
Según
casi todas las tradiciones y no pocas filosofías, una de las reglas básicas de
la vida es no actuar según los extremos sino más bien quedarse en el término
medio, en el punto equidistante. Los excesos no son buenos.
Esto
desde luego es lo que debieron aprender primero nuestros políticos en la
escuela, quedarse en el medio, en el cómodo medio. Sin embargo yo creo que en
ese medio han llegado al extremo y han profundizado en él, pasando del término
medio a la mediocridad más absoluta.
El
discurso de muchos políticos, sus razonamientos, a veces me producen un
bochorno sin igual, y mucha vergüenza....Pero no vergüenza ajena sino
vergüenza propia, vergüenza por no quejarme de algún modo, vergüenza de no
afiliarme a algún partido o más exactamente fundar uno.
Pertenezco a una juventud en general aborregada aunque en estos últimos años
hayamos emitidos balidos en un registro más amplio....Tampoco es culpa nuestra
del todo, desde pequeños se nos educó para ser consumidores y para olvidarnos
de los libros de reclamaciones y hasta de la oficina de información. La
televisión nos mantuvo en formol y en el mundo virtual inexistente más allá de
la política. Realmente salir de la caverna de Platón requería un esfuerzo
ciclópeo, un cataclismo telúrico o firmar una hipoteca de cuarenta años.
Emergemos a borbotones de las profundidades de la sima llenos de viscosidades
malolientes y de pegatinas patrocinadoras, de universidades que de universal
sólo tienen el nombre y que realmente son sólo una pequeña oficina oscura y
cutre del departamento de recursos humanos de una gran compañía que condiciona
los planes de estudio y que es fanática de los compartimentos estancos.
Cualquiera que intente perder un solo día de su preciado y supersaturado
cuatrimestre en indagar en saberes ajenos – que le podrían llevar a dislumbrar
el edificio en su totalidad, el bosque, el podrido bosque en su conjunto –
rápidamente es ejecutado con un suspenso y con una vida de humillación y de
filósofo-poeta. Universidades made in Usa, mentalidad americana, a John Kerry
le desprestigiaron diciéndole que en su juventud había sido un idealista....
Las
culpas no suelen ser exclusivas de nadie, siempre son compartidas en mayor o
menor medida. Tenemos unos políticos mediocres porque somos mediocres. España
es un país mediocre donde la actualidad orbita alrededor del fútbol y donde es
humillante ver cómo nuestros científicos – avanzando en la lucha contra el
cáncer, a la vanguardia en las técnicas de células madre, desarrollando
tecnologías punteras en muchos sectores, yéndose al extranjero para ser
reconocidos – tienen que ir mendicando unos fondos insuficientes mientras los
mercenarios de la mediocridad (futbolistas, presentadores de TV, abogados)
cobran sumas desorbitadas, la posibilidad de sacarnos a todos de la caverna se
la llevan ellos y varios centenares de miles como ellos en mantener el estado
mediocre y envidioso de este país.
Nombramos reina de España a Victoria Bechkam o Becham o cómo diablos se
escriba...Nos ametrallan diariamente con telebalas, cada día se nombra Rey al
Guasimodo de turno. Ellos y todos sabemos que es mentira, que en el fondo no
son reyes, ni son nada, que sólo son mediocres como todos nosotros, que les
halagamos, ensalzamos, les llenamos de dinero porque no podemos reconocer a
alguien que si se lo merezca. Por eso este país no tiene héroes, sólo tiene
una piara de mediocres ídolos que todos juntos, amontonados en desigual
tropel, clasificados en tropelías varías: vistos desde lejos hasta no huelen
mal.
En este
panorama, ¿cómo no vamos a tener políticos mediocres?. Si alguno fuera bueno
lo mandaríamos al destierro o montaríamos algo peor, algún militarillo bajito
y mediocre saturaría de envidia y reclamaría el caudillaje de esta nación
mediocre.
Sí,
siempre hay gente que quiere salir de ella, unos cuantos alucinados. Pero
cuando alcanzan la masa crítica que tiraría del país hacía cotas superiores,
se desencadena desde las profundidades de la tierra un tsumani primitivo y
reaccionario que nos vuelve a empujar a todos hacia las profundidades de la
caverna. Historia de España...te alabamos, Señor Nuestro Dios...
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