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Soportar el
calor sofocante del verano puede llegar a ser algo delicioso cuando llegan las
vacaciones. Afortunadamente, a mí también me ha llegado la hora. Me enfrento al
mes de agosto con el sano propósito de descansar, de evadirme unos instantes del
incesante ritmo del día a día en el trabajo. Por fin he dejado de pisar el
asfalto y he podido hundir los pies en la fina arena de la playa, disfrutar con
la lectura de una buena novela tumbado en una hamaca o caminar sin rumbo fijo
por la orilla del mar. Sin mirar el reloj. Porque ahora el tiempo no importa.
Para otros con
menos suerte se acabaron las vacaciones. Es el caso de los integrantes de la
selección española de baloncesto, que ya han empezado a calentar motores de cara
al Eurobasket que se celebrará en nuestro país a partir del 3 de septiembre. Ya
se han puesto el mono de trabajo, aunque nadie diría que su tarea es sufrida al
escuchar sus declaraciones.
"Somos un grupo de amigos que se reúnen en verano
para jugar a baloncesto", ha asegurado ante la prensa Alex Mumbrú, uno de los
jugadores que el año pasado consiguió la medalla de oro en el mundial de Japón.
Ellos son, ante todo, eso: un grupo de amigos que han vuelto a situar al
baloncesto en las portadas de los periódicos o en las noticias de apertura de
muchos informativos. Han suministrado una inyección de vitalidad a un deporte
que estaba adormecido, ilusionando a miles de aficionados y a otros que
simplemente pasaban por aquí. Y no parece pesarles la responsabilidad. Los
chicos de oro afrontan ahora el reto de coronarse como reyes de Europa.
Ambiciosos pero modestos. Chiflados pero sensatos.
La gesta que
este equipo realizó el año pasado comenzó en San Fernando. Fue el génesis de una
historia con final feliz. Aquí iniciaron el camino hacia la gloria y aquí
vuelven de nuevo a caminar. Dicen que la brisa del Atlántico transporta buenos
presagios, por eso los héroes han regresado a San Fernando, un año más. Aquí el
trabajo es diversión y el esfuerzo siempre tiene recompensa. Los chicos de oro
se sienten queridos en Cádiz.
Mientras, las
quinielas de los veraneantes más ociosos colocan a España como favorita de cara
a este nuevo campeonato. Grecia, Alemania, Lituania o Italia son algunos de los
rivales más temidos. En la lista de jugadores preseleccionados, tan sólo hay
tres caras nuevas: Víctor Claver, una bomba de 18 años a punto de estallar,
Mario Fernández, que ha realizado una temporada espectacular, y Jordi Trías, el
probable sustituto de Jorge Garbajosa en caso de que éste no culmine su
recuperación a tiempo. De una lista formada por quince hombres, sólo quedarán
doce. Ellos serán los encargados de hacer realidad un nuevo sueño. Un sueño que
ya empieza a tomar forma aquí, en San Fernando.
Por delante
queda un mes que algunos, simplemente, aprovecharemos para descansar. Trataremos
de sobrevivir al fuego de agosto delante de un ventilador, disfrutando de una
cerveza fría cuando llegue el mediodía, sumergiéndonos bajo el mar cuando el sol
apriete demasiado, escapándonos a algún rincón del norte de Europa en buena
compañía. Y compartiendo un sueño que ya abrazan un grupo de amigos reunidos en
San Fernando.
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