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 ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA

Héroes y villanos

  FRANCISCO ÁLVARO GONZÁLEZ

 (Escritor e Ingeniero Técnico de Telecomunicación)

zaratustra_fjag@hotmail.com

 

FRANCISCO ÁLVARO GONZÁLEZ

Nuestra generación, quizás la más preparada y la más engañada se enfrenta a una cruda realidad sitiada por los precios de las viviendas y el trabajo precario. Bajo el chantaje de los abismos se nos muestran sonrisas, buenos resultados macroeconómicos que han cerrado parte de nuestro futuro y de nuestras casas, habitadas por el tufo del especulador, el salero del inversor – curiosa palabra esa de invertir -, el fantasma del obrero muerto. Pisos vacíos en ciudades cada vez más llenas, en donde las masas sacrificarán su vida para poder acceder, respirar el sagrado aire pútrido de lo dejado para mañana esperando que valga más que hoy, mañana y no hoy. El aire que contiene la vida no vivida en esos pisos no vividos, como esa mercancía rancia retenida y suspendida en el tiempo para aprovechar el momento indicado, flatulencia de especulador, eructo de cura pedófilo que alguna beata urbana llamará palabra de Dios. Si existe Dios no está en las ciudades.

 

Esta generación, emergida de un mundo publicitario y de un optimismo virtual, se enfrenta con grandes contradicciones al ver el alto precio de no haber gritado antes, de no haber protestado, de haber sido una generación cómoda y sacrificada por un sistema que ha pretendido convertirla en un colchón contra los horrores del pasado, lo que en parte es natural. Pero para nosotros no existe todavía mucho pasado, sólo presente y futuro, y no deberíamos dejarnos sacrificar como becerros en el matadero en aras de un pasado que no es nuestro. Ahora, los jóvenes diplomados con trabajo precario y con pesadillas hipotecarias deberíamos, a pesar de la inercia mercantil, dejar que la sangre fluya como es natural, y como nos han colgado boca abajo en una gran opereta-mascarada macroeconómica es lógico barruntar traiciones a lo establecido, y cuando más descabellada sea la conspiración – incluso de un calibre, que digo yo, hipotecario – mejor.

 

Recordando los orígenes del capitalismo en las emergentes ciudades medievales, los burgos, que daría paso a la burguesía y que menospreciaría a todo aquello que quedase fuera de las fronteras de las ciudades, allá en las villas, aquellos los malos, los salvajes, los villanos, hoy deseo ser un villano, abandonar la ciudad e ir a vivir a un pueblo, pagar un precio justo por una casa, pagar directamente al agricultor por las verduras o cultivarlas directamente yo. En realidad la ocasión, camaradas, la pintan calva. Las palabras rimbombantes de sociedad de la información o del conocimiento o la sociedad en red en realidad esconden el pequeño núcleo legítimo de nuestra emancipación como sociedad de la locura ciudadana y de las pajas mentales. No hay mejor empleo para las nuevas tecnologías que aquella que nos sirva para el regreso a la tierra, para nuestra emboscadura al final de un camino – bien asfaltado – por el que vayan viniendo los agentes inmobiliarios y los asustaviejas de uno en uno y no como animales burgueses y gremiales. Autogestión, obtención directa de la energía, compra y venta sin intermediarios, expandamos el potencial que cada uno tiene y que está atrofiado por la acumulación en los manicomios urbanos, mercado donde hacen su agosto los vendedores de antidepresivos, de humo y de aire embotellado en nichos de ladrillo. Los enterradores en vida van por ahí con un corbata verde, un traje y una cartera de Unicasa.

 

Se habla de centralismo y periferia y en realidad es ésta la autentica descentralización pendiente, éste es uno de los grandes problemas de España. Enormes ciudades y campos abandonados, extensos desiertos interiores. Da vértigo ver de noche el gran monstruo madrileño que como un cáncer amenaza con ahogar España cada vez que hay un puente o una alegre romería, y da sana envidia ver como los países más avanzados del mundo en muchas materias, los nórdicos, distribuyen su población de una manera bastante uniforme y no solamente alrededor de los manicomios.

 

Conspiración rural generalizada, vertebración del territorio, conquista del oeste otra vez, la posibilidad de reinventar el capitalismo – o el villanismo -, Estatut rural, los héroes son los modernos villanos. Viva Sancho Panza y viva Pancho Villa.


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