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Cuan grande es la acepción de la palabra
perrito y sobre todo, si le añadimos, el calificativo de caliente. Y
si a los tres significados, que tiene el alcance de esta palabra, me voy a
referir, lo haré, primero, con la que más significativa de ellas, me parece. Que
será la de la salchicha, que una vez cocidas se empareda entre las dos mitades
de un blando bollito, al que se le añade a gusto del consumidor, quetchu,
mostaza o alguna hervida verdura, ese, que se expende en tiendas, o carritos
ambulantes en el extranjero, que con su olor atrayente, invita a tomarlo, a
quien, sintiendo hambre, junto a ellos, pasa. Para muchos, manjar sabroso.
Luego está, el perrito, que lleva esa
señora cogido de una correa. Más bien diría yo, el que, el perrito
tira de la señora, y con su olfato, buscando va ahora en primavera,
perrita caliente u otro estimulante que le haga alzar su patita
trasera, para regar bien una farola o matorral, anunciando, que ese terreno por
derecho le pertenece Y no hablemos del asombro que produce, a niños y
viandantes, cuando a practicar el sexo se pone, en plena calle.
Pero, vayamos a esta tercera y última expresión,
que se las trae de veras. Esos perritos noctámbulos, que con sus
ladridos, joden a la vecindad de una comunidad entera, que durmiendo se hayan en
sus lechos, después de un largo día de trabajo, mientras en la calle unos
canelos, rompiendo están, botellones o persiguiendo perritas (o gatitas) faltas de
“compañía”, todos, todos… haciendo el animal...
¡Qué noche de perros estoy pasando, - dice
el vecino del primero, resignado y harto de reclamar- que pegar
ojo, no he podido en toda la noche! ¡Y mañana… cuando salga, remangarme habré,
los pantalones, para no llenarme los pies de caca, porque hay que ver, como me
dejan la calle, estos perritos de de mierda.¡¡Si yo fuese alcalde!! ¡A laceros y
barrenderos, los tendría trabajando más bien de noche, que de día!
Y cuando este personaje tan cabreado, a salir se
dispone, a eso de las siete y media, comprueba, que, su hijo, esa noche, en su
cama no ha dormido, e inocentemente se pregunta: ¿A dónde, habrá ido tan
temprano esta mañana y hasta ha hecho la cama? ¡Habrá ido seguro a buscar algún
trabajo?. Verdad es, que todos los padres, presuponemos lo mejor de nuestros
hijos.
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