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La corrupción es
inherente a ciertos sistemas políticos
franalvaro.blogspot.com
Algo
se mueve en Internet últimamente. Algo nuevo, lo nunca visto se levanta. Surge y
se eleva la sociedad civil, que quizás no sepa ni que lo es. Despierta sudorosa
y esquiva la luz después del prolongado letargo en la caverna, en las simas, en
los profundos pozos creados por la oligarquía de partidos.
Emerge de vez en cuando entre las toneladas de
periódicos, entre los escombros de los anuncios, levanta la cabeza como el bebé
español en un paisaje devastado sólo habitado por testaferros con maletines y
por homúnculos nerviosos de cocaína. El bebé está aún medio ciego y siente miedo
ante las hienas políticas que cruzan el páramo llevando prebendas en la boca,
chorreando sus hilarantes fauces la leche estatal.
Los partidos políticos, que deberían estar con la
sociedad civil, son financiados por el Estado, olisquean en los cuartos traseros
al poder económico y financiero cuando llega al poder, cuando la hiena se sienta
al calor del baobab estatal.
El bebé mira con envidia las trazas de leche de
las gordas hienas, el bebé esquiva los cadáveres de otros bebés que no pudieron
ver la luz, atragantados de periódicos, abandonados a su suerte por incumplidas
promesas electorales, muertos de miedo por campañas institucionales.
Si no entramos en la OTAN, vamos a acabar viviendo
en taparrabos, le dijeron a un bebé de otro tiempo. Pobre bebé.
Pero el hermano crece a la velocidad de la luz,
sus ojos se iluminan con cada golpe de ratón, adquiere la sabiduría del comando
y ya sabe esquivar a la hiena que ríe loca, a la hiena que olisquea y coloca los
periódicos para que nada surja del cementerio de la libertad de expresión
institucional. Cualquier lamento de las profundidades, allá en las simas, debe
quedar ahogado por la risa, por la deslealtad, por la confusión, esas son las
instrucciones que papá-oligarca Estado a dado a los partidos políticos. Para eso
les paga, para eso les repartió el poder cuando se murió el dictador.
El bebé es un macarra que ya lleva gafas de sol.
El bebé fuma rubio y a la última hiena la quemó con el cigarrillo en su lactante
hocico; se sumerge el bebé, emerge para respirar, se calienta al lado de los
cables de comunicación por donde circula la información libre de Internet.
¿Dónde está la separación de poderes en este país
que asegure la democracia, que asegure el equilibrio del sistema?. Lee el bebé
un ejemplar del último bombardeo de periódicos antes de que las hienas vengan a
tapar con ellos los últimos conductos de aire. Los periódicos haciendo juicios
paralelos, presionando al poder judicial, los periódicos al servicio del sistema
oligárquico para conseguir, de hecho, una funcional concentración de los tres
poderes. Los periódicos haciendo el trabajo sucio del gobierno, creando miedo,
atando en corto al díscolo democrático. Los periódicos, radios y televisiones
como propaganda goebbeliana del gobierno. Del gobierno económico-financiero,
naturalmente; si el otro gobierno, ese que se llama legislativo no coincide con
el anterior, aparece la corrupción como desplazamiento de este último que se ha
ido a hacer la corte al primero, el gobierno de verdad.
Todo esto lo sabe hasta un bebé, hasta la sociedad civil
española, y su único periódico, Internet.
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