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El suceso en
cuestión tuvo lugar hace algunas semanas en el transcurso de una entrevista a
Pau Donés en cierto diario digital. Como es costumbre en este tipo de encuentros
en internet, determinado artista o personaje popular se somete a las preguntas
de los lectores. En ésas estaba el cantante de Jarabe de Palo, cuando
entre tanto halago y pregunta insulsa, cierto internauta le espeta que ha
conseguido todos sus discos descargándolos en internet, pero que como buen
seguidor procura ir a todos los conciertos que el grupo da cerca de donde vive.
Y añade: “¿soy mala persona?” El artista responde con contundencia: “eres un
ladrón, lo cual no quiere decir que seas una mala persona”.
Las protestas de numerosas
comunidades de internautas no tardan en llegar. Insisten en que no debe
confundirse la piratería con la posibilidad legal de compartir música. No les
falta ni una pizca de razón. Y por el momento la ley también está de parte de
ellos, por mucho que le fastidie la idea al aclamado autor de “La flaca”. El
debate no es nuevo. Para algunos es piratería. Para otros, intercambio musical.
La realidad es que la industria discográfica y los artistas musicales
languidecen ante este problema, pero ni unos ni otros quieren darse cuenta de la
verdadera razón de ser de este tipo de prácticas: el elevado precio de los CD.
A estas alturas, no hay quien se trague ese rollo de que la producción de un
disco es muy costosa y que los principales perjudicados por la piratería son los
creadores. Bien cierto es que el porcentaje de beneficios que un autor cobra por
cada disco vendido es ridículo. Por tanto, las verdaderas perjudicadas en todo
este proceso son casi exclusivamente las casas discográficas.
¿Y por qué no abaratar los
precios de CD, DVD y libros? Si un artículo original fuera accesible a la
mayoría de los bolsillos, ¿recurriría la gente a una copia pirata? Más del 42
por ciento de los españoles considera que el abaratamiento de los precios
facilitaría el control y la erradicación de la piratería, según recoge el último
barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas. Eso le irrita a Pau Donés.
Por no hablar del hecho de que más de la mitad de los españoles aprueben la
descarga y el intercambio de ficheros electrónicos de software, textos, música y
vídeos por Internet. Afortunadamente, también existen artistas de renombre con
una visión más abierta y actualizada del mundo de la música. Es el caso de Peter
Gabriel, que ha creado un sitio en internet que permite
descargas audiovisuales gratuitas, sin sistema de protección intelectual y
que se sostiene económicamente a través de la publicidad. Una ventana abierta a
todos. También a nuestro querido Pau y a ese grupo de músicos recalcitrantes
empeñados en defender lo indefendible.
Qué cuerpecito se le quedaría
al líder de Jarabe de Palo al comprobar, hace unos días, que un grupo de
jóvenes regalaban copias de su último disco en la entrada de un concierto. Para
la comunidad de usuarios de internet que está detrás de esta dulce venganza sí
que existen razones de peso. “Compartir no es robar”, es su lema. En el blog
HacheMuda queda constancia de este hecho: “la gente se extrañaba mucho
de que les regalásemos un disco porque sí, se interesaban por las razones, y
entonces comentábamos todo eso de lo que piensa Pau Donés de la gente que se
descarga canciones. Y hemos demostrado que descargarte un disco y luego grabarlo
y regalarlo no es un delito, sino ganas de compartir”. Cosas de la vida. A
Jarabe de
Palo le han
bajado los humos con jarabe de palo.
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