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 ALCARAJO: EL MORO SABIO

La República Constitucional

  FRANCISCO ÁLVARO GONZÁLEZ

 (Escritor e Ingeniero Técnico de Telecomunicación)

zaratustra_fjag@hotmail.com

 

FRANCISCO ÁLVARO GONZÁLEZ

Hablaré de una de las personas más lúcidas e íntegras que conozco.

 

Se llama Antonio García Trevijano y es andaluz de Córdoba, figura de primer orden en este país de escasa memoria que sólo recupera memorias en periodos electorales. Si vamos a recuperar memorias, que se recuperen todas, pero amárrense los machos el babeante rebaño, porque en ese mirar atrás siempre se corre el peligro de toparse con una persona íntegra, con honor, y que con argumentos, desbarate todos los intentos de construir toda una teoría a posteriori para justificar traiciones y cobardías.

 

El caso de Antonio García Trevijano es, por lo que he estudiado su figura, un caso paradigmático. Este hombre, orador excepcional, culto, erudito flexible con varios niveles de aprendizaje, parece haber guardado dentro de sí la clave para entender lo que realmente se perpetró durante la transición.

 

En primer lugar diré que este abogado, notario, fue el fundador de la llamada Junta Democrática de España, encargada de coordinar a todos los partidos políticos para negociar con los poderes del franquismo. Pues bien, esta Junta, con Trevijano a la cabeza, tenía como objetivo primordial el promover la opción de la ruptura democrática con el anterior Régimen, ruptura que se concretaba con la consulta al pueblo español sobre sus preferencias en la forma del Estado, Monarquía o República y que apostaba, en todo caso, por un sistema electoral de tipo mayoritario y no de tipo proporcional como el que tenemos.

 

García Trevijano, asesor personal de D. Juan de Borbón, y del que consiguió la promesa de que el pueblo español sería consultado sobre estas importantes cuestiones, fue apartado, encarcelado por Fraga Iribarne durante cuatro meses porque sus ideas no convenían para el correcto curso de los acontecimientos.

 

Trevijano lo deja bien claro, tanto entonces – el programa La Clave, concretamente Las 500 claves de la transición debería ser estudiado en toda facultad que se precie – como ahora: en este país no hay democracia.

 

Y no hay democracia por dos motivos: el pueblo no elige directamente a sus representantes (como si lo hacen en el sistema electoral norteamericano, hay que reconocerlo) y en este país no hay separación de poderes.

 

Lo que hay es pura y simplemente una oligarquía de partidos, una partitocracia que han pasado a formar parte del propio Estado, subvencionados por él, todo un escándalo cuando estos partidos deberían nacer de abajo arriba, estar al lado de la sociedad civil. Se pasó del Estado de un partido, el Estado de Partido del franquismo, al Estado de Partidos que vivimos actualmente, por eso tanta gente que vivió el franquismo percibe que las cosas no han cambiado tanto, por no decir nada.

 

Cuenta Trevijano como Felipe González, con su PSOE ramplón, fue el primero en abandonar las tesis de la Junta Democrática para echarse en manos de los poderes franquistas y tomar una posición de ventaja en la oligarquía – gobierno de unos pocos – que se estaba gestando. Pero todos entraron por el aro, por la ventanilla, hasta el mismísimo Partido Comunista. Así todos, en esta oligarquía, y mediante el sistema electoral proporcional, tendrían una tajada del Estado proporcional a los votos, todos, incluso los menos votados a los que también se les pagaría y se les incluiría en el aparato estatal. En resumen, todos quedaron fascinados por las alfombras y los coches oficiales y vendieron al pueblo por un plato de lentejas, plato de lentejas suficiente para asegurar la prosperidad económica e influencial de esta aberrante clase social, la clase política.

 

Llama Trevijano a la época de Felipe González, el neofranquismo, nombre con el que describe muy bien la situación. Por supuesto, todas las demás épocas (Suárez – que fue jefe de Falange, Aznar y el actual Zapatero) son en esencia neofranquismo. No por similitud ideológica de cada uno de los partidos, sino porque se encuentran inmersos en una estructura que homologa cualquier diferencia entre ellos. Y esa estructura es la oligarquía de partidos, una oligarquía que necesita de la presencia de una referencia superior que los arbitre, un moderador que ponga paz en la reunión y que recuerde los amplios beneficios de la situación oligárquica, en estrecha colaboración con los poderes económicos del país, principalmente la Banca. Esta figura de referencia, este jefe de la banda oligárquica es el Rey.

 

En este país no hay democracia porque democracia es el paso siguiente a la oligarquía, secuencia ya conocida desde la antigua Grecia. La democracia sólo llegará a este país cuando el régimen político cambie a la república, haya auténtica separación de poderes y el sistema electoral sea de tipo mayoritario, donde en cada pequeño distrito se vote a la persona conocida para formar el poder legislativo, los diputados, y a la vez un sistema presidencialista para votar al presidente de la república.

 

Unos pensarán que cómo es posible que los hombros de este hombre hayan  portado durante todo este tiempo esta verdad prístina y contundente, de gran importancia, una verdad ninguneada por los actuales partidos políticos y los principales medios de comunicación. Yo les diré cómo: la verdad sostiene al hombre libre, que aunque acosado por el oportunismo y por la injuria, parecerá resistir como un titán ante la furia de los elementos.

Pero no hay titanes cómo tampoco había gigantes delante de Don Quijote. Sólo hay hombres, hombres libres, que por definición aguantarán los envites de los elementos, que, desde la perspectiva de la libertad de pensamiento, no son temibles porque no son más que las babas rezumantes del rebaño. Para estos hombres, suponer su heroicidad es un insulto ante tan poca cosa.

 

Asi pues, alegres conciudadanos, les animo a visitar www.antoniogarciatrevijano.com y a ver los esclarecedores videos de La Clave http://video.google.es/videosearch?q=trevijano, para que comprendan por qué les pido ahora la abstención consciente en las próximas elecciones municipales como medio para promover la instauración de la III República en este país.


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