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Dicen que en
lugares como éste anochece mucho antes. Hay días sin sol y noches sin luna. Hay
relojes que no marcan las horas y agujeros en los bolsillos por los que se
escapa la esperanza. Hay ovejas descarriadas con el corazón estrangulado,
dolores de cabeza, analgésicos que hieren el alma. Hay personas con dudas
razonables que han perdido definitivamente la razón. Hay rincones habitados por
el olvido y grietas en las paredes por las que intenta penetrar la alegría. Hay
momentos para todo, pero todo se queda en casi nada. Hay lugares, como éste, en
que los barrotes hacen olvidar la palabra libertad.
Dicen que en
nuestro país hay muchos presos para tan pocas cárceles. Pero uno no sabe si reír
o llorar ante el anuncio de la inminente apertura de una nueva prisión en El
Puerto. Los vecinos de la zona, sin ir más lejos, no parecen muy entusiasmados
con la noticia. Temen por su seguridad. Por ello reclaman a las administraciones
un tratamiento especial en esta materia para la ciudad, la única en Europa que
cuenta con tres cárceles. Su demanda quedó patente hace unos días durante la
inauguración de Puerto III, un nuevo penal que abrirá sus puertas con la
pretensión de acercar a los internos andaluces que cumplen condena fuera de
nuestra comunidad. Sus 1.214 celdas se sumarán a las 41.000 ya existentes en
todo el país, pero apenas servirán para descongestionar las saturadas cárceles,
ya que la población reclusa supera hoy día las 65.500 personas.
Y mientras la
vida se toma un descanso entre los muros inquebrantables de las prisiones,
afuera, en las calles, la delincuencia aumenta, las penas se endurecen, los
castigos se multiplican y la construcción de nuevas cárceles se retrasa
inevitablemente, poniendo a prueba la capacidad de resistencia del sistema
penitenciario español. Los informes apuntan que España es el país con más presos
por cada 100.000 habitantes de toda la Unión Europea, pero el plan especial
aprobado por el Gobierno en 2005 prevé dar respuesta al problema de la
saturación en los recintos penitenciarios. Dicho plan contempla la construcción
de doce nuevos centros hasta el año 2012, a los que hay que sumar los otros
cuatro proyectados por el anterior Gobierno. De momento, Puerto III es la
única prisión construida en todo el país –sin contar a Cataluña, que tiene
transferidas las competencias de prisiones- en los últimos cinco años.
Dicen que la
soledad se encuentra más sola tras las rejas de una prisión. En lugares como
éste, hay quienes han dejado de contemplar nuevos amaneceres o cielos
estrellados, resignados a pasar el resto de sus días entre cuatro paredes. Hay
quienes han logrado asimilar la cruda realidad de no volver a pasear por las
calles en compañía de un amigo. Hay quienes han dejado de soñar y han construido
aquí su propio hogar. Su único anhelo es, tal vez, contar con una celda propia,
un objetivo que parece difícil de alcanzar en las cárceles españolas. Un deseo
que, de hacerse realidad, dará paso a una soledad aun más profunda, pero también
más digna.
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