que ahora el hecho del cultivo de
sustancias tóxicas cobra dimensiones de catástrofe planetaria: capitalistas,
socialistas, comunistas, cristianos, mahometanos, etc., se unen en una cruzada
común por la salud mental y moral de la humanidad. Tenemos que preguntarnos:
ciertamente, ¿quién sale beneficiado con la ilegalidad de ciertas sustancias?
Con evidencia podemos responder: los toxicómanos –enfermos–, no.
El dinero es el “gran ganador” y el causante del
consumo de drogas. Él es anónimo, uniforme y permanente; creo haber leído que
está en funcionamiento hace más de 4500 años en intercambio mercantiles. Esto es
triste, pero es la pura realidad. ¡Poderoso caballero es don dinero!, que reza
nuestro refranero español.
La idiosincrasia de cada país es distinta: Madrid
no es París ni Nueva York. Quizás, lo que es bueno para Holanda no lo sea para
España. ¿Aceptaría la sociedad española la legalidad de “ciertas” sustancias
tóxicas? Estoy hablando del Cannabis, por decir algo. Creo que son los médicos,
legalistas, moralistas..., quienes, en resumidas cuentas, tienen la última
palabra.
Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde
cuando me encontraba tomando un cafetín, y ojeando revistas ‘matacorazones’.
Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran
afecto-, que me dijo: “¿Dispones de cinco minutos?”. “Y de cinco mil”, le
contesté. Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó: “¡Deseo ser madre, lo
necesito...!”. En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí
-tratándole de ayudar-: “¿Estás embarazada, quizá?”. Al pronto, respondió: “¡Ni
mucho menos!...”. Me comentó que salía con chicos, tipos-casados y solteros-, y
que “más valía no hablar de sus...”. También me explicó que su vida pasional-ley
del deseo sexual-así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de
muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer siglo XXI:
tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado...formando parte del
organigrama social por méritos propios. Mi buena amiga-salvando edades-es atea,
no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me
dio para comentarlo.
En cualquier caso, mi contertulia es una criatura
valiente -hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es
decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus
propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujer- sabe que “el amor es una
flor demasiado preciosa para cortarla” (proverbio chino)-prosiguió con sus
confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con
soledad. Y me dijo más: “Necesito dar (entregar) cariño a alguien, necesito un
‘hombre’ para fabricar un bebé-el de mis sueños-, pero ¡maldito sida!: tropiezo
con él a la vuelta de cualquier esquina”. Es evidente, hoy por hoy, que existen
niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.
Ante sus temores -que son los nuestros- aconsejé:
“Busca un hombre -¡qué los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu alma”.
Explícale tu proyecto amoroso -le dije-, pues hallarás ese
hombre x. Él te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y
agradecimiento..., que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre.
Ésta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de las
postrimerías de nuestro siglo XX: un solo niño, una sola madre también.
Erikson mantuvo que “las mujeres están destinadas a tener hijos”. Se
equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba
mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo,
quizás, mi corazón lloraría lágrimas, y mi laringe articularía palabra alguna.
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