|

Según
hube leído en un boletín sobre la salud laboral de los trabajadores del Perú,
sabe usted, por ejemplo que en Chile el 80% de los trabajadores sometidos al
ruido molesto de su trabajo sufren fuertes dolores de cabeza. Llamada hipoacusia
de la que su mayoría sufre incapacidad permanente. Y aunque en el mundo moderno
se corrijan y se revisen las normas de este trabajo, seguirán produciéndose.
Puede llegar el día en el que necesites, te
repitan las palabras, por no haberlas llegado a oírlas con claridad. Cuando esto
ocurra, o se comience a interpretar mal un diálogo, será muy posible, sea por
falta de audición que se padezca, por un mal trato recibido a este sentido de
la audición, o por la avanzada edad. Entonces, será recomendable, usar audífonos
para escuchar bien aquello que se platique, pues, aún a sabiendas de la mucha
verborrea habida, siempre hay algo digno que se comente y uno, deba escucharlo.
En mi vida laboral nunca le presté demasiada
importancia a este problema del ruido, por lo que hoy, sufro ciertas
deficiencias auditivas debido a ello. Cuantas veces, me lo han requerido, los
miembros de mi familia, que al menos, me ponga uno de estos adminículos, para
bien oír y mejor entendernos, y todo por lo reacio que soy a llevarlos.
En porcentajes desiguales, suele haber diferencia
de audición, entre uno y otro oído, que los audífonos suelen contrarrestar. A
pesar de que, son caros estos aparatos, solemos usarlos muchas personas. La
audición, como otras sensaciones, por regla general, se va perdiendo lentamente,
sin darse cuenta, a través de los años, obligándole a uno, aislarse, de la
familia y por consiguiente del mundo exterior, aunque, se suela decir: “Para
lo que hay que oír” y de tal forma, continuando este camino, nos vamos
alejando poco a poco, justo en la medida, que se va perdiendo la audición. Y
verdad es, que, en entre tanta palabrearía vana, que se oye en el día, suelen
oírse también conversaciones, dignas de ser escuchadas, Al final unas y otras,
hay que tenerlas en consideración, para estar en contacto con la gente, o como
decimos (estar al loro) en el mundo que vivimos.
Nuestras ciudades se convierten en metrópolis cada
día más ruidosas, la circulación, la cantidad de obras que se realizan,
hormigoneras, tractores, en suma, los numerosos vehículos que circulan,
causantes de incomodar la paz interior y perjudicar nuestra salud sensorial.
Ayer, vivir en lugares céntricos o grandes
avenidas, era un signo de elegancia, hoy, una familias, tienden a instalarse, en
lugares de menos contaminación acústica y de gases. Todavía en la Bahía de
Cádiz, aún quedan espacios de estos, algo más tranquilos, aunque, justo sería
añadir, que en estos últimos años, estos espacios, hayan sufrido un constante
incremento de la circulación, y con ello haya aumentado el numero de decibelios.
Pero aún le queda, a todo aquél, que sea soñador y romántico, dirigir su mirada
hacia esta parte del mar, para darle rienda suelta a sus sentidos, y dejar
que vuelen altos, a través de este espacio natural y privilegiado de la bahía
–donde no encontrará obstáculo, alguno, que impida su libre tránsito-.
Cualquiera que lo disfrute, le proporcionará fascinación y fuerte atracción,
como una sensación de bienestar, admiración y agrado. Y si es persona soñadora,
oirá en su interior, a través del murmullo que producen las suaves olas, al
chocar contra sus orillas, el silencioso aleteo de los delfines en su diario
transitar, hacia el puente.
Pero trasladémonos a otro plano, sobre la
acústica, un hecho real como triste, enturbia nuestros pensamientos, y que si
hago referencia a ello, es porque, en estos últimos días lo hemos estado oyendo
comentar a través de los medios de comunicación. Me refiero, al ruido que
produce esa bomba, no-nuclear rusa, de dimensiones aún no evaluadas, que Dios
quiera, jamás sea usada con fines bélicos. Que si una de ellas, lejos de
nosotros hiciera explosión, y como consecuencia de ello, resultásemos indemnes,
si nos cogiera con los audífonos puestos, muy probable sería, que su honda
expansiva, perforaría nuestros tímpanos. Una explosión, que al parecer se
produce a muy pocos kilómetros de la tierra, antes de hacer contacto con ella,
con la intención de que su poder destructivo sea más extenso, dañino y
desbastador. Calcina y esteriliza cuanto alcanza, su radio de acción y aunque
a la tierra no contamine, por hallarse exenta de radioactividad, si quedará,
el lugar del impacto, aniquilado e inservible para largo espacio de tiempo. Los
propósitos que la URSS tenga, sobre esta energía como el uso de esta arma
mortífera, no se sabe, pero si es evidente que con ello, se acelerare la
carrera armamentística entre los demás países en conflicto y por otro lado, sin
embargo pienso, que la lucha armada contra el terrorismo, llegue a convertir
este arma en una medida disuasoria, contra estos elementos. Un nuevo invento,
que hará cambiar la logística militar de los países, como el emplazamiento de
tropas fuera de sus fronteras. Quiera Dios, que de ningún modo, llegue a usarse
tan infernal arma. Porque sería aquí, si la llegásemos a experimentar, tras la
explosión, se escucharía el canto lúgubre, de las cenizas volando, mientras son
sepultados sus cadáveres.
ARTÍCULOS ANTERIORES
-
Como decíamos ayer
-
¡Qué tiempos aquellos!
-
Tal lo veo, así lo narro
-
Connotaciones
sobre la felicidad
-
Corruptos
-
Hilvanes
-
Romper
-
¡Vaya ralea!
-
Viajar, no siempre
es recomendable
-
Un mismo destino
-
Tanto monta
-
Sin desearlo, nos persigue
-
Querencias que matan
-
Ha sonado la alarma
-
El malaje
-
Alcalde
o alcaldesa
-
Poder
Judicial y sus “fallos”
-
Amor
a la vida y a la madre tierra
-
Que
hubiera sido de… esto o aquello si…
-
Algo
huele mal
-
¡Señores,
atención por favor…!
-
Astuta
difamación
-
Para
carne, carne, la de membrillo
-
Aún
queda un largo camino
-
Atención
que pinta
-
Algo
más de optimismo
-
En
memoria de aquellos campesinos
-
De
Profesión estilista
-
Puerta
de escape
-
Pequeñeces
-
¿Quién
es el último?
-
Resabiados
(Sólo es, mi opinión personal)
-
Actividad
y creatividad
-
Viajamos
con el tiempo
-
Miedo
y sus derivados
-
¡Y en Navidad!,
¿no lo
han podido prorrogar?
-
Echar
el pulso
-
Huevos fritos con patatas
-
Cuando
nos volvemos jueces
-
Para siempre, seré
tuya
-
De profesión: espía
-
Bella es la campiña
-
Escalada de la
ignominia
-
Hablar o escribir
para otros
-
Salto
de cama
-
Sed risueños
-
Manos
mil
-
Ayer
como hoy
-
Tolerancia
y limitaciones
-
El
éxodo
-
¡Oh
madre qué mundo!
-
Conjeturemos
sobre la felicidad
-
Bruno
-
No
se debiera callar
-
El
color de las cosas
-
Paraíso
de ilusión
-
Tiempo
y espacio
-
Madre
natura
-
Maná
del cielo
(Al agua, un tesoro inapreciable)
-
Pesadillas
-
Entre
Alfa y Omega
-
Fantasmas
-
El
ágape
-
El
fénix de la felicidad
-
El
trovero
-
Confusión
-
La
procesión, va por dentro
-
La
familia colabora
-
Cara
dura y arte, es lo que vale
-
Conozcámonos
mejor
-
Mis
puntos de vista,
que comparten muchos otros
-
Apetencias
-
Dulces
-
Al
tropezón, le sigue el batacazo
y de inmediato el descalabro
-
Ese
hombre
-
Perritos
calientes
-
Como
veo mi Bahía
-
La
fórmula del repostero
-
"Pa"
mañana salmonetes
-
Martes
trece
-
Mi
presentación
|