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 ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA

Spanish caravan

  FRANCISCO ÁLVARO GONZÁLEZ

 (Escritor e Ingeniero Técnico de Telecomunicación)

zaratustra_fjag@hotmail.com

 

FRANCISCO ÁLVARO GONZÁLEZ

El primer nombre para referirse a España fue Hispania y se lo dieron los fenicios antes que los romanos. Puede tener varios significados y unos dicen que se refería a “la tierra del norte”, “la tierra de los herreros” o “la tierra de los conejos”. Si alguna vez nos da por cambiar de nombre podíamos volver a los orígenes y llamarlo País del Conejo; viva el conejo español.

 

El español de a pie pasa la vida en un ecosistema donde los aguiluchos de los medios de comunicación otean el horizonte buscando un pueril escándalo para poder cobrar más por los anuncios, y donde el zorrito político olisquea con avidez el aire buscando una posición ventajosa para él y su camada – es la naturaleza de los zorritos y zorritas -, aunque esa posición sea la de inventarse un país o defender las bondades del buñuelo de viento. Da igual. Si te llamas Javier Arenas o Acebes puedes amasar el aire con el torno de la COPE y sacar de la nada una lavadora, una conspiración, una autoría de un atentado falsa, unas armas de destrucción masiva, hasta puedes intentar acelerar el tiempo hasta las salvadoras elecciones confiando en la estupidez de la chusma. Si hubiera decencia en este país el Partido Popular debería quedar reducido a la irrelevancia política, a la arqueología panfletaria de las costras de las viejas paredes.

 

El Partido Popular habla mucho de España y yo voy a a hablar ahora de los conejos, de Hispania, aunque tampoco tenga la menor importancia. El que está condicionado por el pasado se acaba convirtiendo en estatua de sal, como se dice en ese libro de metáforas llamado Biblia y que algunos se lo creen literalmente....Pero es bueno recordar algunas cosas. El monje de San Millán de la Cogolla (La Rioja) que barruntó las primeras palabras en castellano antiguo en uno de los laterales de su texto, estaba escribiendo dicho texto en vascuence, esto es, en euskera.

 

No se sabe de dónde viene el euskera. Unos dicen que del lejano oriente y otros dicen que del norte de África, que se parece a la antigua lengua bereber. Qué horror, dirán algunos. Tranquilos cristianos viejos, los bereberes estaban en el norte de África antes de la llegada de los árabes. Y en medio de los bereberes y los bebedores de cuajada estaban los íberos cuya lengua todavía no se ha descifrado.

 

Y en esto llegaron los romanos y acabaron por separar una posible lengua común, una continuidad lingüística similar desde el cantábrico hasta el Rif, donde habitan esos moros inverosímiles incluso de pelo rubio y ojos azules.

 

En Euskadi no entraron los romanos, como en los cómics gabachos de Asterix y Obelix y su lengua original se conservó casi intacta. Pero si algo así ocurrió, posiblemente tuvo mucho que ver con la enconada resistencia que ofreció la península en muchas zonas, como lo demuestra la guerra de guerrillas del indomable Viriato y la defensa de Numancia. Los romanos debieron pensar que Numancia era la puerta del infierno y que no merecía seguir avanzando hacia el norte, limitándose a fundar varios asentamientos – como Vitoria -alrededor de aquella región de endemoniados en la que seguramente acabarían refugiándose no pocos íberos empujados por la guerra y la necesidad. Quizás el milagro vasco se deba a un esfuerzo de equipo, y eso también conviene recordarlo. Quizás entre las frases del euskera se encuentra la llave para descifrar el antiguo íbero. Quizás en Euskadi se encuentre la llave de esta complicada España. Quizás habría que decirles a los vascos, como a aquellos soldados con ojos alucinados y con estómagos medio llenos con carne de rata – los Últimos de Filipinas -: la guerra ha terminado. Viva el País de los Conejos.


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