
Cuenta Ovidio en su Ora Marítima como el navegante Kolaios de
Samos atravesó las columnas de Hércules, para después pasar cerca de la ciudad
de Cádiz y acabar encontrándose con el reino de Tartessos. Cuenta también la
gran prosperidad que se encontró en toda la región y el fructífero intercambio
comercial entre los tartessos y la vecina Cádiz, colonia de los fenicios que
servía de conexión entre Andalucía Occidental y todo el mediterráneo. También
los pioneros fenicios que fundaron Cádiz atravesaron las columnas de Hércules,
eligiendo un emplazamiento adecuado para una función eminentemente comercial y
marítima; y durante algún tiempo las relaciones comerciales entre los fenicios
y los tartessos parecieron beneficiar a ambos, hasta la llegada de los griegos
a la región que parecían envidiar ese estado de las cosas. Después el reino
tartesso y parte del esplendor de Cádiz se sumergen en la bruma. Y no es la
única vez que ha sucedido; muchos siglos después Cádiz y toda la zona
volvieron a renacer gracias al comercio con América, que se vió cortado con la
decisión de trasladar el grueso del comercio a Sevilla en vez de repartirlo
como hubiera sido deseable, aunque en realidad este comercio se veía
continuamente hostigado con los envidiosos de turno, piratas, salteadores de
caminos, modernos griegos, ingleses con bula real que dejarían de embocarse
tras las olas del Atlántico para sabotear el comercio y hacerlo desde tierra
desde Gibraltar, auténtico nido de modernos piratas, sumidero de dinero negro,
fuente de dinero blanco, lavadora a toda velocidad con un mono encima.
Gibraltar controlando el comercio con el Mediterráneo, los americanos
controlando el comercio en su feudo latinoamericano, y encima nos ponen una
base en Rota. Pero no hay bien que por mal no venga, ahora sabemos donde están
las modernas columnas de Hércules, una como siempre en Gibraltar, la otra en
la base de Rota. Hace tiempo que África no cuenta para nada y hasta la
historia le da la espalda. Quizás sea el tiempo de pasar otra vez entre las
columnas de Hércules sin prestarles atención, quizás sea la hora de pasar
debajo de las piernas del cíclope con pieles de cordero, quizás sea el tiempo
de volver a fundar una nueva Cádiz, como siempre marítima y comercial, mirando
con fuerza a Latinoamérica que se despereza por momentos, y en un futuro
desmontar la infame moderna segunda columna y volverla a poner en su sitio.
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