|

Aprovechando mi ochenta aniversario, me atreveré a
salir del contexto de esta columna del periódico, para hacer referencia a una
faceta de mi vida, que quizás no haya comentado Y aunque a mi edad, propensos
somos a contar batallitas, cuidaré de no hacerlo, dando por seguro de antemano,
mi compromiso a no volver a abusar de esta coyuntura que me ofrece el periódico
en opinión, “aún, cuando cumpla los noventa”. ¿Supongo quedaré dispensado?
Hoy es mi interés, con la agravante de que sea un
fatuo escape de mi vanidad, la que me lleve a contar lo que fuera una corta
etapa de mi vida, en la que para distraerme, rellenaba hojas y hojas de bloc,
con coloquios y diálogos que leía o escuchaba en conferencia y medios de
comunicación, siempre de meritorios y expertos maestros, en cualquier disciplina
de la enseñanza y cuyos verbos, o términos y vocablos solían calarme hondo.
Hojas o cuartillas, que las hacinaba en algún compartimiento de mi escritorio,
para luego destruirlas, sin haber sospechado nunca, que alguien más, que yo las
leyese, hasta que pasado algún tiempo, me dijeran: ¿Por qué no te dedicas a
escribir? Como a este menester, solo le podía dedicar corto espacio de tiempo,
ya que eran en las horas de descanso, las que empleaba en ello durante mi
trabajo, hube de trasladar, esta vocación literaria, a mi domicilio, una vez ya
fui jubilado por enfermedad a los cincuenta y ocho. Propuesto a reanudar con
más empeño este pasatiempo y de forma mejor organizada, le dediqué más tiempo,
llegando a tomarlo en serio poco a poco. Así que dejé el bolígrafo y lo cambié
por un ordenador y un CD del Diccionario de la Real Academia, que me ayudó
bastante. Más tarde, me dio por la poesía y llegué a escribir
hasta cerca de 300, pero amigo, ese no era mi prurito, solo el diez por
ciento de ellas cayeron bien. y como tiempo e inclinación para ello tenía, a
cambio escribiría más de media docena de cuentos y algunas novelas cortas.
Algunos lustros hubieron de pasar, para que en una de estas ocasiones dirigiera,
cartas al director de este periódico, las que me llevarían, a formar el actual
cuadro de Opinión, invitado, claro está, por su director,
que acepté muy gustosamente.
Hace ahora un año de ello y procurado cumplir lo
mejor que he podido con este compromiso, a cuya cita, hasta ahora, no he
faltado. Como un jubilado no tiene grandes proyectos para llevar a cabo, al
menos yo, lo mejor que se le puede presentar y aceptar, es una tarea o
compromiso como este. Apretado a veces y otras pocas, algo más elocuente, aquí
me siguen teniendo aquellos que me leen. Si cierto es, que a veces miro al fondo
de mi pozo y lo veo tan oscuro, que cuando dejo caer el cubo, para sacar su
agua, procuro que salga lo más limpia posible y por temor a que se quede seco,
cuando lo lanzo, lo hago con sumo cuidado, para no sacar lodo. (Esta última
frasees propia de mi amigo el monago, al que desde aquí le deseo suerte)
Mientras la salud me lo permita, seguiré libando
este néctar que la escritura me ofrece. Único esparcimiento, que me queda,
juntamente con el calor que mi gran familia me ofrece y el contacto que pueda
tener con la naturaleza, razones, que dulcifican mi vida. Porque amigos y
personas, que amaba y valoraba, van desapareciendo, y aunque en dos o tres
ocasiones me he visto sentado en un banco del anden, esperando me recogiera
algún tren que me transportara a mi último destino, no lo he tomado, por haber
pasado de largo, de lo cual me alegro y que sigan pasando, que no tengo prisa
por marchar.
Hoy como verán, me abstengo de hablar de
política, aunque algo comentaré porque, como comprobarán, nuevas consignas del
PP ha debido dar a sus correligionarios para que cambien de procedimiento:
Hablar menos y expresarse más, con brazos y puños. Me consterna, tanta
marimorena y crispación habida en el congreso de los diputados y en el senado,
llenos siempre de astutos políticos, con actuaciones más encrespadas, por eso
cada vez que escriba lo haré procurando olvidarme de ellos.
Deseo dedicar esta página, a los que conducen
este periódico DIARIO BC y sus colaboradores, que de forma desinteresada se
prestan a hacerlo más grande, todos ellos personas muy bien cualificadas
¡Por ellos, que bien se lo merecen! ¡Un hurra!
Gracias.
ARTÍCULOS ANTERIORES
|