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Cuando
los atacantes fueron descubiertos, por los guardianes que velaban por la
seguridad del castillo, hicieron sonar las trompetas, para que los que yacían,
se espabilaran y raudos tomaran las armas. Un peligro eminente, se cernía sobre
aquella guarnición y era necesario estar en pie de guerra para enseguida actuar.
Señales hubo antes, prediciéndolo, más no se tomaron las medidas necesarias para
impedirlo, ni se le dio, la debida importancia que se merecía este acoso. Y una
vez más, como de costumbre, aquella guarnición confiada en su suerte, fuera
invadida por las huestes enemigas.
Un
reportaje de animales y la naturaleza, en cierta ocasión, me llamó la atención;
fue, la de unos suricatos (perritos de las praderas), cuando saliendo de su
madriguera, observara, cómo, algunos de sus miembros, de forma voluntaria y por
instinto propio de conservación, se erigían en vigilantes, ocupando alguna
prominencia del terreno cercano, para así, poder abarcar con la vista, el máximo
de distancia sobre el terreno. Asumiendo de tal manera “ésta responsabilidad de
guardianes de los demás”, con las orejas, cabeza y manos anteriores, erguidas,
allí permanecieron en posición de alerta constante, vigilando, para que el resto
del colectivo, se esparciera y nutriera tranquilo, por las inmediaciones,
mientras, el resto de la población se alimentaba, a la misma vez, observarían
atentamente los rabos de sus vigilantes, pues de moverse éstos, con celeridad,
sería una señal eminente de peligro, algo que me impresionó, cuando comprobé que
unos animales sin inteligencia, fuesen capaces de comportarse de tal forma. Una
labor de astucia e instinto heredado, que el humano, debiera tener
perfeccionado, por el hecho de poseer memoria, pero tan fuerte es su ego, y
seguridad en si mismo, que descuida una de las principales tareas de la
conservación, la seguridad. De aquí yo imagine que el hombre sea el más
irresponsable de los animales.
Prevenciones y alarmas, que desatiende el humano, cuando surgen. Tantas y
variadas son, estas, que por no extenderme en este escrito, dejaré de tales
son, los actos de terrorismo y amenazas llegadas de fuera y dentro de nuestro
territorio.
De qué
sirve tener en las atalayas vigilantes, y otros en pie de guerra, si el guardián
se duerme, calla, o ausenta, o no da la voz de alerta, o hace oídos sordos,
cuando descubierto ha sido al enemigo. ¿No vemos lo necio, fatuo o insensato,
que es, este vigilante o aquellos que moran la fortaleza, que aún dotados de
medios suficientes, como para salir victoriosos, no actúan a tiempo y con
efectividad?
En España,
la alarma sonó cruel y agresivo el comunicado hecho por el aparato militar
de ETA, mientras ellos, los políticos seguían riñendo entren sí. Y que
por reducir esta carta, no comentaré lo que les impulsa a tomar esta torpe
postura, de todos ya sabida, pero debido a ello, nos sentimos dañados. España
empeora.
“En qué ha
estado pensando el Gobierno, durante todo este silencio de las armas”. Una
“tregua” algo más larga que las anteriores, en las que han tenido tiempo
sobrado, para resollar y reagruparse, proveerse de armas y más explosivos
incluso organizar otros grupos, mientras el gobierno, hacía oídos sordos, de las
muchas cartas que eran enviadas a los empresarios vascos y navarros,
exigiéndoles el pago del impuesto revolucionario. Fondos que necesitaban, para
continuar con su pendencia.
Y no
es de extrañar, hayan estado estos grupos criminales, todo este tiempo,
también, acopiando información y datos de todo tipo y lugar, a través de sus
informadores, ya, repartidos “durante este tiempo de paz” por todo el territorio
nacional, por lo que tendrán ya, una lista de aquellos, objetivos fáciles de
eliminar. Otra consigna suya, es la de sembrar el terror, amenazando con volar
edificios estatales o lugares de concurrencia masiva. Y siempre trayéndoles
sin cuidado, si a la hora de actuar, puedan caer otros inocentes.
Yo
desde aquí, insisto con ahínco, a los mandos de las fuerzas de Seguridad y
si necesario fuera, la intervención de las fueras militares, a que continúen
su labor, de hecho, ya eficaz para encarcelar o eliminar de una vez para todas,
estas huestes que traen de cabeza la estabilidad, seguridad y bien estar del
país.
Y no
duden estos delincuentes, que con cárceles modernas, como las que recientemente
se han construido, tan buenas como las que pueda haber en estados más
adelantados, también cuenta nuestro gobierno, con estancia gratis, y un
descanso de larga duración, (espero), para todos aquellos delitos de sangre que
se hayan cometido. Y suerte tienen, de que no procedamos de la misma forma
como ellos lo hacen, ni esté establecida la pena de muerte. La cual,
yo nunca, lo desearía, por mucho odio, encierren nuestros corazones.
Termino con el caso Chaos, conocido por todos y ampliamente
discutido, sólo le diría a este que el cabrearse con el ranchero, y dejar de
comer por ese motivo es una tontería. Suponga esta alma de Dios, al que yo
particularmente le deseo salud, que si todos los delincuentes del Estado, les
dieran, por llevar a la práctica la misma estrategia, habría que sacarlos a
todos de las cárceles, e internarnos nosotros en ellas, para librarnos de los
puestos en libertad. Vamos Chaos, recapacita. Para tu suerte, no te queda mucha
pena que cumplir. Mas, lo peor de todo es, que de vuestros crímenes, no os
arrepentís.
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