|

Respetar las ideas, creencias o prácticas de los
demás, cuando son diferentes o contrarias a las de uno, se le da el nombre de
tolerancia. Como fijar unas cotas o limites o trato con los mismos, es también
una acción propia del ser humano, para controlar y fijar relaciones, son
llamadas limitaciones.
Cada persona, tiene su grado de tolerancia, de
acuerdo con su sabiduría, personalidad, genio, educación etc. por lo que
siempre, será difícil a primer golpe de vista, coincidan dos personas, cuando
se hace una evaluación de una tercera.
En ocasiones, se nos ha da el caso, de querer
comparar entre si a dos individuos, por su físico y expresiones similares,
cuando solo hemos tenido un contacto esporádico u ocasional con él,
pretendiendo de inmediato, por su físico, asemejarlo a la del otro recién
conocido.
Resultados de esta mala práctica: nos enseña, que,
a simple vista, no se puede catalogar a las personas. En cierta ocasión, me
ocurrió a mí, cuando aún era joven y conocí a un subnormal que a menudo solía
cruzarme con él, cuando transitaba por la puerta de su casa y me saludaba
amigablemente. Muchas fueron las veces que parloteamos brevemente, siempre
conmovido, por su situación. Aunque bastante desvariada era siempre ésta charla,
aún así, no reparaba en perder unos minutos con él, motivo, por el que, se
sentía agradecido y yo satisfecho de haberle proporcionado un rato de compañía.
Sus manías y antojos, propios de él, nunca las
tuve en consideración debido su enfermedad psíquico-mental. Pero he aquí, que
más tarde, en otra ocasión, también sentado, esta vez en un café, tropecé con
un individuo, que reunía de forma superficial, todas estas mismas
características y hasta en el físico, se parecían entre ellos. Menuda fue mi
sorpresa cuando al tratarlo tal lo hacía con el otro, resulto ser una, persona
instruida y diferente, que se extrañó de mi forma de proceder con él. Pronto,
supe, que estaba equivocado y rectifiqué, aunque no dejaría de pensar, que el
fuera el que me tachara de subnormal. Y es que el hábito no hace al monje.
Hoy cuando vemos a ese colectivo musulmán, de piel
morena, vestidos con sus chilabas, actuando de forma exaltada, no nos paramos
a conocerlos tal realmente son, a cada uno de ellos, en su vida cotidiana y por
separado, para descubrir cuanto conocimientos y experiencias pueden encerrar
cada uno, dentro de sí Y todo debido siempre, a que muestro contacto con ellos,
nunca se ha producido, o a lo más, ha sido accidentalmente corto o nos hemos
dejado llevar por la opinión de otros, o sea, hemos sido manejados. Así difícil
es, conocerlos.
Yo personalmente he pernoctado en la casa de uno
de estos musulmanes, he participado en sus comidas y otros ágapes, cacerías y
conocido su familia etc. y para más, he tenido un compañero de instituto, con
el que tuve una buena amistad. Mis experiencias con ellos, me han llevado a la
conclusión, de que en todo lugar se cuecen habas y por supuesto no todos somos
iguales. De principio, siempre anduve con la guardia levantada, o como de otra
forma se dice con los ojos abiertos, porque desconfiaba. Me costó llegar a
entenderlos, por una educación y mala propaganda recibida a cerca de ellos, que
hacía considerarnos superior a ellos, y hasta contemplarlos a veces como
delincuentes, cuando, no hemos guerreado contra ellos. Como ya me he referido en
algún artículo anterior a todo esto, hoy este combinado grupo musulmán, nos
produce cierta consternación, por su forma de actuar contra americanos y
europeos. Buscar las causas de este comportamiento, también sería largo y
laborioso, si conocerlos queremos. Y es que, según ese proverbio español, de
que gato enfadado, araña hasta con el rabo, como ese otro, de que gato
escaldado, del agua fría huye, se hacen realidad, porque, no se les ha
considerado ni tratado a estos pueblos con el respeto debido.
Y concluyo este escrito, recomendando a todos, primero que seamos
más prudentes en nuestras opiniones contra ellos, y tolerantes y si limitaciones
algunas les ponemos, sean todas bien fundamentadas y especificas, sin dejar de
conocer las causas que motivan sus provocaciones.
ARTÍCULOS ANTERIORES
|