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“Cree y siente dentro de ti
mi sinceridad. Y
le pido a Dios, que puedas entender la diferencia entre el querer y el amar”
De Joshua Bruce

Creo yo, si el diccionario no me contradice, que
querer es desear; y amar, es tener cariño. Conceptos, que se manejan
indiferentemente.
Las relaciones amorosas entre dos personas, son
como dos líneas, sinuosas, que corren, una frente a la otra, (no paralelamente)
a través del tiempo y en la misma dirección, hasta que, una de ellas o ambas,
por uno o varios motivos se distancian, tanto la una de la otra, que llegan a
desaparecer. Ondulaciones, que a veces, parecen converger, pero no lo hacen,
porque guardaran la distancia por ellos fijada. Una pareja, que en su día, de
común acuerdo, aceptó vivir juntos “para toda la vida”, temerosa y consciente de
que correrán vicisitudes y riesgos varios, embarcan un día, en la nave del amor,
una pequeña embarcación que a la mar se hará, con un rumbo fijo y unas maletas
llenas de propósitos y proyectos, para llevar a cabo. Entre ambos y en
proporciones desiguales, el uno del otro, portaran amor, sexo, respeto, cariño,
como compresión, admiración, etc. que mantendrán, avivarán o por el contrario
debilitaran a lo largo de sus días de navegación. Se hablaría también, de la
plata, que entre ambos pueden aportar, para hacer frente a sus necesidades,
básicas; éste último, factor necesario, para mantener a flote una embarcación
de este porte, la cual, deberá enfrentarse a múltiples contratiempos, de la
“naturaleza”, tormentas, marejadas, mar de fondo y otras inclemencias del
tiempo, que en esta travesía vayan surgiendo. Porque, la seguridad, no solo
dependerá, de la fortaleza de la embarcación, sino de los mares, por los que se
navegue, como también, de los “polillas” que se fueran sumando a ellos en las
sucesivas escalas que hicieran. Mas, en estos tiempos, en que la mar anda
encrespada, peligroso es llevar un equipaje desproporcionado o falto de algunos
de los repuestos imprescindibles, que pueden dar lugar a que muchas de estas
embarcaciones, suelan, pronto hacer agua y hasta hundirse. Las estadísticas nos
hablan de las muy pocas que culminan el viaje o de cómo algunas, nada más
ponerlas a flote, se vienen a pique. De las que llegan, seguro habrán tenido un
feliz viaje.
Conceptos hay, bien para él o para ella, o para
ambos a la vez, que sin ser básicos, como son la sexualidad y la belleza
corporal, son considerados primordiales y allá van repletos, de éste abundante
bagaje, que para mucho no sirve, en tan arriesgado viaje, hasta que se dan
cuenta, que estos conceptos, si de principio, satisfacen lo suficiente, por ser
el clásico dulce, sin embargo, pasado un tiempo, si no empalagan, no llenan,
cuando en exceso se consume.
Del amor. Tanto se ha hablado, que poco queda de
él, por decir, ¿Pero, que es el amor y cuantas clases de él, hay? Porque el amor
como la flor, una vez que se disfruta de su belleza y aroma, son de corta
duración, porque en escaso tiempo se suelen marchitar. Tenemos vaga idea de lo
valioso que éste es, y realmente, no muchos, llegamos a saber de él, como nace
como se conserva, como se marchita y hasta como muere.
Tanto el cariño como el amor, que portamos, no
nacen espontáneamente, es una manifestación propia del hombre, cuando alcanza la
pubertad, y en el que el cerebro interviene plenamente, como algunos dicen, una
reacción química, o como yo llego a pensar, unos impulsos cerebrales o
corrientes nerviosas a través de las dendritas de una parte del cerebro, que
almacena y lo conserva en la memoria. ¿Que clase de información? El animal por
el contrario, carente de esta facultad, solo se estimula en ciertas épocas del
año, sexualmente y una vez realizado el acto de la copulación, como no tiene
memoria no guarda estos recuerdos.
Unas veces el amor es tierno, otras duro, cuando
no crudo, o cuantas otras, para ser sincero, los hay, que se chamuscan. El
secreto de amar, está basado en mutua comprensión, junto a una actitud
tolerante, por ambas partes, capaces de saber soportar cualquier altibajo que
surja en la pareja En una palabra, ésta es, una facultad ¿O bien una educación
que se adquiere? No lo sé, pero sí, que es percibida por el ser amado, en todo
su contenido. Así que no es extraño, que dos personas, que se quieran, forzada o
espontáneamente, lo mejor sería, para ellos que se entendiesen. Algo análogo
ocurre en el trato con otras personas, en la casa, en la oficina, con las
amistades, viajando etc. tu conducta, tu afabilidad y simpatía serán las que
rijan el buen o mal entendimiento con éstas personas que te relacionas y si
hablo de esto último, es porque el amor siempre está presente en toda relación.
La confusión surge, cuando “la bruma”, aparece de improviso e impide ver claro,
o ciega de tal manera, que hasta puede resultar peligroso seguir el rumbo
trazado. Siendo mayor la responsabilidad, cuando uno de ellos, es el que lleva
el timón, y no advierte, los escollos, que se han de sortear, y aún peor, si,
no es o son conscientes, de las aguas, por las que navegan.
Cuando la pareja, ambos, han recibido, similar
educación, o formación, y sus convicciones y sentimientos, coinciden, la
estancia a bordo es más afable y hasta el viaje se hace corto, porque estas dos
líneas, a las que he hecho referencia al comienzo de este escrito, caminen mas
emparejadas la una a la otra. Lo que les aportará, felicidad y entendimiento y
una mejor convivencia. Es como la corriente, que salta de una línea a la otra, y
según su separación, será mayor o menor el flujo de corriente que perciben, todo
siempre en consonancia a la distancia que se hallen ambas líneas.
Concluyo con una conjetura, sacada de mis
experiencias y es, que por ser difícil, que haya un perfecto equilibrio de
entendimiento entre las dos personas, por las razones que sean, habrá siempre
argumentos de discusión que les hagan discrepar e incluso distanciarse. A tenor
de lo que he expresado en el párrafo anterior, siempre es muy aconsejable que
no se zarandee mucho la chalana, pues por este motivo, puede caer alguno al agua
o ocurrir alguna desgracia entre “los pasajeros”. Me refiero al divorcio o
separación, en las que, los hijos sufren el mayor daño.
Los vientos que soplan, a través del cine, la
comunicación, las exigencias de la sociedad moderna, hace cambiar a veces, el
concepto actual de los valores del hombre, y con ello enturbiar las buenas
relaciones entre los seres que se aman. En fin. Una sociedad envolvente, que
llega a demoler, asquear y hacer perder los estribos, al más recto de los
hombres y que solo crea infelicidad entre las personas.. Estos son lo vientos
que soplan hoy más que ayer, y que a muchas parejas, a uno más que al otro, les
hace sentirse frustrados, sin llegar a valorar, lo mucho que tienen, pues, con
solamente se amaran ya sería suficiente.
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