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La Historia siempre se repite, para mal de muchos
y bien de unos pocos. Y ahora nos remontamos al año de 1968, cuando los cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones unidas–EE.UU., la
Unión Soviética, China Reino Unido y Francia–y ,en reunión, acuerdan y firman el
TNP (Tratado de No Proliferación Nuclear). Pero de poco sirvió, pues la India
se hizo con la bomba atómica (1974); después la consiguió Pakistán (1998) y,
desde luego, contando con la anuencia de los anteriores países del Consejo de
Seguridad. ¡Increíble!, pero cierto es. En cuanto a Israel, entiendo que también
posee bombas atómicas, pues es el gran aliado de EE.UU. El primero está haciendo
la guerra por su cuenta–su guerra–, lo que ha creado inestabilidad política en
el Oriente Próximo. Y es que el mundo en que vivimos se va convirtiendo poco a
poco en más inestable y peligroso.
Si EE.UU.--su actual presidente señor Bush–,
cometiera el error de entablar un nuevo conflicto armado con Irán–país musulmán
chií productor de petróleo y potencia bélica importante en la zona del Golfo
Pérsico–, estaríamos a las puertas de una nueva guerra del señor Bush, y las
consecuencias serían imprevisibles...en la zona del golfo Pérsico.
Mas los negocios bélicos en relación con Irán no
marchan por buen camino. Existe un programa nuclear secundado por
Mahmud_Ahmadineyad presidente de la República Islámica de Irán, aunque uno
considera que el régimen iraní lleva hace años planteándose fabricar armas
nucleares. El Reino Unido, Francia,... han intentado solucionar esta crisis,
pero Irán-sus gobernantes- no están por la labor. Sin duda alguna desean
cerrarse al mundo occidental, y no marchar por la senda del progreso. Aunque
muchas veces el último esté bañado de sangre y lágrimas.
Sin embargo, los iraníes están en su perfecto
derecho a poseer energía nuclear, pues ésta no es exclusiva ni privilegio de
ningún país en concreto. Mas el hecho en sí, de poseer armas nucleares por parte
de Irán, nos conduce ineludiblemente a que otros países de Oriente Próximo–talen
como Egipto, Arabia Saudita, y otros...–, puedan caer en la tentación de
pretender obtener-también ellos-energía nuclear.
Sí es cierto que la República Islámica de Irán
hace tiempo que esta tratando de poner en marcha una técnica segura y eficiente,
para obtener el enriquecimiento de uranio al cien por cien. Y, desde luego, con
fines de tipo civil pero también militar. No obstante, habérsele aplicado ya
sanciones económicas y tecnológicas por parte del Organismo Internacional de la
Energía Atómica. Y hemos de comprender que el principal impulsor de la guerra
aérea contra Irán es el vicepresidente señor Cheney, quién fue, como todos
sabemos, el verdadero promotor de la guerra contra Irak–que tan malos resultados
está dándonos--, con muertes indiscriminadas de civiles y militares metidos en
un pozo negro de sangre que brota todos los días del año a borbotones... ¡Nadie
sabe el cuándo y el cómo acabará tan tremenda carnicería...! Quizá deberíamos
estudiar los cerebros del señor Bush y del señor Cheney, quizá estén llenos de
odio, venganza y serrín, quizá sean los dos hombres–políticos–... más nefastos
en la historia de los Estados Unidos de América, y, a ciencia cierta, en los
últimos diez años.
Los contactos entre Rusia e Irán están al orden
del día. La primera ha vendido a la última plataformas de misiles antiaéreos–de
lanzamiento tierra aire–, que harían verdadero daño a los portaviones y buques
de guerra–cruceros y destructores–norteamericanos que se encuentran ya navegando
por el golfo Pérsico.Pero el señor Putin habla y razona de que se está
produciendo una dictadura en el orden internacional por parte de los Estados
Unidos de América, que intentan imponer una pseudodemocracia internacional,
cuando él negocia por libre con Irán, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Sí
quiere olvidar, deliberadamente, de que la obsesión constante del asesinado,
Viktor Litvinenko, era saber qué ocurría en Rusia, por qué no se respetaban los
derechos humanos, y hablaba y hablaba repetidas veces sobre el conflicto de
Chechenia. Críticas quizá sinceras, pero que al señor Putin no le gustaban, ni
poco, ni mucho, ni nada. Tampoco en Rusia se respetan los derechos humanos...,
que son inherentes a la persona humana libre en sus ideales políticos, humanos y
culturales. Miente, y como un cosaco,
el señor Putin.
Por tanto, no sería malo entablar negociaciones a
nivel diplomático, contando con el apoyo de la Unión Europea: la presidenta
Ángela Merkel, el responsable de Política Exterior señor Solana...Es decir,
emplear medios pacíficos y coherentes para tratar de cambiar el rumbo del
régimen iraní en su política armamentista. Siempre y cuando nuestro “señor de
las bombas”, el presidente Bush, lo crea conveniente.
Existen, por otra parte, encuentros y pactos a
nivel económico entre la República de China–futuro gigante económico, que
posiblemente mueva la economía mundial en los próximos cincuenta años–, y la
República de Irán. La primera tiene contratos para concesiones de prospección de
gas en tierras iraníes, por lo que China descarta enfrentarse a Irán. Han
existido y existen vínculos económicos consolidados entre ambos países: a nivel
energético y militar. En la actualidad China importa petróleo iraní para el
enorme desarrollo que posee su economía: el año pasado tuvo un crecimiento neto
del 10%. Enorme incremento, diría yo, para establecer un puente de cooperación
económica y militar entre el Mar Caspio y Asia Central. Por lo que puede
decirse que, sin duda, las empresas chinas aparecen como fieles colaboradoras de
las empresas iraníes, desde que Clinton–ex presidente norteamericano –, decretò
e impuso un embargo comercial a Irán. Y así se cuenta la historia que se viene
desarrollando, y muy particularmente, desde que Oriente Medio se ha convertido
en un punto estratégico y controvertido–a nivel económico y político–para toda
la región de Asia Central.
Y, en conclusión, sin albergar dudas en mi
intelecto, compruebo que China–la no democrática–, está ávida de incluir el
petróleo iraní para su desarrollo económico próspero y eficiente .A mayor
abundamiento, Corea del Norte ha firmado ya un compromiso con las delegaciones
de Corea del Sur, Rusia, EE.UU., Japón y China, tendente hacia su posible
desnuclearización, a cambio de ayuda económica y energética. Se trata, en
resumidas cuentas, de aplicar la fuerza de la razón, y no la razón de la fuerza.
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