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Los inversores más
excéntricos, románticos y atrevidos están de enhorabuena. El país más pequeño
del mundo se encuentra en venta. Una ocasión singular a la que resulta difícil
resistirse. Piensen que puede ser el mejor regalo de aniversario de boda que
jamás hayan podido idear. Sus queridísimos o queridísimas esposas se quedarán
sin palabras al recibir un presente de tal envergadura.
El lugar en cuestión responde
al nombre de Sealand. Se trata de una isla artificial situada frente a las
costas inglesas. Su origen se remonta a la Segunda Guerra Mundial, concretamente
a 1942, cuando el Reino Unido construyó el HM Fort Roughs como parte de las
Fortalezas Marinas Maunsell, un fortín compuesto por una plataforma flotante
equipada con una superestructura de dos torres de hormigón unidas por una
cubierta. En septiembre de 1967, un ex mayor del Ejército británico llamado
Paddy Roy Bates se estableció con su familia en dicho lugar y se autoproclamó
Príncipe de Sealand. Un año más tarde, la Marina de guerra británica intentó en
vano expulsarle de aquellas aguas. La justicia dictaminó que Sealand se
encontraba más allá del límite de tres millas que la ley establecía para las
aguas territoriales, por lo que el control de aquel islote de piedra no era
incumbencia del Gobierno de Londres. A partir de entonces, el autoproclamado
príncipe dotó a Sealand de una constitución, un himno, una bandera y una moneda
propia.
Como habrán podido imaginar,
la población de Sealand no es demasiado numerosa: menos de 5 residentes
permanentes, según el último censo. Lo cierto es que tras cuarenta años de
historia, este paraíso artificial de 550 metros cuadrados y con inigualables
vistas al mar está en venta. El actual propietario, Michael, en quien su padre
abdicó hace ocho años por razones de salud, aún no ha puesto precio oficial a su
principado, pero seguro que accede a una buena oferta monetaria. Si está en sus
manos, no lo duden. Se trata de una oportunidad que no deben dejar escapar.
Conviértanse en dueños y gobernantes de su propio país y hagan posible el sueño
de llegar al consenso en cuestiones de vital importancia para la nación.
Pero las posibilidades de
hacer un regalo insuperable y diferente no terminan ahí. Para aquellos que
busquen vivienda en un marco incomparable, la oportunidad se encuentra en la
Luna. Sí, han leído bien. Si alguna vez soñaron con un bonito chalet de color
grisáceo con vistas al planeta Tierra y le llamaron lunático ahora es el momento
de acallar comentarios. Todo aquel que esté interesado en adquirir una parcela
lunar puede dirigirse a empresas como
Crazyshop o
Moonestates. Compren ahora un acre de suelo lunar por la módica cantidad
de 30 euros y construyan un dúplex a medida en su cráter favorito. Los
compradores recibirán un certificado y un mapa fotográfico del terreno
adquirido. Adelántense al boom inmobiliario en la Luna. Es una oportunidad que
los inversores más excéntricos, románticos y atrevidos no deben dejar pasar.
Ahora o nunca. Todavía hay quienes piensan que hay cosas que el dinero no puede
comprar. Obviamente, están equivocados.
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