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Sólo con este título bastaría, a toda persona
inteligente y razonable, para entender que la xenofobia, solo la practican,
aquellos ignorantes exaltados, violentos, fanáticos y gente de mal vivir que
han pensado por un momento, que ellos, por cualquier circunstancia,
necesidad o bien por razones de trabajo o turismo, tuviesen que trasladarse
fuera de sus fronteras, y convertirse en uno de esos extranjeros, que ellos
ahora apalean.
Por lo que yo dictaría una ley, adicional a la que
le corresponde por el delito de xenofobia, en todos los países, en la que
se dijera: “Todo ciudadano acusado de un delito de xenofobia, se le impedirá
la entrada en cualquier otro país, que no sea el suyo,”
Este escrito, que preparado lo tenía para una
Carta al Director de este periódico, lo he considerado, tan importante,
como para ser publicado en esta columna de OPINIÓN.
Y es que en un debate que hubo el sábado día 27 en
una cadena de televisión, se me cayó el alma al suelo, al oír hablar
sobre este argumento, por la forma que lo enfocaron algunos de ellos y
el desconcierto allí reinante. Para mi, solo hubieron, dos o tres personas
aptas, con la suficiente autoridad como para pronunciarse sobre esta materia de
la xenofobia. Por lo que, en estos clase programas, de importancia, ante la
opinión publica, solo debieran intervenir, personas cualificadas con la
suficiente base de conocimientos como para convencer de que estas practicas son
contraproducentes para la sociedad, en general, prescindiendo de la presencia
de un par de sopla gaitas con corbata que nada más abrir el debate, y ellos la
boca, se les vio el plumero.
Bien se dijo allí, que la violencia solo engendra
violencia y por lo tanto inseguridad y mala convivencia en un país, añado yo. Se
señaló bien quienes practican esta clase de agresiones, amenazas y violaciones,
son producto, o como mejor indicaron allí, semilla venenosa, de una familia (la
mayoría de las veces) violenta, soberbia y de mala leche.
A mi se me ponen los pelos de punta, cuando oigo,
noticias de este tipo y de quienes las practican, la mayoría desgraciados,
callejeros sin trabajo, si no abandonados físicamente por los padres, si
olvidados de éstos, que terminan en manos de los que son verdaderamente los
culpables, de practicas y manejo xenófoba. Ahora entre estos últimos, ellos
son, los que menos perdón tienen, y mucho más, si profesan una doctrina
cristiana, basada en el amor al prójimo, que lo primero que se les ha enseñado
a un “cristiano”, es AMARÁS AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO.
Y como sobre este artículo, mucho más se podría
decir, yo, con lo expuesto arriba, creo que me es suficiente para hacer
comprender lo necesario que es para la humanidad, el que haya armonía entre
todos.
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