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 LAS CARTAS DE DON MANUEL

Connotaciones sobre la felicidad

 MANUEL RUBIO

 

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Habré de puntuar, antes de empezar a hablar sobre este contenido, que nadie, nace sabiendo,  que lo que se expone o uno intenta explicar, antes lo ha aprendido a través de algún medio, bien, el estudio, la practica o la misma experiencia. Los conocimientos los asemejo, al agua de lluvia que riega, la tierra; en algunos lugares,  la semilla de la sabiduría la hace crecer, en otras, por el contrario  les resulta más penoso o no les llega apenas mojarla. La felicidad como la sabiduría, son los dones más preciados trasmitidos por Dios.

 

La felicidad es una habilidad, que exige por parte del que la busca, voluntad  y  práctica y nadie la obtiene, si no la ejercita, de este modo. ¿Qué es la felicidad? Para mi forma de entender, la definiría de forma sencilla: Es, el gran placer de sentirnos vivos y desear seguir viviendo.

 

El primer propósito de nuestra vida, es el participar en este derecho que tenemos todos a la felicidad y para conseguirlo hay que buscarla, mejor dicho encontrar las fuentes de la felicidad. Pero todo ello, no lo sería  posible, si no supiésemos afrontar el sufrimiento, venga de donde venga, ese que nosotros mismos (generamos) nos auto ocasionamos o el que nos llega desde fuera. Tanto uno como el otro,  los habremos de padecer.  Y si este sufrimiento -y esto que voy a decir es algo difícil de llevar a cabo- no lo sabemos transformar, en algo útil para nuestra vida,  superando todos los obstáculos que se nos presenten, tampoco serviría de nada.

 

Una de las claves para llegar a todo ello, pienso yo, es saber ahondar en nuestras relaciones con los demás, en una constante conexión para no dejar de percibir el fluido (riqueza) que nos puedan transmitir. Este cable de conexión intima, es la incandescencia humana y la propia estima hacia lo que nos rodean. El gran significado, que la palabra humanidad encierra en si, debe ser de compasión o sea  de caridad, perdón, clemencia, etc.

 

Hace unos días cuando leyendo estaba uno de los libros, que sobre el Dalai Lama hay publicados, en el que se hacía constar las grandes cualidades de este carismático personaje, que reúne todas las cualidades de un hombre sabio, no hube por menos de maravillarme, del grado de perfección por él alcanzado y de cómo supo afrontar éste gran jefe espiritual del budismo  la bestial invasión china, que le hizo desplazarse a él y a más de 100.000 seguidores suyos, hace ahora unos 45 años, fuera de sus fronteras, del Nepal. No por ello, consiguieron hundir a él y sus creencias, sino, que estas últimas, hoy, estén mas extendidas por el mundo.

 

Cuantas persona, gracias a sus enseñanzas han sabido superar la ansiedad y aumentar su autoestima y el cómo afrontar la cólera y el odio, algo que nos corree y no destruye, para terminar trocándolo por un nuevo modelo de la relación con los demás, de mejor calidad,  y más fructífera.

 

Todos estamos compuestos por un mismo cuerpo y una mente humana. En definitiva nuestra estructura física, es la misma, como también lo es nuestra naturaleza emocional. Sacar a colación otras características, como las de si es blanco, negro de aquí o de allá. Todo ello es pecata minuta.  Lo importante, es tener una inteligencia penetrante, sin artificio alguno, o sea clara, una gran amabilidad,  desprovista de senti­mentalismos excesivos, un gran humor, pero sin frivolidad, capacidad para estimular e inspirar, sin llegar a provocar un temor reveren­cial o de veneración hacia los otros y saber vivir con un sentido de plenitud y  un alto grado de serenidad.

 

A menudo descubriremos que no hay explicaciones sencillas, para muchas preguntas que nos hacemos; de porqué ocurren ciertas adversidades y por qué a uno  Si tuviéramos, que en­trar en detalles, siendo la mente del ser hu­mano tan complicada, sería difícil comprender lo que está ocu­rriendo. Como también es difícil tratar de imaginar cómo funcionan las mentes de millones de personas -una tarea imposible-. Por ser muchos los factores que intervienen en  cualquier situación de estas.

 

Y transfiriendo uno de los párrafos que leí sobre el budismo, del que hago referencia decía más o menos, -ya que no lo recuerdo con exactitud-: “En algunos casos, sin embargo, las premisas y parámetros básicos de la ciencia occidental pueden limitar su capacidad para abordar ciertas realidades Por estancarse en compartimentos siempre iguales sin buscar en los otros adyacentes, donde puede hallarse la respuesta”. Por ello deduzco yo, que… corta ha sido mi parrafada, porque escrito tengo otro articulo, con el cual no deseo, abordar este otro, así, que perdonen que concluya tan rápidamente.


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