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Tal lo veo lo creo y describo. Una gran morbosidad
etérea, ha existido en todo tiempo, cuando se nos ha mencionando, el fin de los
tiempos e extinción de todos los seres vivos de la naturaleza, incluyendo la
misma tierra, quedándose latente en nuestras mentes, tan polémica narración, que
entristece y llena de pavor a quien la conoce por primera vez, si es que no ha
sido narrada a voluntad y antojo, de algún desalmados que desea darle el mayor
semblante terrorífico para hacernos estremecer de miedo. Y todo, porque se
sabe, amamos nuestra vida y la tierra que nos acoge, con demasía.
La fe, ha sido siempre, el único argumento valido,
para creer en el fin de los tiempos. En ciertas religiones, a la vez que se le
obliga al creyente a aceptarlo, por otro lado, se le pellizca en su gozo se
vivir, con estas enseñanzas, para demostrar al hombre, cuan efímera es la vida y
cuan poco se puede alcanzar de ella. Y como pastor que lanza con su honda,
piedras al rebaño, para que no se esparzan y pierdan sus ovejas, así les ocurre
a los que aceptan estas doctrinas o enseñanzas, son lapidados, para que no se
desvíen.
Y a propósito de todo ello, no dejaré de contar
aquellos ejercicios espirituales, que nos daban en algunos colegios de
internado, religiosos, en los que cursé estudios, que nada más, impartidas
aquellas aterradoras platicas, se nos mandaba a la cama, donde soñaríamos con
estrellas, bailando como peonzas y chocando entre sí, unas con otras y la
tierra, inundándose de ríos de lava, derritiéndose y como fondo a un diablo,
con tridente en mano, trinchando la carne fresca de los pecadores. Tanto es,
que, una de las veces, que asistió el alumnado- entonces, todos éramos menores
de doce años”.- a una de estas pláticas, un compañero, me contó, haber visto al
mismo Satanás aquella noche, y aunque otros muchos, tuvimos la suerte de no
verlo, porque nos tapamos con las sabanas hasta los pelos, intentando dormir,
sí, lo llegamos a considerar en serio. Luego, pasado el tiempo, tendría la
impresión, de que aquellos tutores y profesores, nos analizaban y observaban
para conocer cuales eran nuestras reacciones.
Deseo concluir este episodio de mi vida,
manifestando, que por ello, ni por aquél entonces ni después, mi fe, haya
sufrido merma alguna, aunque si, empezara a partir de aquí, a cuestionarme
estos comportamientos y forma de disciplinarnos, como a preguntarme si nuestros
consejeros, catequistas en la fe y herederos de aquellos otros, que torturaron y
a asaron a los que, no se guiaban por ellos, si sus conciencias, alguna vez,
la tuvieron en paz. Que por supuesto, está no fue la doctrina y enseñanzas que
Jesucristo nos predicó. La suya fue más humana e indulgente.
Pero salgamos de este mar de confusión y
malignidad, por parte de un colectivo desquiciado y naveguemos por aguas menos
profundas, donde ahora prescindiendo de la fe, daremos cabida, a ciertas
teorías fundadas en la razón y la ciencia, con la suficiente fuerza como para
comprender y aceptar el fin del hombre y de la misma tierra. Y ya, desde aquí,
cada cual, saque sus conclusiones, conozca y se convenza por si mismo, qué
razón y ciencia, son suficientes, -repito- para creer en el fin del mundo, sin
necesidad de usar la fe.
Dos conclusiones saco, la primera, creo,
que es evidente y está probado, en todo ámbito y lugar, que la vida del
hombre y la de todo animal, es corta y compleja, porque un día, no lejano, e
desconocido, dejará de existir, y solo un diagnostico clínico, si es que se
sabe, podría anunciarnos, hasta con cierta precisión, días y horas que nos
resten de vida. La segunda es, que la tierra, como cualquier otra
estrella o astro, también tendrá su tiempo de vida, aunque se la crea
indestructible, porque eterno solo es, Ese Algo, que dirige el destino
de todo lo creado, uno llamado Dios, que no debió de tener principio ni tendrá
fin, aunque nadie lo haya conocido. Y tal yo pienso, que toda materia,
está en constante transformación y a lo sumo si liberará algúnos gases,
éstos, tampoco desaparecerán, para mi, todo es convertible Y en cuanto a ese
último día de la tierra, llamado también el del juicio final, en el que ciertos
signos, lo presagiara, nadie lo sabe, como tampoco los presentes creo no
lo llegamos a ver, si es que, no acabamos todos, antes, con este satélite, el
más bello de nuestra constelación..
Y para dar fin a este comentario, procuraré darle
una vertiente algo más risueña o jovial:
Hablando de esa otra alternativa, la de los
grandes inventos y medios de transportes del futuro, no muy lejano, más rápidos
que el sonido, y capaces de transportar al hombre a una nueva estrella, a un
mundo con iguales propiedades que el nuestro, que de hallarlo, se recomienda,
pongan especial cuidado a los que organicen estos viajes ínter-espaciales,
para, que dejen aquí en la tierra, a ciertos elementos, que aman la guerra, como
podrían ser los belicosos descendientes Busherianos y esos otros, que
buscan el paraíso a golpe de atentado, y los abandonen aquí a su suerte, para
que se aniquilen entre ellos. Y tal los astrónomos nos informan, descubierto se
ha, uno de esos mundos, lejos de nuestra galaxia, una estrella, aun en
observación, de si, será capaz de albergar y mantener al hombre y otros
animales con vida. En cuanto si estará o no habitada por otros seres distintos
al hombre, espero que así no sea, porque de estarlo, muy probable sería, que
nos negaran la entrada, por suponer, que ya estemos fichados como terrestres,
incapaces de vivir en una estable convivencia.
Y termino, recomendando a la gente honrada y
sensata, que cuando sea descubierto ese otro nuevo planeta, no se vuelva a
incurrir en los mismos errores, de tiempos pasados, en los que solo les movía,
“a los conquistadores”, el ansia de enriquecerse, cayendo, en la inmoralidad y
perversidad más baja.
Lean las declaraciones hechas por una
revista científica de astronomía sobre las últimas manifestaciones que Edgard
Hopkings, un hombre de ciencia, capaz de pensar y acertar, presentará el
próximo día 27 de julio en Dublín para refutar sus mismas conclusiones, sobre
la teoría, de los agujeros negros, que al parecer, ya nos tienen estas
oquedades tan peligrosas, abiertas sus puertas, para que entremos y salgamos,
cuando nos plazca. Ver:
http://www.astroseti.org/imprime.php?codigo=443.
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