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 LAS CARTAS DE DON MANUEL

Fallo o error

 MANUEL RUBIO

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Es siempre, el hombre, responsable de sus actos. Una reflexión, digna de traer a colación aquí en esta columna de Opinión, pues como bien parece ser, no  es un sentir solamente mío, que se me permite expresar tal como lo comprendo, sino que es, de ámbito general y controvertible. Hace unas semanas, hable del Olvido y distracción, hoy al hablar del fallo y el error, sería importante tenerlo en cuenta, pues debido a ello son muchas las faltas que cometemos.

 

Cierto es, que, intentamos, y a veces lo conseguimos, el que nuestras acciones, se realicen bien, para satisfacción de uno mismo y de aquellos  que nos rodean y juzgan , queden satisfechos de nuestras actuaciones. Como también es cierto (dado en personas normales) que “todos” deseemos lo mejor para uno mismo y los demás. Pero por el hecho de ser humanos, cometemos errores de toda clase y  tamaños, en parte por falta de experiencia, otras, distracción, o por basarse en postulados  erróneos, o sea, proposiciones admitidas sin pruebas, necesarias para que las cosas se hagan correctamente,  otra,   en mayor porción, por escapar del análisis lógico que previamente se le debía haber realizado,  torpeza propia, de gente ensimismada, distraída, o ligera de cascos. Pero siempre hay un factor común a todos estos casos, y es,  la falta de conocimiento,  responsabilidad, o la poca importancia que se le da a lo que se está haciendo.

 

La prudencia, es la base de toda actuación  y,  aún así, quien a ella se confía, suele también cometer fallos.

 

Mal maestro será aquél, que enseñe una disciplina  que no la haya experimentado,  o en ello, no esté debidamente instruido. En los tiempos que corremos, han surgido los falsos iluminados, que creen conocerlo y saberlo todo y en la práctica, fallan más, que una escopeta de pedernal.  Y no me voy a referir a  este sector, de políticos y cargos públicos, bien gobiernen o estén en la oposición, porque de sobra se sabe, que su verbosidad,  solo encierra  un objetivo común, muy lleno de intereses. el amor al poder, la fama o el lucro.

 

El  resultado de todo  fallo humano, está, en el daño que causa el que lo comete, a él mismo, o a terceros, y otros  que  generan, como  la pérdida de tiempo, y gastos materiales,  que marcan al personaje que lo comete. Son, en la mayoría de los casos, responsables de los accidentes habidos,  como son los, accidentes de  tráfico y  trabajo (laborales),  debido por regla general,  al comportamiento irreflexivo humano, salvo fallo mecánico, debido a la falta de (mantenimiento) conservación de los materiales o medios usados. A unos y a otros, le solemos llamar accidentes involuntarios, que como ya he indicado, causa daño a las personas o las cosas   Todo por el mal uso de  los medios empleados, o defectuosos  en el trabajo, fuera del trabajo o en  la carretera.  Sin ir mas lejos, el mismo alcohol, las distracciones y equivocaciones  o el no seguir las reglas señaladas, para una mayor seguridad, y viabilidad, son los factores principales de estos accidentes. . Los habrá suicidas, en la carretera, como en el trabajo;  personas eufóricas, irreflexivas, que juegan con la suerte, y se creen seguros de ellos mismos, y cuando  pisan en falso, fallan.   Y aunque la prevención reduce en un porcentaje alto de accidentes, se seguirán, cometiendo errores, en la carretera y trabajo.

 

Por eso el principal error, que comete el hombre, es, por la falta de evaluar el  riesgo que corre a la hora de actuar en alguna empresa peligrosa,  que debe llevar a cabo,  bien por imposición o voluntariamente. La falta de mentalidad,  visión y lógica sobre la conducta a seguir a la hora de actuar, serán circunstancias importantes a tener en cuenta.

 

Hablemos de los  errores mecánicos, a los que tantas veces consideramos “culpable” a la maquina, es una escusa anodina, de la que nos  valemos para cubrir la propia responsabilidad. Porque  cuando se está seguro de que una maquina o algo no funciona bien, es porque no se ha tenido en cuenta, el mantenimiento, y el cuidado necesario para  tenerla a punto, mediantes periódicas  pruebas  o test de evaluación, que certifiquen su buen funcionamiento, siempre por técnicos o peritos especializados, expertos, que  deben  evaluar su resistencia y duración de tiempo de la maquina.

 

A virtud de lo referido, sobre el error o el fallo,  son muchas las interrogantes  que nos haríamos;  una de  ellas, la de por qué,  unas personas fallan más que otras, o si en ello, interviene la suerte o la causalidad sea el origen de todo ello, o el designio, (“el pensamiento o propósito del entendimiento aceptado por la voluntad”) sea la causa de todo error.


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