
Alca,
alca, al carajo. (Hugo Chávez, 2005)
Oyendo a Maradona en la
manifestación contra la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata
uno no puede sino pensar. Un Maradona abrumado por tanta expectación creada a
su alrededor, un ex-fútbolista que llegó a la manifestación en un tren, “el
expreso del alba”,que no puede dejar de recordar al tren que llevó a Lenin
desde Suiza a Rusia, en el momento álgido de los aplausos y de los vítores, en
la caja de resonancia del estadio donde tantas gestas deportivas hizo él, sólo
dijo “Argentina es digna”. Y uno se interroga por la dignidad de su propio
país, el territorio donde habita, España de momento.
Desde hace un siglo la
política exterior española – como en realidad la mayoría de las políticas
exteriores- pretende la cuadratura del círculo. Un equilibrio complicado entre
llevarse bien con la gran superpotencia americana, que nos llevó a una
encerrona militar hace un siglo, nuestra integración con Europa y las
relaciones con los países sudamericanos con quienes tantas cosas nos unen. No
es ningún secreto que para los americanos somos unos don nadie, quizás el
amigo gracioso y sin criterio al que se recurre en aquellos casos en que se va
a perpetrar una tropelía y que evita la soledad del asesino, que reunido y
superado un cierto umbral estadístico, pasa a ser masa democrática y legítima,
pasa el listón del mal y se convierte en el bien por obra y gracia de los
aplausos y del apoyo pandillero adolescente. Aznar, en las antípodas de la
dignidad y de eso tan vago que se llama patriotismo, se aprovechó de ello y
actuó como esas chicas feas que acompañan a la guapa, quizás con la secreta
ilusión de actuar de mamporreras para sí al menos tocar cacho.
Aprovechando las normas
de protocolo y el saber estar en singular reunión con la sonrisa cínica,
actitudes éstas magistralmente puestas en práctica por esa felina
norteamericana, Condolezza Rice – una puma de las Montañas Rocosas – cuando se
pasea gatuna por los enmoquetados europeos y de medio mundo (sin dejar por eso
de levantar la pata y orinar en los maceteros y plantas de plástico para dejar
claro quién manda), Europa, pero en especial España deberían ir recuperando la
dignidad perdida por tanto aplauso sistemático y tanta cabezada-Piqué. Cuanta
vergüenza popular en los bares y en las casas, cuantas malas digestiones y
malestares intestinales, cuanta vergüenza ajena he sentido en los últimos
años. Cuando Aznar puso los pies en aquella trágica mesita a la par que el
Bendito Varón Al-Cohol, cuando Ánsar puso acento tejano demostrando una
capacidad de empatía y de respeto cultural inigualables (catalán en la
intimidad, tejano en la intimidad, ¿francés en la intimidad?...) sentí que el
suelo se desplomaba y que ya no valían mis habituales referencias cartesianas
de la realidad, sino que debía ir aprendiendo un nuevo escenario con formas
redondeadas y relativistas, donde la acumulación de ego, dinero y poder
formaban una supranación elitista y paralela habitada por nuestros
representantes democráticos, curas pederastas norteamericanos, traficantes de
armas, compañeros de pupitre de nuestros representantes democráticos, esclavos
y putas de lujo. Más allá no hay nada, pensé; que cada uno elija uno de los
papeles.
Si Europa fuera también
digna y mínimamente coherente, debería empezar un desmarque paulatino de la
OTAN, y España debería ser una de las primeras en abandonar ese barco, que si
bien sirvió en el pasado debido al contexto internacional, hoy es el paraguas
para la expansión del imperialismo norteamericano por el mundo. He tenido un
sueño: la puma Rice y el lince ibérico Moratinos se enganchan en un combate
sexual que acaba con el lince comiéndose un conejo que por allí pasaba...
Para que este mundo
empezara a equilibrarse un poco, Europa debería salirse de la OTAN y aunque
esto es altamente improbable, no es menos cierto que si Europa quiere tener
algún día voz de verdad tiene que hacerlo pronto porque el tiempo se está
acabando. Recobremos la dignidad y utilicemos esa puerta de atrás de nuestro
sistema democrático, tan poco usada como la hoja de reclamaciones de los bares
ibéricos: pidamos un referéndum para salirnos de la OTAN y por tanto que
Estados Unidos abandone sus bases en España. Aprovechemos el referéndum en
ciernes sobre el sexo de los ángeles (¿o era para que Leonor pueda ser reina?,
¿alguien le ha preguntado lo que quiere ser?) para opinar también sobre
monarquía o república, OTAN si u OTAN no, dónde cree usted que reside la
soberanía nacional... la ingle y Dios, las ingles putas (dibujo a mano),
las ingles negras, las ingles en América, ¿satisface hoy una ingle?, ¿qué
ingle?... (Amanece que no es poco; J.L. Cuerda). ¿Por qué no aprovechan y
nos preguntan sobre cincuenta cuestiones? ¿Por qué no nos ponen un test?
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