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“Lo único
que tiene un periodista es su libertad”
http://www.youtube.com/watch?v=CrzxIDXmTmA&mode=related&search
Música
para leer con el artículo
http://www.youtube.com/watch?v=aldJgkwIncU

José María García ha sido, creo, libre gran parte
de su vida. Libre para decir siempre lo que ha querido decir y eso, dicho de un
periodista español inmerso en la falsa democracia, dice bastante. Hace cinco
años se fue de la emisora donde trabajaba, se fue en silencio y ahora, tras
superar un cáncer, tras conversar de tú a tú con esa muerte que exige libertad y
autenticidad en la vida con la que se encara, viene más fuerte que nunca.
Lo ocurrido el otro día en La noche de Quintero,
con la censura de su entrevista nos remite a la censura paradigmática, a la
censura de libro de texto, franquista, lejos de la habitual censura basada en la
sobreinformación que se vierte sobre la población sobreazucarada y que la sume
en la más absoluta confusión.
La confusión se basa en la con-fusión, en el
discurso infantil y cobarde de querer clasificar lo que acontece con la
categoría o concepto más próximo, fusionándolo con él. Si algo no se comprende,
se echa mano de los más “parecido” cercano para mantener la coherencia de todo
el tinglado lógico. Como es normal, esos grandes conceptos a los que se echa
mano masivamente son subvencionados y abrillantados día y noche por los
(grandes) medios de comunicación, que día y noche invita a la población a jugar
al juego de la silla sólo con esos cuatro o cinco lugares comunes: democracia,
Pantoja, libertad, Cachulo.
Cuando alguien ataca de forma sistemática todos
esos pilares falsos en hora de máxima audiencia, el Canal de Isabel II se llena
de oligarca mierda, hay nerviositos y estudio de la propia línea editorial. ¿Qué
línea editorial es esa sino la de defender los intereses económicos de ciertas
grandes empresas?. ¿Qué línea editorial que no sea el bien y el interés común
puede ser la única en un medio de comunicación de carácter público como es RTVE?
¿No es de interés público saber que Juan
Villalonga, usando el particular sistema de méritos de la oligarquía –ser
compañero de pupitre de Aznar-, llegó a ser presidente de Telefónica, y que,
cuando el ministro Piqué pretendía una liberalización y mayor competencia en las
telecomunicaciones, usando la red nacional que se ha estado pagando entre todos
desde hace décadas, ordenara al periodista a su servicio, Ernesto Sáez de
Buruaga que abriera el telediario “matando a Piqué”?
No se mata a Piqué, lo que se hace es ponerlo en
la picota ante el pueblo, que, viviendo en eterna tensión por no conocer, dará
buena cuenta de la primera explicación que calme su perplejidad motivada por la
con-fusión.
A eso es a lo que se dedican los grandes medios de
comunicación, a confundir a la sociedad civil y a enfrentarla con los pocos, que
en un momento dado, algunos ministros, algunos locos, muchos jueces, quieran
hacer algo por ella, con lo que el oligarco común acabará bebiendo la sangre del
ajusticiado en urnas donadas por el pueblo.
España se muere. Europa no existe. Somos carne de
deslocalización y de trabajo temporal al igual que otros pueblos son carne de
cañón. Pero llegado el momento esta España doliente, no sumisa sino sumida por
el miedo durante algún tiempo, recuperará su soberanía, su creatividad y su
iniciativa, y por primera vez en su historia, tendrá libertad política.
República Constitucional.
www.antoniogarciatrevijano.com
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