Año III

 

  

 

 

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Participa AQUÍ en la encuesta

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

Pídenos información sobra la PUBLICIDAD AQUÍ

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 LAS CARTAS DE DON MANUEL

Algo huele mal

 MANUEL RUBIO

 

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Ante todo, disculpen, si con mi retórica, no consigo deleitar al lector, de un hecho recientemente ocurrido, y del cual creo yo,  fueron sus causas, las que expondré a continuación:

 

Corren vientos malsanos que apestan a podrido, y respira nuestra sociedad, que se ve  obligada a aislarse, para que este aire viciado, no traspase el umbral de sus hogares.

 

Hoy mi argumento basarlo lo tengo en esa vorágine de muerte y destrucción, que se desata amenazante, allá, donde en un solo día, mueren hasta un centenar de personas, a la vez que  acá, como si fuera un eco, de lo que está ocurriendo, se muestra en centros de enseñanza, y universidades tan fríamente. Cuna de nuevas generaciones éstas, de intelectuales, que una vez han sido iniciados en la educación y enseñanza por sus mayores y el ambiente que les ha rodeado, ingresan en estos centros  y  si  cierto es, que son para ellos, fuente de sabiduría y ciencia, dichas instituciones, encierran riesgos, amenazantes como la cizaña de una filosofía de la vida, errónea, donde una diosa se erige como panacea del bien estar y la belleza, ofreciendo a cambio, una felicidad ficticia, llena de desengaños y que nunca sacia a los que la consumen, exterminadora de cuantos buenos principios, credos y convicciones, que los jóvenes pudiesen conservar, heredados de la familia. Tanto es, que cuando salen al mundo exterior, una vez ya en la calle, comprueban cual ha sido el producto aportado: Más crimen,  droga,  prostitución y tantas otras malsanas actividades que apestan, porque la obra de esta diosa, consiste en mostrarles  una vida fácil, rutinaria, sin problemas, mientras destruye el espíritu noble y religioso de las comunidades y  armoniosa connivencia, que si bien llegan a descubrir que les hastía, pronto les ofrecerá otras alternativas o salidas  similares, para que no desistan en ese intento por su decadencia. Cuantas veces, caen en una depresión, por estas mismas causas, y la suplen por alguna clase de droga, o bien, se aíslan de los demás, en la más triste soledad, en un estado de abandono total, porque la vida, no les satisface, o cuantos otros, han optado por envolverse en alguno de esos movimiento contranaturales, inconformistas hacia las estructuras modernas de la sociedad, llamados hyppy.

 

El último franco tirador, Cho, que así se llamaba, según se comenta, estaba en tela de juicio por su comportamiento, sin que nadie, estudiara o pusiese medios para ayudarle, quizás se hubiese evitado con ello, todo el mal que hizo. Vengarse de la sociedad, a través de sus compañeros, las personas  más cercanas a él, disparando contra ellos, hasta que se suicida. ¿Qué fue lo que le  llevó a cometer tan violenta masacre? ¿El gusto de darle al gatillo de su arma hasta que se lo impidieron las circunstancias? ¿O fue la causa, otra? que por cierto, que para una policía tan bien preparada como es la estadounidense, tardó demasiado, en abortar tal matanza, como tampoco sé, porque regla de tres, se siguen vendiendo armas y municiones y enseñando a disparar a los menores de edad.

 

O se ponen en estos y otros centros, medidas preventivas para evitar próximos desastres o según  estadísticas que  se tienen allá, probable es, que se vuelva a  repetir escena tan desagradable. Se supone, lo estudiaran a fondo, para evitar suceda de nuevo. Y no creamos que solo ocurre, en un país libre y democrático como son  los EEUU, porque aquí en España, sin ir mas lejos, donde se dice que  “andamos atrasados” diez o más años, algo que me complace oír, no será  por mucho tiempo, porque, su incidencia en la sociedad de los pueblos Europeos, ya se detectan estos aires viciados, que se  incrementan de forma alarmante. Si no,  observen los primeros síntomas  que  se están  dando  en la edad escolar, aquí en España,  en escalas quizás más bajas dentro de las aulas y fuera de ellas, donde el “niño” se encara con el profesor,  le amenaza y arrea,  arma camorra contra sus compañeros, o persigue a los más débiles o féminas, destrozando mobiliario o pertenencias del colegio, para terminar de rematar su trabajo, sin que nadie, le diga a este elemento destructivo, que ya está bien, y que pare. Pero lo intolerante de este comportamiento, es su ejemplo, ante aquellos sus compañeros,  los más pacíficos, que bajo estas perspectiva, empiezan a espabilarse, para evitar el acoso escolar que sufren. Cuantas veces le habrán ido a sus padres diciéndoles;

 

¡Papá, me han pegado en el colegio!, y estos les hayan dado como repuesta:

¡Pues coge tú y les arreas también! Y no me vengas a mí llorando.

 

Profesoras/es que enferman y tienen que darse de baja, otros que piden el  traslado, porque no aguantan la tensión habida, casos  de niños, que dejan de estudiar o tienen que cambiar de colegio,  perder el curso, malas notas, o algún otro  que se  suicida. Y todo, porque no hay quien controle tal desatino. 

 

Verán ustedes, lo que ocurre, porque lo he vivido en los centros de enseñanza y es que suele haber una gama, de infantes conflictivos, la mayoría de las veces, fiel reflejo de lo que han respirado en sus hogares, un aire de mala educación,  preponderancia, y mal fondo, que no les permite, que nadie, se les imponga, (ni sus mismos padres, a los que tampoco respetan). Ellos tienen que llevar el liderazgo de la clase y el derecho a mofarse de sus compañeros a los que también humillan cuando les place. El profesorado, culpable también, hace la vista gorda y encubre en lo posible cuanto más mejor, acciones en las que debía haber intervenido y para evitar con ello denuncias y manchar el buen nombre del colegio” prefieren silenciarlo Yo me preguntaría: si el absentismo  escolar, o falta de interés por el estudio, no será también debido a estos fallos. Y es que hasta que no suena la alarma, porque alguien, harto de tanta presión, la pone en marcha y ha agarrado la primera arma defensiva que encuentra a mano y le  casca al socarrón de turno, hasta entonces, aquí no ha pasado nada, “La vida del colegio ha transcurrido sin novedad, todo ha ido bien”. Pero este hecho, acto seguido, tiene su repercusión en el causante del daño, y sin enjuiciar bien los  hechos,  el infeliz, se ve obligado a cambiar de centro o ser castigado severamente. Y es aquí, cuando el alumno pacífico, antes de que ocurra todo este desaliño, hinchadas ya sus pelotas, toma decisión de tal magnitud, porque ha traspasado el límite de aguante y antes de caer en una fuerte depresión, ha preferido arrearle al socarrón de turno, que le hizo la vida imposible. Por cierto, esta es una opinión o narración, mía personal, a la cual doy fin, en este momento, pensando en que,  por aquí, debí haberla empezado, para terminar con ese triste suceso, que ha dejado huella, en todos los ámbitos, no solamente universitario, sino de la gente pacífica, deseosa de vivir en un mundo de armonía, de acorde con los principios  fundamentales de la vida humana: El bienestar común.


ARTÍCULOS ANTERIORES

DIARIO Bahía de Cádiz (BC) v. 1.8.
© 2004-2007 DIARIO Bahía de Cádiz

Publicidad | Contáctenos

¿Quiénes somos?  --  Aviso Legal  --   Suscribirse  --   Poner como página de inicio  --   Añadir a Favoritos                          Imprimir esta página

 

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782