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Bajo mi propio
punto de vista, o sea mis experiencias y los conocimientos que me asisten,
opino. Aunque, alguno de ellos, me puedan fallar, espero, siempre, quede al
menos uno, en el que me pueda apoyar. El cielo me asista si ando errado.
Yo sí creo que todos conocemos la
palabra experiencia, por lo acostumbrados que estamos a emplearla, en nuestras
intervenciones, porque sabido es, que cualquier hombre, que practica por largo
tiempo una labor, adquiere conocimiento y habilidad, en esa clase de labor o
faena, que le permite, ahorrar esfuerzo y tiempo; a lo que le llamamos
experiencia. También es por todos conocido, que la experiencia no puede ser
transmitida, por no ser disciplina que se enseñe y que deberá se adquirida a
trasvés de los distintos estímulos sensoriales, tomados (del exterior) en su
tarea cotidiana, como es la practica constante, en el trabajo que desarrolla.
Por lo que, cada persona la adquirirá, de acuerdo con el poder, de
captación, retención y capacidad de almacenamiento de memoria que posea.
En todo este proceso, de la atención prestada y del interés que se haya puesto,
como tiempo empleado en dichos actos, también penderá su aprendizaje. Con todo
ello, cada individuo, formará sus propios conocimientos, que fielmente los irá
enriqueciendo, con aquellos otros datos, que sucesivamente vaya aportando, a
estas, sus otras anteriores experiencias y de las que hará uso, en su vida
normal, siempre le sea preciso. Por lo que se deduce que la experiencia sea,
una práctica continua de aprendizaje que, nos aporta nuevos conocimientos y
destreza para llevar a cabo un cometido.
Del empirismo,- o conocimientos,
que se originan desde la misma experiencia- , deduciremos, que la
experiencia no es una filosofía perdurable, en cuanto, tiene su tiempo y se
renueva a través de si misma u otros nuevos conocimientos adquiridos, por
hallarse en constante desarrollo y transformación. Esta facultad sensorial de
la persona, de continuos y variados estímulos, le van proporcionando, nuevos
conocimientos, robustez y una distinta visión de las cosas. Tales serian, los
cambios constantes por renovación de costumbres, prácticas y comportamientos
sociales, que moldean, cambian los hábitos, o dan otro orden y significado
constantemente a la forma de pensar y actuar.
Con el paso del tiempo, la buena
memoria y no menos, un gran interés por aprender, acumula un numero de
conocimientos, que dota a la persona de cierto poder, a la vez que, se
adquiere con ello, una mejor visión del valor de la posesión de experiencia,
ante si mismo y los demás. La experiencia, faculta a las personas a ver las
cosas de forma diferente a los demás sobre todo a los que no la poseen. Pero
atención con aquellos, que sin poseerla, para darles más auge o énfasis a sus
razonamientos o determinaciones, dicen tenerla y no es cierto. ¡No!. La
verdadera experiencia, se adquiere como digo arriba, a través de los
estímulos sensitivos, que el cerebro al interpretarlos, los fijará y dará
forma, “clara” en el cerebro, en la medida, de su capacidad de percepción y
adaptación como de interpretación.
Solemos decir, cada persona es un
mundo diferente. Por el hecho de que no hay dos iguales, que piensen y actúen
de la misma manera, ni basen sus tesis, con un mismo razonamiento. Son muchas,
las personas bien experimentadas que por el conocimiento que tienen de la vida,
y otras circunstancias y situaciones vividas, obran con más acierto, se
equivocan, menos.
En este, nuestro mundo interior, el
de cada persona, es tan privado, que no se le permite a nadie, se inmiscuya en
los asuntos del otro.
El hombre experimentado, fija sus
objetivos en sus conocimientos, como primera providencia y no desea se los
cambien, a no ser que otras experiencias más recientes, que le aporte, nuevos y
ricos conocimientos. De aquí, la discrepancia de pareceres entre unos y otros,
cuando llegada, la hora de ponerse de acuerdo, sobre un asunto, no lo
consiguen. Debiendo acudir a una reconciliación entre ellos o ajustarse a un
arbitraje, todo para desbloquear opiniones distintas, mediante tratos de interés
que beneficie a todas las partes.
Y volviendo a lo mismo, la
experiencia, de lo que se ha aprendido, como de lo que se ha adquirido por
referencias trasmitidas, aunque estas sean muy fidedignas, nunca llegaran a ser
completas, cuando no son erróneas. Y ocurre con mucha frecuencia en aquellos,
periodistas, o informadores, cuando hacen una descripción de algo, y no la
realizan bajo sus propios auspicios, y criterios, sino sacadas de
informaciones no fiables, que le han sido transmitidas como verídicas. Quien
no ha tenido esta mala experiencia, cuando al recibir una noticia y basándose en
ella, tras hacer un comentario -opinando sobre ello-, más tarde, ha conocido,
ser falsa la noticia recibida en la que se basó. Aquí la experiencia se
enriquecerá, aunque la metedura de pata, bien la pagará, y a cambio, le hará
caminar por vías más seguras y fidedignas en futuras intervenciones, para que
este error, no le vuelva acometer. Aunque, hay molondros, que no cuidan estos
errores y los vuelven a repetir de nuevo.
Nuestras manifestaciones deben ser
personales y nosotros responsables de ellas, aunque sean susceptibles más tarde,
de ser modificadas o acondicionadas en el momento, que él crea es conveniente.
Sobre esto último, no se me ocurre ejemplo claro alguno, pero si digamos, que se
está dirigiendo una maniobra militar o policial y por los conocimientos y
experiencias pasadas, se aconseja que lo más prudente es, tomar nuevas medidas,
más practicas y seguras, que las anteriores, que garanticen con mas
seguridad, aquellos otros resultados que se obtuvieron, pues como se suele
decir a previsibles riesgos, nuevas acciones, que den mayor seguridad. Riesgos,
que no fueron tenidos en cuenta en experiencias anteriores, y que ahora al
considerarlas, le hacen tomar, distintas formas de parecer y actuar, bien
porque han recibido supletorias o nuevas informaciones, o, porque han tenido en
consideración otros factores, que en experiencias anteriores, no se produjeron,
ni se tuvieron en cuenta, y por tal proceder pudo haber salido mal, lo que, les
obliga a cambiar de inmediato el método o técnica fijados. Y si diera
resultado, esta otra nueva experiencia, por haber mejorado la situación, le
hará enriquecer o cambiar experiencias anteriores. Diría que la experiencia, no
suele tener límites.
Los sentimientos, el carácter,
incluso el mismo genio de la persona, suelen tener ciertas conexiones con las
experiencias adquiridas. Por lo que, a la hora de actuar el individuo, a partir
de ese momento, habrá sufrido un cambio peculiar en sus formas de actuar y
comportarse.
El constante tesón y fe, en conseguir una meta,
hace al hombre caminar más deprisa e instintivamente, porque, sus sentidos se
han adelantado y adquieren una visión especial que le muestra con más claridad
el camino emprendido, que le crea un estado visionario y de optimismo, y le
proporciona más ánimos y confianza en si mismo y en su labor.
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