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Es evidente que muchos líderes políticos,
incluidos George W.Bush (EE.UU.), Tony Blair (Reino Unido), Mahmud Ahmadineyad
(Irán), Ehud Ólmert (Israel)... desean la guerra-intervenciones armadas-, cuando
en realidad existen soluciones pacíficas que siempre han sido y son viables para
resolver el conflicto en Oriente Próximo. Desde el año de 1947 que comenzaron
las confrontaciones armadas, y hasta el día de la fecha, no han cesado. El
presidente George W.Bush siempre estuvo equivocado, tal y como hemos visto en
las intervenciones armadas en Afganistán e Irak, respectivamente. Sigue siendo
un ser visionario, diabólico, prepotente-con el sobrenombre de <<el señor de las
bombas>>. Él se ha creado la fabula de que existe una lucha entre el bien y el
mal, entre la libertad y el terror. Es decir, trata de engendrar una <<guerra
global contra el terrorismo>>-en unión de nuestro político oportunista Tony
Blair -, involucrando a países de todo el mundo en la carrera armamentista que
vienen desarrollando ambos líderes políticos. Los anteriores han olvidado que
la “Política de Estado” es un arte, y como tal hay que desarrollarla mediante
pactos y consultas. (Los americanos-anglosajones- no saben ni quieren perdonar.
Son fríos, calculadores, vengativos (I y II bomba atómica sobre Hiroshima y
Nagasaki, 6 y 9 de agosto de 1945)...Las consecuencias políticas y, sobre todo,
las económicas las vamos a pagar. Los fundamentalistas islámicos seguirán
matando...Uno desea equivocarse, pero pienso-es mi lectura política- que Francia
nunca nos quiso ni los ingleses tampoco: los alemanes y suizos nos quisieron
cuando fuimos emigrantes como obra de mano barata. El señor Bush- uno de los
peores presidentes de la política americana-no se marchará de Irak hasta beber
la última gota de petróleo.)
Y es que se trata de ganar tiempo instaurando un
frágil “alto el fuego”, que, al final, nos llevará a una muy posible guerra con
Irán. Israel, por su parte, ha pretendido derrotar a Hezbola, con resultado
tremendamente negativo. Mas bien los últimos han dado muestras de que con
misiles, armas antitanques y con un completo conocimiento del terreno-ésta es un
técnica militar estudiada en todas las academias militares del mundo entero-han
sabido y podido establecerse en el sur del Líbano. Le ha fallado la estrategia a
Israel al emplear la fuerza de las armas, tratando de rehuir concesiones
políticas necesarias: entregar parte de los terrenos ocupados, sin razón, poco a
poco. Pues los problemas suscitados en Oriente Medio deben ser orientados a la
política, y no al antagonismo entre territorios y libertad. Israel ha de volver
a las fronteras establecidas en 1967, con algunas modificaciones, pero dando la
libertad a los millones de árabes asentados en Cisjordania, que nada tienen que
ver en este entierro- muerte innecesaria de niños, mujeres y ancianos.
Sin embargo, EE.UU. no está por la labor, pues es
el primer país productor de armas del mundo, y las armas hay que venderlas. Los
políticos americanos- sus Gobiernos- han intervenido siempre allí donde se
encuentra el petróleo-oro blanco-: apoyaron al Sha de Irán, y fomentaron la
revolución iraní; comenzó, y no acabó por qué no puede, la guerra de Irak, que
hoy en día se ha convertido en una guerra civil de hecho-antes había apoyado a
Sadam Husein contra Irán-, y, por último, cuando desplegó tropas en Arabia
Saudita, sin saberlo, favoreció la creación política-fundamentalista de Al Qaeda.
Si hacemos una lectura oportuna, desde luego podemos entender que Estados Unidos
tiene como misión primordial asegurarse el suministro de petróleo y su control
para su propio enriquecimiento. Vemos, observamos, comprobamos una descarada
maniobra en la región de Golfo Pérsico, y siempre en unión de Inglaterra. Mas la
clave para el suministro de petróleo es la paz, y no la guerra por la guerra.
¡Pero vaya usted a convencer a esos descerebrados americanos, políticamente
hablando! (Está uno entendiendo que EE.UU. jamás se quedarán sin petróleo,
aunque sea sacrificando vidas humanas inocentes y sus propios soldados-educados
en sus academias militares para salvar y hacer honor a su país-, mas ellos-los
políticos- los traicionan, al hacer creer que existe un eje del mal universal
que hay que destruir.)
Todo esto, sin duda, ha dado lugar al fomento y
creación de un fundamentalismo radical e intransigente, involucrando a algunos
judíos israelíes, cristianos estadounidenses, musulmanes..., que son
difícilmente controlables a corto plazo.
Este fundamentalismo echa sus raíces entre gentes
poco o nada inteligentes, que son propicias a que la guerra se convierta en un
mero juego- desde luego, con diseños económicos importantísimos-para los
políticos de turno de los países implicados en conflictos bélicos.
Sin lugar a dudas, es triste reconocer que EE.UU.
ha contribuido a la campaña belicista comenzada por Israel: mantienen una
alianza perfecta hace ya muchos años. Y es que algunos políticos europeos
secundaron todo lo llevado a cabo por el presidente Bush, y, como corderitos-
con su silencio, con el silencio de los corderos-hacen sentirse a los israelitas
más fuertes y seguros. La UE (Unión Europea) ha de comportarse ahora, y visto lo
visto, como un juez-árbitro equilibrado. Ser neutral y hacer que se cumplan las
resoluciones de la ONU y/o las normas que han sido aceptadas internacionalmente,
dentro de los estados democráticos. Ni más ni menos.
Mas los negocios bélicos con Irán tampoco marchan
por buen camino. Existe un programa nuclear secundado por Mahmud Ahmadineyad,
presidente de la República Islámica de Irán, aunque uno considera que el régimen
iraní lleva hace años planteándose poseer armas nucleares. El Reino Unido,
Francia,... han intentado solucionar esta crisis, pero Irán-sus gobernantes- no
están por la labor. Sin duda alguna desean cerrarse al mundo occidental, y no
marchar por la senda del progreso. Aunque muchas veces el último está bañado de
sangre y lágrimas. No obstante, los iraníes están en su perfecto derecho a
poseer energía nuclear, pues países como Israel, India, Pakistán... también la
tienen.
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