|
1.-
A ver si nos aclaramos… Quieren nuestros munícipes prorrogar el plazo por el
cual no se podían abrir más entidades financieras a lo largo de la calle Real,
pero no acaban de aclararse de si es legal o no legal la proscripción. Y para
acabar de liar la marrana, nos sale el concejal ‘popular’ Perulero con
que quiere inaugurar un Banco de Tiempo…
2.- Acabo de informarme que
el Banco de Tiempo nada tiene que ver con las finanzas… Al menos en
principio, porque ya saben aquello de que el tiempo es oro… Pero es que
tampoco coincide exactamente con lo que nos vendió Perulero.
3.- Una de dos: o a Perulero
no le han contado muy bien lo que es un Banco de esos tan modernos o es que
la versión que nos van a implantar en
La Isla está un poco mocha.
O que los de la prensa no entendieron la explicación, porque como dijo en el
último pleno la concejala andalucista Rosario Álvarez: “no hay que
creerse todo lo que diga la prensa”; supongo que del mismo modo que tampoco hay
que creerse mucho de lo que digan ciertos políticos. Porque según dicen que
explicó Perulero, delegado ‘específico’ –que ahora les han dado también a
nuestros munícipes por usar el adjetivito- de Bienestar Social, la entidad
bancaria temporera es algo así como una base de datos de filántropos y
filántropas dispuestos a ayudar en su tiempo libre a semejantes perjudicados de
diversa laya y condición…
4.- Y claro, el Banco de
Tiempo como Dios manda consiste en algo más que un simple registro de
gente ansiosa de ayudar al prójimo en plan Teresa de Calcuta –que acabo de
escuchar en la radio que no creía en Dios; ¡cóncholes!, ¡que la pobre mujer por
pobre no iba ni tan siquiera poder tener crisis espirituales!-, completado con
otra nómina de gente menesterosa ardiendo en deseos de ser sujeto paciente de
las buenas acciones ajenas.
5. Porque el Banco de
Tiempo, a semejanza de un banco de los de verdad, se fundamenta en la
transacción: tú me das, yo te doy… Que en términos temporales quiere decir:
yo te limpio el saloncito y los cuartos de baño de tu casa, y a cambio tú le das
clases de inglés a mis niños… O tú me sacas los perros a pasear y yo te voy por
churros los domingos…
6.- Una vez planteado el
conflicto cognitivo, que dicen los pedagogos inspiradores de la ESO y de
AQUELLO, podemos dar una pirueta conceptual más… En lugar de ser el trato
entre demandantes y oferentes directo y a tocateja, el oferente
puede ir acumulando en su “cuenta corriente de tiempo” las horas que ha
invertido en realizar labores diversas a diversos menesterosos, para luego ir
solicitando el reintegro según cómo y cuándo le convenga, y sin que
necesariamente quienes le sirvan hayan de ser los mismos a los que él prestó sus
servicios.
7.- O lo que es lo mismo,
dicho en mucho más claros términos wikipédicos (si es que la CIA o el Vaticano
no han hecho de las suyas poniendo donde dije digo digo diego): “El banco de
tiempo es un sistema de
intercambio de servicios por tiempo.
En él la unidad de intercambio no es el
dinero sino una medida de tiempo,
por ejemplo una hora. Es un sistema de intercambio de servicios por servicios
o favores por favores. Tiene la ventaja de fomentar las
relaciones sociales y la igualdad
entre distintos estratos económicos. Uno de los pioneros en desarrollar
experimentos en torno al banco del tiempo fue el
anarquista
norteamericano
Josiah Warren, con su famoso
Cincinnati Time Store. Esta
idea inspiró a muchos anarquistas, sobre todo franceses y estadounidenses”.
Para que luego anden hablando mal de los anarquistas… ¡Y es que no hay que
creerse ni todo lo que se dice ni todo lo que se escribe!-.
8.- Y concluyo con que esto
del voluntariado está muy bien… Es algo así como una Caritas u ONG laica,
y como republicano el laicismo me parece chévere… El problema estriba en
si con tanta filantropía no se acabará amortizando algún puesto de trabajo
de los encuadrados rimbombantemente en los ‘nuevos yacimientos de empleo’,
subclase “gestiones de la vida diaria”. Aunque siempre cabe la posibilidad de
que el concejal Perulero, como gestor político de la cosa bancaria aurífera,
extienda diplomas tan aparentes como los que regala el alcalde De Bernardo
a quienes hacemos las Rutas Turísticas de
La Isla.
En dichos diplomas la leyenda puede ser del tipo: “El que abajo suscribe, don
Jesús Perulero, delegado municipal de Bienestar Social, certifica que don
Fulanito de Tal ha desarrollado satisfactoriamente la labor de paseante de
perritos durante X horas”. Así por lo menos la cosa tendría más color y serviría
para adornar el currículum. ¡Salud!
Más Información en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_de_tiempo
ARTÍCULOS ANTERIORES
|