
En su libro Lo pequeño es bello el economista
E.F.Schumacher fallecido en 1977 abogaba por una “economía budista”, en el
sentido de que el hombre debía restringir gran parte de sus necesidades
actuales ya que muchas eran creadas artificialmente y que debía de ponerse la
economía al servicio del hombre y no al revés. Además creó el concepto de
“tecnologías intermedias” que según él eran las adecuadas para su uso en el
desarrollo del tercer mundo, tanto por su manejo, como mantenimiento, consumo
de energía y precio. Creó en Londres a tal fin un centro destinado a la
investigación en este tipo de tecnologías.
Con razón digo que la tecnología y en general
están secuestradas. Hoy muchos ingenieros se están dedicando a la
implementación de unos sistemas que son de uso tan banal o que incrementan su
funcionalidad en aspectos tan nimios – salvo el beneficio y control del
propietario de dicha tecnología – que muchos prefieren trabajar y no levantar
la vista demasiado para no ver la visión de conjunto, los que tengan el don de
la visión, claro.
Gran parte del poder en toda su amplia
definición se podría definir como la promoción de medidas para dificultar el
acceso a ese poder por parte de los que están fuera de él. Es un sistema
cerrado y automantenido. El poder pues se define en parte recursivamente donde
un número reducido de actores se conceden y pactan dicho poder. En el plano
más patético y seminal esto se puede ver en los programas rosa donde esos
famosos y personajes se insultan hasta lo inconcebible pero que a la vez se
ayudan unos a otros en mantener en pie los pilares de la gran parte de ese
circo que cuentan con el apoyo inestimable – que digo, se nutren en perfecta
simbiosis – de una tecnología, la televisión, que saca enormes beneficios de
este sumidero de la conciencia social.
Asi pues el poder es concentración de sistemas
que se apoyan mutuamente y que ponen a la tecnología al servicio en el
mantenimiento de esa estructura automantenida. Se podría ver como una célula
animal por ejemplo, una célula de poder. Sí, evidentemente también tiene
comunicación con el exterior, que es en definitiva quién le proporciona dicho
poder porque dicha célula produce en su conjunto algo que no se produce o no
se puede producir en otro lugar. Además dichas células tienen en su mayoría
conexiones directas y acuerdos con los Estados, a los que han presionado de
diferentes modos, beneficiándose de sus leyes que son otro apoyo fundamental
para el mantenimiento de dichas estructuras.
En todo este sistema de cosas, el papel de la
tecnología es fundamental; la tecnología (la rueda y el condón también son
tecnologías en última medida: hay que ir desmitificando esta palabreja) juega
un papel crucial como parámetro cuya aumento o disminución hace aparecer o
desaparecer extrañas criaturas, orcos, enanos deformes, FMI, Banco Mundial,
OMC, hermanos todos, instituciones varias.
Por ejemplo iniciativas como el software libre
es un torpedo en la linea de flotación de todo el sistema. La batalla por las
patentes informáticas y por el acceso a la formación tecnológica es toda una
encrucijada en la cual todo el sistema se está reestructuando y mutando – como
lo hace continuamente – para amoldarse a la nueva amenaza.
E.F.Schumacher, profeta en el desierto, lo tuvo
claro: es posible una transferencia de tecnología a los países del tercer
mundo adecuada a sus necesidades, pegada al terreno, no hace falta montar
grandes refinerías, grandes fabricas envasadoras de huevos, grandes complejos
de cultivo de flores. El desarrollo del tercer mundo pasa por la creación de
una tecnología propia, a la que inicialmente deben contribuir los técnicos del
primer mundo (arquitectos, ingenieros...), lo que en algunos casos están
haciendo en contadas ONG´s. Pero claro, es una travesía en el desierto a la
que el poder establecido no va a contribuir en absoluto, ya lo sabemos. Se
creen con la propiedad divina de la palabra tecnología y se olvidan que antes
de que la muerte nos iguale a todos - como dijera Jorge Manrique- , ellos
también se limpian el culo con la misma tecnología básica, y a los dolores de
riñón que les produce empujar tanto se une la sensación de que su poder es en
el fondo precario, por lo que cagan rápido no les vaya a ver nadie con el culo
al aire.
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