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Ni
grueso ni delgado, corriente, pero si se puede decir de él que es ágil en sus
movimientos y de mirada viva, aunque sus ojos reflejen cierta tristeza. Hoy
viste chaqueta y pantalón, de colores heterogéneos, nuestro hombre, es uno más,
de los parados, que buscan trabajo, Acarrea un pequeño maletín, ligero de bagaje
y un paraguas negro. Sus pies doloridos y cansados por el largo camino
recorrido, desean encontrar descanso, un cuarto de baño de agua templada, donde
introducirlos para que se alivien. Ha optado por una hospedaje económico, por
él, conocido, en la que podrá pernoctar, a lo sumo tres días, porque sus escasos
medios económicos no le permitirán prolongar su estancia por más tiempo.
Después, si, no encuentra trabajo, Dios dará, como él, bien diría.
Un paria de la fatalidad, porque lleva
buscando trabajo, largo tiempo y no lo encuentra. Actor de profesión,
perseguido por sus acreedores, de aquí o allá donde fuere. Siempre tendrá a
mano una de sus tantas mascaras, que porta consigo y que empleará con
acierto a la hora de actuar, tanto dentro o fuera del escenario,:rostros
y gestos con apariencias diversas, sonrientes, de angustia, desolación, ternura
o tortura, dependerá del papel que tenga que representar, porque, en ello le va,
todo su porvenir. y sobretodo, el poder adquirir unos zapatos con suela nueva,
ya que los suyos están agujereados y demasiado gastados.
Por el momento ninguna empresa, lo contrata. Y
para sobrevivir, tendrá que actuar ahora, ahí fuera, en la calle, empleando todo
el arte que posee. .Se obligará, a mostrar a la hotelera, sobre todo, que se
halla bien de fondos, aunque no sea cierto, por lo que le pagará
(fanfarroneando) tres días anticipados, sin haber sido obligado a ello, incluso
le comunicará, que tal o cual día comerá con sus promotores, en este o aquél
restaurante.
Al siguiente día, cuando se levante, se dirigirá a
las oficinas del teatro, e intentará concertar con su director, una
entrevista, pero antes, esa misma mañana, en la pensión, habrá vaciado sus
últimas gotas de colonia sobre él y su pañuelo, escondiendo así el olor a añejo
que desprenden sus vestiduras, para cuando, haga acto de presencia en sus
oficinas, sea bien recibido y olido. Claro, con su currículo y otros documentos
en mano, que le acrediten ser un profesional de las tablas
“Tiene usted un buen expediente personal, -le
dice el director, que lo recibió- según los documentos que le
acreditan, pero será necesario que nos haga una demostración de su valía” –“Para
ello, venga usted cualquier otro día, de la semana, que le caiga bien, mientras
concierto con mi ayudante una entrevista para su prueba”.
Nuestro comediante, que aún, no se como se llama,
sospechando, que son palabras hueras de contenido; al día siguiente, conocedor
de que se van a realizarse algunas pruebas, sin perder el tiempo y esta vez con
“cara de tonto” se presenta, allí, sin haber sido citado.
Ese día, esperan, tres aspirantes más, en el
pasillo. Sin pensarlo dos veces, se pega al último de turno, como una lapa,
entablando conversación con éste, ante la mirada perpleja de los otros dos,.
Allí aguantará hasta que hayan pasado todos. Llegada su hora, entra con “sus
papeles en la mano, disfrazado esta vez de “cara dura”. Y antes de que
le pregunten, él, se anticipa diciendo: ”que él, también ha estado hablando con
el director, aunque su nombre no figure entre los de los demás”.y que por eso
está allí.
Pasa el examen y como le exigieran los documentos
restantes, los que a todos se les hubo exigido en su día, partida de nacimiento,
reconocimiento medico y el documento de estar censado en la capital- él, no
sabiendo que contestar, “en este caso”, saca la más vieja de las caretas,
“la de la farsa”: “¡Sr. mañana por la mañana, los tendrá usted aquí todos,
porque uno de los documentos, está pendiente de ser firmado”.
Efectivamente, la suerte le acompañó y al día
siguiente antes de los ensayos, empieza a moverse deprisa, para conseguirlos
todos Resultado: Consigue obtener dos de ellos, pero un tercero, según la
administración tardará dos días más en ser despachado.
Llegado el día del ensayo, entra el último, esta
otra vez, con otra nueva careta de disculpa, mostrando dos de los tres
papeles exigidos, y con el resguardo del tercer documento, diciendo: “Seguro lo
enviaran directamente a la empresa, según me han comunicado, muy en breve.
Por fin, nuestro actor, consigue el trabajo solicitado, con
muchos sudores, pero no está en nomina, porque se han congelado los
ingresos, hasta próximo aviso. Tendrá que esperar un mes más o menos, ¡Nada
todo, pecata minuta! no tiene importancia. Lo peor es, que ya, no cobra el paro,
por haberse agotado los días que tenía para ello. Y es aquí, cuando con cierto
abatimiento, pero esta vez más sereno que nunca, le echa una mirada al
maletín, y se pregunta: ¿Cuantas caretas más, me quedaran que sacar de este
maletín, hasta el día que me llamen? ¿Porque habré de seguir pagando a la
posadera? Por cuanto se refiere a los zapatos, probaré conseguirlos fiados, y
sino le pegaré un parche a la suela a estos.
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