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Es siempre, el hombre, responsable de sus actos.
Una reflexión, digna de traer a colación aquí en esta columna de Opinión, pues
como bien parece ser, no es un sentir solamente mío, que se me permite expresar
tal como lo comprendo, sino que es, de ámbito general y controvertible. Hace
unas semanas, hable del Olvido y distracción, hoy al hablar del fallo y el
error, sería importante tenerlo en cuenta, pues debido a ello son muchas las
faltas que cometemos.
Cierto es, que, intentamos, y a veces lo
conseguimos, el que nuestras acciones, se realicen bien, para satisfacción de
uno mismo y de aquellos que nos rodean y juzgan , queden satisfechos de
nuestras actuaciones. Como también es cierto (dado en personas normales) que
“todos” deseemos lo mejor para uno mismo y los demás. Pero por el hecho
de ser humanos, cometemos errores de toda clase y tamaños, en parte por falta
de experiencia, otras, distracción, o por basarse en postulados erróneos, o
sea, proposiciones admitidas sin pruebas, necesarias para que las cosas se hagan
correctamente, otra, en mayor porción, por escapar del análisis lógico que
previamente se le debía haber realizado, torpeza propia, de gente ensimismada,
distraída, o ligera de cascos. Pero siempre hay un factor común a todos estos
casos, y es, la falta de conocimiento, responsabilidad, o la poca importancia
que se le da a lo que se está haciendo.
La prudencia, es la base de toda actuación y,
aún así, quien a ella se confía, suele también cometer fallos.
Mal maestro será aquél, que enseñe una disciplina
que no la haya experimentado, o en ello, no esté debidamente instruido. En los
tiempos que corremos, han surgido los falsos iluminados, que creen conocerlo y
saberlo todo y en la práctica, fallan más, que una escopeta de pedernal. Y no
me voy a referir a este sector, de políticos y cargos públicos, bien gobiernen
o estén en la oposición, porque de sobra se sabe, que su verbosidad, solo
encierra un objetivo común, muy lleno de intereses. el amor al poder, la fama o
el lucro.
El resultado de todo fallo humano, está, en el
daño que causa el que lo comete, a él mismo, o a terceros, y otros que
generan, como la pérdida de tiempo, y gastos materiales, que marcan al
personaje que lo comete. Son, en la mayoría de los casos, responsables de los
accidentes habidos, como son los, accidentes de tráfico y trabajo
(laborales), debido por regla general, al comportamiento irreflexivo humano,
salvo fallo mecánico, debido a la falta de (mantenimiento) conservación de los
materiales o medios usados. A unos y a otros, le solemos llamar accidentes
involuntarios, que como ya he indicado, causa daño a las personas o las cosas
Todo por el mal uso de los medios empleados, o defectuosos en el trabajo,
fuera del trabajo o en la carretera. Sin ir mas lejos, el mismo alcohol, las
distracciones y equivocaciones o el no seguir las reglas señaladas, para una
mayor seguridad, y viabilidad, son los factores principales de estos accidentes.
. Los habrá suicidas, en la carretera, como en el trabajo; personas eufóricas,
irreflexivas, que juegan con la suerte, y se creen seguros de ellos mismos, y
cuando pisan en falso, fallan. Y aunque la prevención reduce en un porcentaje
alto de accidentes, se seguirán, cometiendo errores, en la carretera y trabajo.
Por eso el principal error, que comete el hombre,
es, por la falta de evaluar el riesgo que corre a la hora de actuar en alguna
empresa peligrosa, que debe llevar a cabo, bien por imposición o
voluntariamente. La falta de mentalidad, visión y lógica sobre la conducta a
seguir a la hora de actuar, serán circunstancias importantes a tener en cuenta.
Hablemos de los errores mecánicos, a los que
tantas veces consideramos “culpable” a la maquina, es una escusa anodina, de la
que nos valemos para cubrir la propia responsabilidad. Porque cuando se
está seguro de que una maquina o algo no funciona bien, es porque no se
ha tenido en cuenta, el mantenimiento, y el cuidado necesario para tenerla a
punto, mediantes periódicas pruebas o test de evaluación, que certifiquen su
buen funcionamiento, siempre por técnicos o peritos especializados, expertos,
que deben evaluar su resistencia y duración de tiempo de la maquina.
A virtud de lo referido, sobre el error o el
fallo, son muchas las interrogantes que nos haríamos; una de ellas, la de
por qué, unas personas fallan más que otras, o si en ello, interviene la suerte
o la causalidad sea el origen de todo ello, o el designio, (“el pensamiento o
propósito del entendimiento aceptado por la voluntad”) sea la causa de todo
error.
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Ayer
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Tolerancia
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El
éxodo
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puntos de vista,
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tropezón, le sigue el batacazo
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Ese
hombre
Perritos
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Como
veo mi Bahía
La
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"Pa"
mañana salmonetes
Martes
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presentación |
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