
Quizás el misterio que envuelve a España y la
raíz de sus problemas se encuentre en que realmente no sea una nación sino
otra cosa. En los últimos meses se habla del desmembramiento de España como si
ésta fuera un animal vivo y en el fondo es muy posible que esto sea así. Un
animal vivo, seguramente una mujer o mejor aún una forma de estar en el mundo,
un modo mental, un modelo de existencia humana, un pensamiento, un arquetipo
presente en todas las latitudes. Según esto, es muy posible que haya
“naciones” equivalentes a España, o muy cercanas a ella; quizás Japón o
Burkina Faso con el estómago lleno, quién sabe.
Debería existir un tipo de atlas mundial que
reflejase los “estados del alma” o el sentimiento o simplemente la manera de
estar en el mundo. Seguramente lo que se conoce como España y otros países se
agruparían en un modo común de comportarse, en una especie de pellizco
permanente en el corazón que hace enfrentarse al hombre con lo imposible al
que intenta vencer con la pasión, con sangre que riega los cuerpos o los
intelectos. Quizás España se encuadraría en la nación o cultura o arquetipo
adolescente de lo humano, en los tiempos duros del cambio en los que el
horizonte de la victoria siempre se dislumbra pero que no acaba de acercarse a
pesar de que se galope a caballo tendido, sobre todo porque no existe la
victoria absoluta y esa sensación es la herida que en muchos momentos ha
acompañado a esa bella hembra, pensamiento, llamada España. Alguien debería
decirla y a los habitantes de Iberia que nos ponemos a pensarla, que tampoco
existe la derrota absoluta.
Algún día alguien confeccionará la Tabla
Periódica de los Pensamientos y muchos tendrán nombres de naciones actuales,
otros de dioses antiguos y paganos y otros de fuerzas, animales y plantas de
la naturaleza. También existirán los elementos o pensamientos básicos o
elementales y después pensamientos o modos compuestos: un poco de egoísmo, un
poco de pasión, un mucho de materialismo y llegaremos a la correspondencia con
algún otro país o incluso comunidad autonómica o entidad nacional dentro de la
España “física”.
En realidad lo que se entiende por España está
desparramado por todo el mundo; sólo hay que recordar las continuas
expulsiones de habitantes de Iberia que es muy posible que hubiesen accedido
al pensamiento España al que induce el clima, la comida, las mujeres, lugar
mental que por otra parte se habrá llegado en numerosas partes del mundo
aunque se comuniquen en lenguas distintas. Y es muy posible que todo bicho
viviente pase en su vida por la etapa España, a veces fugazmente en lo que
dura una borrachera o lee un buen libro o la duración de un amor, para después
pasar al modo Canadá o Paises Bajos, siguiendo la senda marcada por la
susodicha Tabla Periódica Mental; y es posible que haya personas – chinos,
eslovacos, andaluces – que permanezcan conviviendo con la diosa España casi de
modo exclusivo a lo largo de toda su vida. Los habrá cosmopolitas que gusten
del turismo mental, pasando de la Isla de Pascua al Brasil y tanteando Estados
Unidos. Habrá gente, mucha, que esté toda su vida viviendo en el pensamiento
repetitivo y esquizofrénico de las 24 horas americanas de Indianápolis, en una
carrera consumista, falsa, competitiva y envidiosa, sin reparos en enviarte a
la muerte de las vallas.
En España también hay mucha envidia, si, como en
todos lados, pero puestos a poner el nombre hispano a un pensamiento o
sensación, lo hago al ímpetu, al coraje y a las ganas de seguir adelante, a
pesar del falso amigo, quizás Francia, y de la mujer infantil y de aireado
coño, quizás Inglaterra, hipnotizada por los pelucones verbeneros, lunares
postizos y falsos brillos.
A los presentes y futuros reyes y reinas de
España (por definición todo aquel que se ponga en contacto con la diosa
hispana) les deseo mucha suerte, porque no es un modo de pensar y actuar
cómodo, sino más bien en tragos cortos y espaciados ya que es como una
asíntota, esas curvas que nunca acaban de llegar a su destino, la utopía, pero
que sirven para mantener la vista al frente y albergar esperanza en el futuro.
ARTÍCULOS ANTERIORES