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 LAS CARTAS DE DON MANUEL

¿Quién es el último?

 MANUEL RUBIO

 

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Pudo haber ocurrido en Cádiz donde resido, pero  fue en Sevilla, ciudad, en la que pasé algunos años de mi juventud y a la que, cada vez que vuelvo, por razones varias, me pasma contemplar, el gran incremento que va tomando, tanto, la  vivienda, como la población y si  a todo ello, le añadiésemos el enorme parque móvil que circula sin demora por doquier, como de extranjeros que por ella transitan, podríamos considerarla, como una de las ciudades más bellas y cosmopolitas de España.  Aún así, si me sigue gustando, es por estar llenos sus barrios y río de un hechizo histórico que le imprime un sello especial de ciudad con altos valores culturales Y si añoro aquella otra, que conocí, es porque era más tranquila y menos congestionada, pero baluarte siempre, ha sido de culturas que supieron embellecerla con hermosos monumentos. Sevilla será siempre, centro espiritual, político y social de Andalucía y sede central del  parlamento.

 

Bulle la gente aprisa, entre el ruido de los vehículos y el CO2 que estos expulsan. Una  ciudad, de todas formas, antaño como hogaño, acogedora, si es que no fuera por los meses de canícula acentuada que sufre en verano. Una nueva camada de gente joven que se incorpora a la futura plana mayor de  la sociedad, con sus novedosas formas de diversión, que a padres y mayores, siempre nos ha dado tanto que hablar. Modernas generaciones, como todas, en busca de nuevas experiencias, que les repare una  vida más fascinante,  generosa. y  complaciente.

 

Después de transitar por algunas de aquellas calles de nuestro alrededor, acompañado, por dos miembros de mi familia y haber contemplado pasar multitud de gente de toda índole y presencia, entramos en un supermercado cercano a la estación de San Bernardo, para proveernos, entre otras cosas, de pan. En este último menester estábamos, cuando, justo, dentro de este establecimiento, tuve contacto con dos hispalenses, hombres maduros, y aparentemente de buena catadura. El caso que me trae,  fue, que tras estar en dicha cola,  sin quererlo, me vi involucrado en una paradójica discusión, sin saber por qué.  Todo debido a ese riguroso control que el público exige, para guardar la cola- Mas, en dicho establecimiento, en ese momento, no estaba en funcionamiento, el tal rollito o tira de numeritos, del que los clientes van extrayendo conforme entran, por lo que debido a ello, se suscitó una polémica,  que si bien no duró mucho si pudo haberse evitado.  Uno, que entra y pide la vez, mientras otro, que ya la tenía, se marcha a comprar tabaco y cuando éste último, retorna, sucede lo “previsto”, que ambos, se dirigen al mostrador al mismo tiempo. Y es aquí, cuando surge la discusión,  de si uno, había entrado antes que el otro y si este otro, ya tenía la vez, porque se le había dado la persona que comprando estaba, Nada, ensalzados en una vana y tonta discusión, un servidor con el deseo de poner paz, más que orden, intervengo, para zanjar la bronca, exclamando:   ¡¡Señores, que por unos segundos más  o menos, no hay que llegar a excitarse tanto!! Nula fue mi intervención, porque tan exaltados estaban los ánimos de ambos, que ni siquiera, me oyeron. Como la cosa más bien se ponía fea y nosotros, teníamos ya el pan en mano, invité a a mis acompañantes, a hacer mutis por la puerta más cercana. Y así lo hicimos. Una vez en la calle, le pregunté a mi hermana ¿Tu le diste la vez al del tabaco? y me contestó:  ¡Sí!, pues entonces, la discusión la he provocado yo, porque cuando entró el segundo, fui yo, quien sin saber hubiese otro por delante, le diera la vez.  Marchando estábamos de vuelta ya a casa, cuando al que consideraba más impulsivo de los dos, éste, con paso acelerado, se pone a nuestra altura y nos manifiesta: “Alguien allí dentro, ha tenido que liarla”. Y me dije  para mí: Seguro que para éste, hoy es un día aciago, su entrecejo y tirantez de labios,  denunciaban su mal estado de ánimo.  Nuestro prudente silencio, fue la única contestación válida que se le podía dar, para que tan conflictivo personaje continuara sus pasos y se alejara de nosotros.


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