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Siempre hay una primera vez para todo. Con el paso
del tiempo lo que queda es el recuerdo de aquella primera cita, la inocencia del
primer amor, la primera copa con los amigos, el primer éxito y el primer
fracaso… Y así, la vida se va llenando de momentos que inevitablemente quedan
fotografiados en el álbum de la memoria.
Ahora, mientras el calor de agosto amenaza con
reventar termómetros a lo largo y ancho del país, comienza aquí la andadura de
un joven columnista que se enfrenta al reto de fotografiar con palabras la
realidad que a todos nos toca vivir, en el intento de construir, semana a
semana, nuestro álbum particular, una ventana abierta al mundo por la que
dejaremos que sople libre el viento de las reflexiones. Una dulce tarea a la que
me enfrento con humildad y valentía, con compromiso y rigor, con honestidad y
con empeño, pero sobretodo con ilusión. Con la ilusión que siempre lleva
implícita la primera columna. Como si se tratara de la primera vez.
Agosto, el mes de descanso por excelencia, ya está
aquí. Aunque, ya ven, no todos estamos de vacaciones. Hay quienes aprovechan
este mes de locura para disfrutar del placer de apilarse en las playas,
tostándose bajo un sol de justicia y haciendo uso de los codos para abrirse paso
entre una multitud que se agolpa en la orilla del mar intentando refrescarse.
Los hay que se decantan por coger el coche, el tren o el avión y escapan al
extranjero. También ocurre a la inversa. Muchos extranjeros se sienten
desbordadamente atraídos por nuestras playas y emprenden su viaje hasta aquí, en
busca del sol radiante que en pocos lugares reina como en estas tierras.
Pero sobretodo urge pararse a pensar en quienes
deciden hacer turismo invadiendo otro país. Y no al volante de un coche o una
autocaravana, sino a bordo de un tanque, sembrando terror y destrucción,
evaporando ilusiones y aniquilando el aliento de quienes encuentran a su paso.
Para este tipo de turismo, Líbano está de moda.
Sí, yo también lo creo: agosto no debería ser
esto. Este mes debería pasar a formar parte de un relato de ficción que
comenzara en cualquier rinconcillo de Cádiz o en alguna playa del Puerto. Agosto
podría ser el título del primer capítulo de una novela cocinada a fuego lento y
que entre sus ingredientes incluyera una buena dosis de realidad. Una novela a
la altura de los paladares más exigentes.
Por eso, ahora que los cubanos dirigen su mirada
hacia un futuro incierto, aquí les invitamos a formar parte de esta aventura que
hará de agosto un mes más llevadero. Pero será necesario dejarse llevar por “la
fuerza del destino”, que en el ecuador del mes traerá hasta Cádiz las canciones
de Mecano, aquellas que ilusionaron por igual a mayores y pequeños de toda
España en un pasado reciente. La voz de Ana Torroja se mezclará con el murmullo
de las olas en la playa de la Victoria, y tal vez ese instante se convierta en
un capítulo de esta novela que comienza en agosto. Una novela basada en el día a
día. Una novela con principio pero sin final. Una novela construida con retazos.
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