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A diferencia de nuestra delegada de
Archivo –valga la expresión-, Bibliotecas antediluvianas, Museo Histórico /
escenario de bodas pecaminosas que atentan contra la familia tradicional (la
única verdadera) pervirtiendo la sacrosanta, intocable e inamovible palabra
‘matrimonio’ (que hay quienes por no evolucionar, ni han olido lo del cambio
semántico de Ullmann y Baldinger) y, por último pero no lo último, suma
sacerdotisa de asuntos taurinos –para que luego vayan diciendo las lenguas
viperinas que es una delegada ‘florero’, que con menuda herencia tiene que
perchear nuestra joven munícipe-, la propietaria de un recién inaugurado
establecimiento hostelero sito en la plaza General Pidal –vulgo del Carmen- sí
que supo como atraer asistentes a la puesta de largo de su local. Y es que como
le gusta decir a nuestra joven delegada municipal de misceláneas culturales y
cornúpetas, hay que innovar a toda costa, aunque sólo sea cambiando los
escenarios. Pues sí, la emprendedora hostelera se apuntó a la
iconoclastia supina y no dudó en usar una actuación carnavalesca –creo que se
trató de una comparsa de dudosa calidad- como reclamo para la puesta de largo de
su negocio… Y por supuesto con barra creo que libre de cervezas y refrigerios,
que es lo que aparte de penitencias y tatanchines varios pone por estos lares al
personal. Ni Quevedo hubiera podido alumbrar tan colosal antítesis o paradoja:
aparear sin rebozo alguno a don Carnal y a doña Cuaresma dejando al mismísimo y
heterodoxo Arcipreste de Hita con un palmo de narices.
Con todo no sé si con esa
extemporánea coyunda esta mujer de rompe y rasga llegó a superar otro rasgo
previo de genialidad, otra muestra de una proverbial e innata capacidad de
provocación, o si se quiere, una demostración palmaria de la manera de amalgamar
como si tal cosa lo divino con lo profano sanchezdragonianamente o
fernandoarrabalianamente… Porque aunque apóstata y agnóstico con rachas de
ateísmo rampante, este opositor a ciudadano de primera división, que no súbdito
sumiso ni lacayo complaciente, no puede sustraerse a luengos años de
adoctrinamiento catolicalizante tanto en el seno de una familia tradicional –la
única verdadera- como en el ámbito escolar… Francamente –con perdón- quedé
conturbado una mañana en la que - ¡Oh herejía de herejías! ¡Oh blasfemia de
blasfemias!- vi cómo a modo de churretoso fresco la buena y vanguardista
hostelera había estampado un monigote que pretendía representar a la Patrona…
¡Entre un cruasán y un bocadillo de rebosante y grasiento jamón! Un egregio
ejemplo de religiosidad populachera. ¡Por la III que no sabía si reír,
llorar o prorrumpir enloquecidamente en ambas cosas a la vez…! Más patidifuso me
quedé aún cuando transcurriendo un tiempo más que prudencial ni el Carmelo
seglar ni el frailuno, ni tan siquiera las hermanas terciarias, llegaron a poner
el grito en el cielo, ni anatematizaron ni amenazaron de excomunión a esta
sacrílega señora…
Lo dicho, todo un ejemplo
para seguir el de esta paisana, porque en lo que es llamar la atención,
cortocircuitar cerebral y emociocionalmente, y en poder de convocatoria de masas
esta fémina crea escuela. o mismo hasta asesora gratis. Por cierto, el colmo de
la profanación lo puso un señor que tras la conmovedora actuación comparsística
ofreció 90 euros al que fuese capaz de entonar una saeta.
DIARIO Bahía de Cádiz
¡Salud y Memoria!
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