|

La cosa trae cola, más incluso que la del piano de
Elton John o Richard Clayderman. López Gil, ese ganador de las elecciones de
mayo de 2007 al que un contubernio nacionalista-conservador le movió el trono
para coronar nuevamente a un De Bernardo que en dos mandatos no ha sido
refrendado por las urnas, se frota las manos con fruición. Parece ser que si el
Sumo Hacedor no lo remedia, el 27 ó 28 de los corrientes una ciudadanía cada vez
más defraudada de la política por las prácticas de ciertos políticos asistirá a
la cuadratura del círculo cuando los integrantes de la Coalición AndaPopular, en
una aguda crisis de esquizofrenia, votarán cada uno por su lado en la presumible
aprobación de un convenio que dará carta de naturaleza legal a un rosario de
catenarias que convertirán la calle Real en una especie de prolongado Gólgota.
Como diría un Jorge Manrique redivivo: ¿Qué fue de
aquellas 9.000 firmas? ¿Qué de aquel tren-tranvía con colmillos sangrantes
arrollando a niños y ancianitos? ¿Qué de una surrealista Plataforma Pro-Consulta
Popular? ¿Qué de recursos contencioso-administrativos? ¿Qué de las quejas ante
un inoperante Defensor del Pueblo tan vitalicio como el presidente de la Junta,
que más que Defensor oficia como mucho de paño de lágrimas del sufrido
andalucito de a pie? ¡Ay, Señor, Señor!
Razón no le falta al señor López Gil, que suscita
las simpatías que levantan quienes sufren cualquier clase de injusticia, cuando
afirmó en rueda de prensa que “llevar la aprobación del convenio a pleno deja a
las claras que PA y PP no tienen un proyecto común de ciudad, y que el pacto de
Gobierno –cuyos detalles aún no han explicado- es sólo un paripé para seguir en
el poder”. Es más, el socialista metió el dedo en la llaga cuando afirmó que el
fraude de la Coalición PA-PP y la sima programática que los separa les lleva “a
aprovechar las ausencias por viaje de sus dirigentes para exponer proyectos
donde hay desencuentros”.
Aunque es previsible que el PSOE, tanto por
coherencia como por comprensible fidelidad a sus hermanos mayores de Zumozol de
la Junta, vote que sí al convenio, ese híbrido entre JFK y Joaquín Almunia
esbelto y con más pelo que se me antoja López Gil, -al que el chasco post
electoral parece haberle haberle dado un hervor que se me antojaba necesario- no
se cortó lo más mínimo a la hora de desahogarse echando un farol: “Mi partido ya
se ha pronunciado cuantas veces han sido necesarias, por lo que entendemos que
el asunto no tiene por qué ir a pleno. Si se introduce en el orden del día, pues
ya veremos qué hacemos”. Y como decía un ex compañero de cuando un servidor
pastoreaba como mejor sabía zagales en un prestigioso centro donde se aplicaba
con lustros de antelación la promoción automática: “Pa chulo, Yo”. Que conste
que sacar a colación expresión es cosa mía, que el señor López Gil no se salió
en ningún momento de los cauces de una indignación correcta y mesurada. Lo que
sí dijo literalmente López Gil fue un sarcástico: “Si mañana quieren formar
Gobierno conmigo –está clarísimo que se refería a los muchachos de De Bernardo-,
aquí me tienen”. Y aunque le intenté meter los dedos en la boca, no me aclaró si
ese ofrecimiento llevaba implícito que don Manuel María de Bernardo abdicara a
favor de quien obtuvo más votos y un concejal más en las elecciones de mayo de
2007.
Y concluyo: que conste que siento afecto y estima por miembros
del PP (verbi gratia Nantes, Pedemonte y Ferragut, y que ello me costado que
gente que también aprecio pero de una estrechez mental supina me hayan
calificado de ‘facha’, ‘derechón’ y ‘topo’ del PP, cosa que para nada es cierta
y evidentemente que me paso por el arco triunfal), como también siento afecto y
estima por gente del PSOE (en especial por Carlos García Caballero, el mejor y
más elegante orador que en el Consistorio hay), y mis ex–partidos IU e IR (creo
que habiendo sido bestia negra de los sociatas locales, únicamente me queda ya
como refugio AMERE), pero el miércoles casi suelto un exabrupto cuando Carmen
Pedemonte, más tranquila que un Pepe, reprochó a la Consejera de Promociones
Automáticas que “las promesas están para cumplirlas”. ¡Hay que joderse!
ARTÍCULOS ANTERIORES
|