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El problema de la inmigración
en España ya venía generándose desde el año de 1997, y todos nosotros sabíamos
que iba a ir a más. Uno piensa que no tiene solución fácil en el juego de la
política democrática, pero hemos de establecer unos cauces legales de
expatriación cuando el número de los llegados a nuestras costas nos están
desbordando-numéricamente hablando- actualmente. Es un asunto que se presta a la
demagogia y el apasionamiento, y hacen surgir los nacionalismos exacerbados.
Se puede y se debe de intentar
entender al mundo negro, y el PSOE-su ministro del Interior, señor Pérez
Rubalcaba- lo está haciendo aunque con pobres resultados. La solución no
consiste precisamente en tirarlos al mar: son seres humanos como nosotros. Mas
empleando una política racional a corto y medio plazo puede tener solución
aceptable, aunque no definitiva.
Hemos de tratar de ver si el
país-el nuestro, el de las 17 autonomías, que forman España-es un país xenófobo.
Uno entiende que no, pero lo será si no se resuelven-de una vez por todas- el
actual problema emigratorio por el que estamos pasando: es el mayor problema al
que se enfrenta España y la Unión Europea, que no esta cooperando tal como debía
hacerlo. Seamos coherentes con la política de solidaridad hacía los inmigrantes.
Y esto debe hacerse gobierne quien gobierne. Ahora está en el poder el PSOE. Más
tarde quizá gobierne el PP (?).Los ciudadanos españoles tienen la última palabra
al respecto. Quiero entender que la gente corriente, la gente serena ,la gente
de corazón abierto-que existe-,responden bien cuando se producen problemas de
seguridad, de delincuencia común, de grandes catástrofes que afecten a personas
o bienes, de hambrunas en el tercer mundo... Esta última causa esta produciendo
que lleguen tantos inmigrantes a nuestras costas.
Sin embargo, Canarias no puede
sobrellevar esa invasión del día a día que se está produciendo. Y no lo puede
soportar desde el punto de numérico, ni organizar más lugares o estructuras de
acogida. Haber, si de una vez por todas, comprendemos que el Estado español
somos todos. Es decir, Canarias y 16 autonomías más. El diario La Vanguardia ha
publicado últimamente que “uno de cada veinte emigrantes vienen en cayucos o
pateras. También entran por el aeropuerto de Barajas, por la frontera
francesa...
Podemos convenir que el efecto
“llamada” de la emigración tiene sus motivos principales en la bonanza económica
que esta atravesando España, aunque esa misma bonanza la poseen otras naciones
europeas. Los índices de desempleo de nuestro país no son abultados, y además
necesitamos mano de obra en determinados sectores, tales como la construcción,
el ramo de la hostelería, personal subalterno en hospitales, la
agricultura...Éstos y otra muchos trabajos ya no desean desempeñarlos los
españoles-españolitos de a pie.
No obstante, hemos de convenir
que la verdadera razón por la que escogen nuestro país radica en la proximidad
de Canarias con países como Senegal, Mauritania, Nigeria....De la misma manera
que quienes proceden de Etiopia, Liberia...no vienen a las costas españolas,
sino que van a las italianas.
Otro de los motivos de la
llegada de tantos inmigrantes, radica en la permisividad de las leyes españolas
del Gobierno español- con su presidente José Luís Rodríguez Zapatero a la
cabeza-, que está infringiendo el estado de derecho. Es decir, existe una ley
que estipula que toda persona que viole las aguas internacionales incurre en
delito, y los emigrantes se saltan a la torera lo de “las aguas
internacionales”.La ley no es ley, si no es ley para todos. Pues entonces el
estado de derecho deja de serlo. En el mismo sentido, cuando se sueltan por las
calles de las ciudades españolas a todos lo emigrantes que no tienen papeles,
estamos incurriendo-respecto a los ciudadanos españoles- en una discriminación
también, ya que si los últimos carecen de documento nacional de identidad están
cometiendo un delito.
Sí hemos de considerar, por
otra parte, que se envían más emigrantes a las comunidades gobernadas por el PP,
y comprende uno que- esta forma de actuar- puede estar fundamentada en las dos
conclusiones siguientes:1) crear problemas, pues la distribución ha de hacerse
en todas al autonomías españolas, y 2) a medio o corto plazo-se está comentado
ya-, conceder a los emigrantes derecho al voto en la próximas elecciones
municipales del 2007. Y se supone que los aludidos emigrantes votarían al PSOE.
Como consecuencia de lo anterior hemos de concluir diciendo que hay visos,
tintes...electoralistas en estas formas de actuación del PSOE.
Los cayucos y pateras
son sus medios de transporte, y a bordo de los mismos huyen del hambre, cruzan
el mar y encuentran la muerte. Hambre, mar y muerte es el destino de aquellos
que, contra su voluntad, necesitan abandonar sus naciones de origen en busca de
un nivel de vida mejor, en busca de trabajo.
Existe -a nivel nacional- una
confrontación política por causa y motivo de la inmigración. Desde luego, dicho
se de paso, es deplorable usar el tema de la inmigración como arma arrojadiza en
política. Esto último es la que esta llevando a cabo el PP-el líder de la
oposición Mariano Rajoy. Por tanto, el PP también manipula el problema humano de
la emigración con fines electoralistas. Se equivoca en sus planteamientos al
cien por cien, pues más tarde, si es que llaga a gobernar (?), se encontrará con
los mismos problemas aumentados y sin resolver-herencia mala de digerir.
Desde luego, seamos humanos, la
solución no radica en “echarlos al mar”. Piensa uno que los políticos están para
resolver situaciones como éstas. No es tampoco buena solución soltarlos por la
geografía española con un bocadillo, unos pocos euros...y que ellos se busquen
la vida. Pues entonces las mafias de la construcción se aprovecharan de ellos,
con los consabidos contratos-basura, y trabajaran sin
arneses, obligándoles a
desempeñar sus trabajos en condiciones de insalubridad e inseguridad con posible
riesgo de sus vidas.
En mi memoria
persiste una fotografía aparecida en los medios periodísticos, donde un guardia
civil estaba dándole calor con su cuerpo a un emigrante de color que llegaba
muerto de “frío”. La inmigración seguirá siendo un tema controvertido y
problemático y de no sencilla solución.
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