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Recientemente se ha celebrado
el 77 aniversario de la II república española, con poca repercusión, sea dicho
de paso. Banderas tricolores, himno de Riego y canciones populares del bando
republicano por doquier.
Se celebra que tras siete
años de dictadura de Primo de Rivera, también llamada La dictablanda, llega la
democracia, y con ella las libertades. No hay que olvidar que el dictador y su
rey Alfonso XIII de Borbón, aunque no derramaran sangre, prohibieron las
actividades nacionalistas y de carácter social por todo el estado, llegando a
cerrar todas las Casa del pueblo andaluz que inaugurara D. Blas Infante Pérez de
Vargas, mandando encarcelar al padre de la Patria andaluza en más de una
ocasión.
Poco después hace su puesta
en escena la República, el 14 de abril de 1931, y con esta, un periodo de
libertad, ¿o debería decir de represión brutal? Creo que este calificativo es
más apropiado, teniendo en cuenta que en Casas Viejas, el ministro de la guerra,
y posteriormente presidente de la república, manda asesinar el 11 de enero de
1933 a veintidós campesinos andaluces en lo que se conoce como la (1)
Matanza de Casas Viejas. Diez presuntos campesinos anarquistas que se
atrincheraron en una choza, y que iban armados con las escopetas de perdigones
con las que se buscaban el sustento cazando en nuestros campos, fueron
asesinados cobárdemente por la guardia de asalto republicana, quienes antes de
hacer uso de una ametralladora y de granadas de mano, incendiaron la choza en
que se encontraban los campesinos, dos son asesinados en el corral al intentar
huir del fuego, una mujer y un niño pudieron escapar vivos y los restantes seis
quemados vivos y ametrallados en la choza.
Como declararon cinco
oficiales, la orden fué personalmente dispuesta por el tirano Manuel de Azaña.
La controvertida declaración judicial (que le costara la expulsión del cuerpo)
del capitán de Estado Mayor Bartolomé Barba Hernández, quien estaba de servicio
la noche del 11 de enero de 1933 en las dependencias del Ministerio de la
Guerra, cuyo titular era el propio Azaña, y del que aseguró que recibió la orden
directa de transmitir las instrucciones, pasaría a la historia negra: "Ahora
diga usted al general de la división que esté prevenido y nada de coger
prisioneros y meterlos en los cuarteles, porque luego resultan inocentes y hay
que libertarlos. ¡Tiros a la barriga! ¡A la barriga!". A la mañana
siguiente, no contentos con la masacre, continua la "azaña" con el más cobarde
aún si cabe asesinato de otros catorce campesinos más, que fueron sacados de sus
casas ante sus familiares y conducidos hasta los cuerpos calcinados de sus
hijos, hermanos y abuelos, y ante estos cuerpos inertes fueron también
masacrados con las manos atadas a la espalda. Dos de estos catorce inocentes no
tuvieron que ver a sus familiares asesinados la noche anterior porque fueron
tiroteados en sus propias casas ante la mirada impotente y horrorizada de sus
vástagos y esposas.
Al ser interpelado Azaña, ya
como presidente de la república, en las cortes generales por los diputados
Lerroux, Muñoz Ramírez o Algora, el tirano responsable directo de La Matanza,
con el dedo índice de la mano derecha en alto responde, "en cualquier
contingencia semejante a la pasada, el gobierno volverá a proceder como procedió"
Como premio a la no
intervención de algunos campesinos en la revuelta anarquista, el 1 de enero de
1934 se entrega la antigua yeguada militar de San José de Malcocinado a cuarenta
familias socialistas, mientras los descendientes e incluso algún familiar
coetáneo a los hechos, aún esperan que el estado español les restituya
moralmente pidiendo perdón por La Matanza.
La crueldad de la sangrienta
república no termina en La Matanza de Casas Viejas. Un año y medio más tarde,
entre el 5 y el 19 de octubre, (Revolución huelguista del 34), el que se quejara
a Azaña de la crueldad empleada en Casas Viejas, Alejandro Lerroux, entonces
presidente de la república, (y cofundador en su día del Partido Republicano
Radical, que posteriormente ingresó junto al Psoe en la Conjunción
Republicano-socialista) (2) ordena al general Goded, y al igualmente
sanguinario sucesor de Azaña y de el mismo, el general Franco a aplastar la
revuelta, con un saldo de unos 400 muertos en batalla y 2000 presos asesinados,
una vez más, cobardemente según las fuentes más generosas con el régimen
republicano, y que al igual que la sangre derramada en Casas Viejas, tiñeron de
rojo los pétalos de los capullos socialistas que en 1935, junto a la UGT se
coaligaron al PCE, los marxistas del POUM, Unión Republicana e Izquierda
Republicana fundada y presidida por Azaña, formando el Frente Popular de España.
El 16 de febrero de 1936, conseguirán ganar las últimas elecciones democráticas
durante la II República.
Por lo anteriormente
expuesto, me resulta extraño que dirigentes nacionalistas que han demostrado
hacer cosas buenas por el pueblo en Andalucía, ondeen al viento orgullosamente
junto a la arbonaida (bandera del pueblo andaluz) una bandera tricolor llena de
sangre, y con un escudo que además de llevar una corona de almenaras de
castillos en su parte superior, lleva los blasones de los cuatro reinos
principales que invadieron Andalucía, representada por una minúscula granada
bajo los símbolos de estos reinos invasores.
Esta perplejidad que no pocos
sentimos, es extrapolable a los comunistas gallegos, asturianos, vascos,
valencianos y catalanes, por nombrar a los mas activos opositores a la
república. Otro día hablaremos de la
I república y
sus tropelías con el pueblo. DIARIO Bahía de Cádiz
Notas:
(1)
Al día siguiente,
hacia las dos de la madrugada, llegaron nuevos refuerzos al mando del capitán
Rojas. Este ordenó el ataque con granadas al llegar un telegrama urgente del
gobernador: "Es orden terminante del ministro de la Gobernación se arrase casa
donde se han hecho fuertes los revoltosos”.
Por orden del capitán se preparan
unas piedras envueltas en algodón impregnado de gasolina. Se prende fuego en la
choza inmediata a la del Seisdedos y rápidamente el fuego se extiende a la
techumbre de paja donde están los rebeldes. Lograron escapar una mujer y un
niño, después dos personas que son abatidas por el fuego de la ametralladora, se
rescata al guardia herido, que había caído dentro del corral. En la choza mueren
seis personas.
Al amanecer los guardias recorren
distintas casas con la orden de Rojas de disparar contra el que se resistiera a
abrir su puerta, un viejo jornalero fue muerto en el umbral de su casa, otro
ante su hija y nieto, el padre de Mª Silva, La Libertaria (a quien en la Guerra
Civil, 3 años después, asesinara el bando franquista) y doce jóvenes aldeanos
son capturados al azar y fusilados aplicándoles la "ley de fugas" pese a que
según todos los testimonios, eran inocentes pues no quedaban en el pueblo ningún
miembro del sindicato
El cura del pueblo, Andrés Vera,
dijo sobre Seisdedos a al misma comisión que ...- "era una persona excelente,
de un comportamiento admirable con sus familiares, que jamás se habían metido
con nadie, ni con el culto ni con su persona ... "
(2) Ante la petición de
Gil-Robles comunicando a Lerroux que no se fia del jefe de Estado Mayor, general
Masquelet, los generales Goded y Franco (que tenía experiencia al haber
participado en la represión de la huelga general de 1917 en Asturias) son
llamados para que dirijan la represión de la rebelión desde el Estado Mayor en
Madrid. Estos recomiendan que se traigan tropas de la legión y de regulares
desde Marruecos. El gobierno acepta su propuesta y el radical Diego Hidalgo,
ministro de la Guerra, justifica formalmente el empleo de estas fuerzas
mercenarias, en el hecho de que le preocupaba la alternativa de que jóvenes
reclutas peninsulares murieran en el enfrentamiento, por lo que la solución
adoptada le parece muy aceptable.
La Revolución de 1934 en Asturias y
Barcelona sirve como pretexto para acusar a Manuel Azaña de instigador de los
mismos, por lo que le encarcelan a bordo del destructor Sáchez Barcáiztegui,
anclado en el puerto en Barcelona, resultando finalmente absuelto en el proceso
judicial, suceso que narra en su libro Mi Rebelión en Barcelona
Bibliografía:
+ Los anarquistas de Casas
Viejas, Jerome R, Mintz, Diputación provincial de Cádiz (Cádiz 1994)
+ Documental: "Viaje a la
aldea del crimen", Ramón J. Sender. Con la interpretación principal de
supervivientes y familiares además de parte del pueblo de Casas Viejas.
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