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 LAS CARTAS DE DON MANUEL

Salud, dinero, amor y entendimiento

 MANUEL RUBIO

 

Esta carta se la dedico a mi hija Matilde y a su marido Gonzalo, un matrimonio bien avenido, moderno, lleno de amor  felicidad y actividad.

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Armonizar estos cuatro conceptos, sería lo más sabio, contando con   la suerte de  que esta fusión,  mantengan en todo tiempo, sus componentes activos,  para que el destino de este proceso en desarrollo continuo, haga su efecto.

 

Tú y yo, convergimos simultáneamente en el mismo lugar y tiempo, fue un contacto quizás atropellado. Nos conocimos y  avenimos  a entendernos, sin esfuerzo alguno, porque, solo nos guiaba el convencimiento mutuo de haber encontrado aquello, que ambos buscábamos; el buen entendimiento entre ambos. No se por qué leyes, se rigen estas concomitancias  entre parejas, o encuentros fortuitos o quizás previstos, producidos en todo tiempo y lugar para después quedar  impresos en cada uno de ellos, embargados de entusiasmo, placer y añoranza.

 

Nos pasamos la vida tanteándonos, los unos a los otros, para mejor conocernos y adivinar con quien tratamos y cuanto da cada cual de sí, y a pesar de todo ello, no conseguimos despejar esta incógnita, que  encierra por dentro, nuestro semejante. Que nunca se llegará a conseguirse por completo. ¡Porqué  aún, tratándose de  nosotros mismos, y tampoco nos conocemos! ¿Cómo lo vamos hacer con los demás?  Somos tan (de)semejantes, mejor ficho tan inestables, que, cuando llega el momento en que dos seres se unen por vida, física o espiritualmente o ambas cosas a la vez, en amor o amistad, aun, no han conseguido “saber, lo fuertes que serán los lazos que les unirán,  lo suficientemente, como para depositar por completo,  la confianza del uno en el otro y sin embargo, ya,  se han prometido en cuerpo y alma, a pasar juntos el resto de sus vidas, a pesar de conocer los riesgos que supone  tomar  decisión, tan precipitada.

 

Me pregunto: ¿Y por qué esta necesidad tan perentoria de asociarnos?  ¿Ocurre tal encuentro, quizás por  hallarnos solos,  sentirnos aislados, temerosos de algo, o es  el interesado deseo de servirnos los unos de los  otros, para obtener “algo a cambio”. O quizás sea el ladino sexo, quien acuciadamente, como  una fuerza arrolladora, nos invade e insta a reprimir nuestras necesidades o  apetencias de género de cualquier forma y modo. El caso es que, quieras o no, no será difícil encontrar a alguien, con los mismos puntos de vista, que le acompañe en este periplo sin retorno, de su existencia.

 

En el momento menos  inesperado, de pronto, como si de una caja de sorpresas se tratara,  se abre ésta,  y nos muestra este acontecimiento único,  que puede llegar a satisfacer nuestros anhelos y sentimientos.

 

Entre listos, torpes, sabios, distraídos, autoritarios, conformistas, agudos de mentalidad y de genio y carácter variopinto o como solemos decir: Cada cual, de su padre y madre, todos, salvo excepciones, emparejan, y cuantos, con un conocimiento del mundo y de la vida tan desigual, entre ellos, que hace difícil, a ambos, coincidir entre si;  y sin embargo, en este proceso del amor, todo puede estar tolerado.

 

Si es tratándose de  una simple amistad, confusos nos pasamos  la mayor parte de nuestra vida, deseando encontrar alguien en quien poder confiar, a ser posible aquellos  más afines a nuestras condiciones humanas y gustos, o bien, como pasa  con el sexo, cuando deseamos encontrar nuestra pareja ideal, la otra media naranja, que se ajuste físicamente a esa imagen preconcebida en nuestra mente. O bien, un prototipo de persona que se asemeje al  arquetipo de nuestros sueños, quizás a una estrella de la pantalla o de la vida publica, cuando no, a uno de los padres, que tanto se le ha venerado.

 

Tan difícil es acertar en esta tarea que, a partir de este lapso de tiempo, que transcurre desde el flechazo y el que nuestra mente necesita para  recapacitar y serenarse de todos los efluvios recibidos de aquél etéreo y emocional impacto,  o como se suele decir, reacción  química,  producida por el propio cerebro, podríamos decir entonces, que la pareja ha comenzado su proceso de estabilización, que no es otra cosa, que la de fijar y proyectar planes para el futuro de ambos.

 

¡Atención aquí! Que el ser cautivado, tal leí, en cierta ocasión en este periódico,  en la sección de opinión: “Es un resorte o  trampa que la naturaleza nos tiende, para que siga procreándose la raza humana”. Luego, ya, dentro de ese montaje se irán haciendo patentes, manifestaciones de inclinación al cariño, amor ternura, pasión apego etc. Y cada cual en, una vez en esta situación, adoptará aquellas posiciones que crea más oportunas, para sentirse cómodo y a la vez, correspondido por su pareja.

 

Y partiendo de “Cada oveja con su pareja”, he llegado a observar, como se avienen en gustos y costumbres, aquellos grupos sociales de personas que realizan  una misma clase de actividad o tarea.  La gente joven que proceden de cada uno estos colectivos, suelen agruparse y coincidir entre ellos, en muchos puntos de vista, y aunar con facilidad criterios, hasta tal punto, de que a veces, sus simpatías y aprecios llegan a convertirlos, entre si, en amigos por vida, como si de una familia se tratara. O sea, vínculos más estrechos  entre hembra y varón, que los conecta, en afinidad, amistad, amor y cariño.  

 

Cuando estas coincidencias, entre  parejas no se dan, porque solo fue el sexo lo que les unió, (empalmó), puede ocurrir, en caso de cualquier desavenencia,  corran el riesgo de romperse aquellos frágiles lazos que los unieron y entonces todo se venga abajo como un castillo de naipes.   

 

Y aquí hubiese dado fin a este mi escrito, que ya lo considero extenso, si en mi mente, no hubiese surgido, esa última etapa, en la que la pareja, conciertan vivir bajo un mismo techo. Que por ser largo de explicar intentaré  resumir con el mayor acierto, esta pregunta y semblanza: ¿Habrán otras causas que puedan romper unas relaciones, una vez consolidadas éstas? ¡Pues natural que si!, pensamos todos, ya que detrás del himeneo, suelen surgir toda clase de complicaciones  que darán motivo a  más de una   de  estas parejas, a no sentirse cómodos y en un momento de crispación,  rompan sus relaciones. La práctica nos muestra la cantidad de  divorcios, separaciones y desilusiones que se tramitan. Unas veces se interrumpirán de forma  sencilla y franca, otras, de forma violenta, pero ambas costosas, porque dejarán una huella dentro de ellos, de sentimientos y posible de pesares, cuando no, son económicos.

 

Echemos por encima, una ojeada rápida, para contemplar  la transformación que sufren estas parejas conforme el tiempo va transcurriendo y las obligaciones creadas,  se imponen,  a la vez que, les van haciendo  cambiar por completo sus vidas, por encima de todo  cálculo o proyecto que tenían previstos.  Porque al incidir sobre ellos, les hará tomar otros rumbos, que cambiarán  sus vidas.

 

Antes de unirse en matrimonio, no se trató por ejemplo, que podría suceder si El trabaja, y ella se dedica solamente a sus labores o si, El y ella trabajan, y alguien habrá de encargase de la casa, en el caso de tener hijos, o Ella trabaja, y él, no lo hace, por haber quedado en paro bien por enfermedad u otras circunstancias. Y para más, en todos los casos, no contemplaron el número de  hijos  o  si los medios económicos serían suficientes para sostener la familia, en todo tiempo, al nivel que hubiesen deseado. Motivos que  pudieran oscurecer sus acuerdos y  conciertos pactados. Y no hablemos de aquellos que de pronto, se encuentran en una situación económica precaria. O aquellos que creyeron en la eterna juventud, y nunca pensaron  que la persona cambiaría, con el transcurrir del tiempo, en lo psíquico y físico. Y que la han de palmar un día. Todo ello hará que, en el hogar, se  vayan  experimentando  cambios más o menos bruscos que desnivele armonía y felicidad que hubiese entre ellos, si no están debidamente formados

 

Este último bosquejo, lo hago, sólo, para hacer costar, la cuerda floja, por donde caminan  las parejas, que no tienen un concepto maduro de la vida. Por eso, la razón de ser de  una pareja feliz, como digo arriba  estará basada  en  su inteligencia y entendimiento entre ambos, el amor, el cariño y la perseverancia.


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