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Sin el deseo de ser imprudente y si, el de hacer
el bien, prescindo de toda prosa elegante y larga, para exponer este breve
pensamiento, con palabras sencillas que hace alusión a la mayoría de nosotros.
El de la obstinación en todas sus variantes, porque no creo, que haya, animal
alguno, más terco y fanático, que el propio hombre, por ser el único animal que
tropieza dos veces en el mismo lugar y con la agravante de creer, lleva siempre
la razón, llegando a porfiar sus posturas sin admitir la de otros, hasta tal
punto, que le hace convertirse a veces en un ser fanático, soberbio y
agresivo.
Y si no observar cuando se le da un consejo como
este a un amigo: ¡Mira que el tabaco y el alcohol son perjudiciales para
la salud y producen cáncer! Y él, en vez de agradecerlo, se irrita o por el
contrario se sonríe con desdén, como si no oyera o no entendiera, aunque en su
fuero interno lo admita y no lo confiese y aún más si te contesta pueda decirte
¡Que va! a mi eso no me pasará y a renglón seguido, automáticamente, saca otro
cigarrillo del bolsillo y lo enciende Y aunque se canse subiendo escaleras, y
tosa a menudo, él, seguirá fumando, porque dejarlo no puede, el cochino vicio
que lo tiene a él aferrado. Busca una excusa y otra, y aun consciente del
peligro que corre, seguirá inhalando ese humo negro lleno de nicotina y cien
productos cancerigenos más, que a la larga acabará con él e incluso le produzca
una muerte lenta, larga y penosa, aún así y a sabiendas continuará fumando.
Testigo he sido en varias ocasiones, en hospitales, cual es el final de estos
fumadores empedernidos. Razón por la que ruego me dispensen, al haber hablado
tan duramente.
Y si todo lo aquí expuesto, da la sensación de no
tener semejanza alguna, con este otro poema, que a continuación os hago llegar,
de forma más suave, entonces yo me cortaría la coleta.
Diálogo entre un fotógrafo de
feria y un joven que se halla sentado de espaldas sobre un caballito de madera
recién pintado.
“Atención, Que pinta”
(soneto)
¡Eh ..¡¡Tu, muchachote! el del bigote
¡Si!, ¡Tu el de la camisa color púrpura,
que sentado se halla sobre esa montura
¡Contigo pretendo hablar jovenzote.!
¿Qué diantre quiere? ¡No me sea pegote!
¿O quiere provocarme por ventura?
¡Hágame la foto!. ¡A ver si se apura!
¡Antes de que mi paciencia se agote!
Solo avisarte, y sin que desfallezcas,
que descabalgues con mucho cuidado
para que tu pantalón no se rasgue
ya, que posas sobre pinturas frescas
¡Lea el letrero! de “Recién pintado”
y otra vez, cuidado. ¡Cuando cabalgue!
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