PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota



 El Mundo

 Deportes

 Opinión

 Cartas al Director

 Foros

 El Derrotista

 Servicios

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Toros

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

Escribe aquí tu CARTA AL DIRECTOR

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 TIENDA BC

 Quiénes somos

 Preguntas frecuentes

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 LAS CARTAS DE DON MANUEL

De corazón fuerte y coraza bruñida
(Observancias, del hijosdalgo)

 MANUEL RUBIO

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Un hombre de corazón fuerte, no significa, sea severo o duro con los demás, sino, todo lo contrario, una persona humana, sensible, capaz de interceder por los demás y  en cualquier momento, resolver con valentía y sin desfallecer, sus problemas, aún en situación difícil.

 

El caballero de antaño no es como el de hogaño, ya que el primero, tan ligado estaba a sus creencias religiosas, que sin ellas, nunca hubiese llegado a ser considerado como tal, sino un hombre temerario. A través de leyendas o historias, se nos ha hablado como  un hombre de armas, dispuesto a defender su bastión, cuando este era asediado, o bien lo requirieran, por una causa justa, para intervenir en alguna otra clase de contienda.

 

Si la suerte era generosa con él, sobreviviendo en las sucesivas batallas en las que interviniera, el arte de la guerra le enseñaría a padecer con valentía y resignación aquellos momentos mas crueles de la batalla. Cuantas veces vería  caer  de  las monturas a muchos de sus compañeros de armas, cuando éstos eran abatidos por el enemigo, sin poder hacer otra cosa por ellos que seguir guerreando. Solamente en aquellos momentos, guiados por la fe que profesaban, y código de comportamiento, implorarían por su vida y por la victoria, a su Dios. Trocando el miedo por el valor, como si el cielo y la tierra, observándolos estuvieran. 

 

Durante la batalla, solo oirían el ruido ensordecedor que producían las huestes de ambos bandos, en el campo de batalla  junto con  los lamentos de los heridos, el relinchar de los caballos y el ruido  del redoble del tambor, el roce de  los aceros afilados y el fuerte tronido del cañón. También, deberían soportar  con valor y resignación, si apresado por el enemigo fuesen, guardando su compostura y dando fe de su catadura, rango y posición en cualquier momento.  

 

Antes, todo caballero, habrá sido adiestrado durante años, sus cuerpos y almas para forjar y alcanzar el grado de hijosdalgo. Donde la duda y el miedo, ya no habrán lugar.

 

Hoy, los contemplábamos montando a caballo, como si caballero y caballo fueran un solo todo, por el tiempo que permanecían cabalgando. Hombres, de un gran temple y fortaleza espiritual, capaces de soportar las mas duras situaciones, miserias, persecución, hambre y sed, injusticia, calumnia etc. de las que saldrían victoriosos de todas ellas por su temple y condición. Y si necesario hubiese sido, dar su vida, por su Dios, su patria y su rey, con lealtad y  acatamiento, lo hubieran hecho, mientras  él, a cambio, tan solo se conformaría, con la satisfacción del deber cumplido.

 

Una historia, que nos suena a ayer y que muchos conocemos por la cantidad de testimonios y libros que sobre ella hay escritos. Hoy, aunque estos caballeros, sean escasos, por desgracia, podemos también apreciarlos entre nosotros, aunque  vistan otros atuendos  y practiquen otras artes de guerra o en la sociedad. Son personas con las  que convivimos y dialogamos, con una conducta intachable, que nada tiene que envidiar a las de otros tiempos anteriores, en cuanto a su correcta forma de comportarse y proceder, con similar dignidad que lo hacían nuestros antepasados, con honestidad, educación. Unos y otros, hombres de fijas convicciones, capaces  de  evitar o darle frente a  cualquier bache de la vida con dignidad  

 

Lejos de toda  pendencia o disputa,  ante su adversario, éstos, mostrarán, su estado  de integridad y plenitud, de forma generosa,  y comprensiva, haciendo uso de su sabia elocuencia  y modales y sin dejarse llevar por los efluvios de la vanidad u otras emociones.

 

Su código de comportamiento, exige  saber responder a las bala(n)dronadas  del adversario, con corrección y cortesía y si llegado fuese el momento de callar, saber tolerarlo  también.  Ante el colérico  y el violento,  él, mostrará su buen buena cara y temple, no digamos sonriente (porque en este caso sería desafiante) pero si complaciente, con  serenidad y mesura, sabiendo a la hora de intervenir, interpretar su modo de proceder. Una persona, que ante la aspereza de de las palabras del adversario, toma una actitud dialogante y serena, hace lucir su categoría, serenidad y comprensión con sus palabras ante su contrincante.

 

Al género humano está provisto de un corazón débil, en el  que, el miedo suele anidar, si no sabemos ahuyentarlo y alejarlo de nosotros, porque de lo contrario, le hará caminar con temor y incertidumbre. Está de nuestra parte, el fortalecerlo, si ímpetu para ello nos resta e impedir que el miedo y la rabia, nos venza, para que en ninguna ocasión, nos haga llorar, sentirnos avergonzados, porque hemos sido incapaces, de enfrentarnos a esa agresión. Comportamiento, que nos envilece, ante nuestro rival.

 

Aprovecho, este contenido, para hacer alusión a esas pequeñas criaturitas que, ya de recién nacidas no son bien tratadas, y además  se les asustan y cuando lloran o les duele algo, tienen sed o hambre, por no tener otra forma de expresarse, gimen o lloran. Peques, de  un corazón débil, que se les deber guiar y educar con serenidad, sabiduría y cariño, para que vayan fortaleciéndose  poco a poco. Ellos nunca llegaran a entender por qué, se les reprime de tan duramente, solo con este mal trato, se les habrá dejado dentro de ellos una huella que oscurecerá sus vidas, por culpa de esos padres o madres, de escaso sentido común y “mala catadura”, cuyos problemas traídos de la calle, los suelen descargar, cuando no, en su pareja, en los hijos.

 

Examinemos el triste balance de niños golpeados y mal tratados, que aparecen en los medios de comunicación. Seamos inteligentes y humanos, para que un día, estos bebés, cuando sean mayores, puedan decir con orgullo, que tuvieron la suerte, de tener unos padres inteligentes y cariñosos. Todos unos caballeros, él y ella.


ARTÍCULOS ANTERIORES

 

Dogma de Fe, una opinión más

Prudencia, ante todo

El agua clara y el chocolate espeso

Ni un alto en el camino

Historias de Navidad

Experimentado

Fallo o error

Ese, no soy yo (El espejo)

Amor eterno

El valor de la ética

¿De qué color es España?

Olvido o distracción

El tocón

No hagas para otro lo que para ti no quieras

Se debe confiar en la justicia

¿Qué fueron de ellas? (Evocación al amor)

Seamos corteses

¡Marchando una de lo mismo!

Hombres sabios que nos gobiernen

El ruido dejará al planeta en silencio

Como decíamos ayer

¡Qué tiempos aquellos!

Tal lo veo, así lo narro

Connotaciones sobre la felicidad

Corruptos

Hilvanes

Romper

¡Vaya ralea!

Viajar, no siempre es recomendable

Un mismo destino

Tanto monta

Sin desearlo, nos persigue

Querencias que matan

Ha sonado la alarma

El malaje

Alcalde o alcaldesa

Poder Judicial y sus “fallos”

Amor a la vida y a la madre tierra

Que hubiera sido de… esto o aquello si…

Algo huele mal

¡Señores, atención por favor…!

Astuta difamación

Para carne, carne, la de membrillo

Aún queda un largo camino

Atención que pinta

Algo más de optimismo

En memoria de aquellos campesinos

De Profesión estilista

Puerta de escape

Pequeñeces

¿Quién es el último?

Resabiados (Sólo es, mi opinión personal)

Actividad y creatividad

Viajamos con el tiempo

Miedo y sus derivados

¡Y en Navidad!, ¿no lo han podido prorrogar?

Echar el pulso

...

Huevos fritos con patatas

Cuando nos volvemos jueces

Para siempre, seré tuya

De profesión: espía

Bella es la campiña

Escalada de la ignominia

Hablar o escribir para otros

Salto de cama

Sed risueños

Manos mil

Ayer como hoy

Tolerancia y limitaciones

El éxodo

¡Oh madre qué mundo!

Conjeturemos sobre la felicidad

Bruno

No se debiera callar

El color de las cosas

Paraíso de ilusión

Tiempo y espacio

Madre natura

Maná del cielo (Al agua, un tesoro inapreciable)

Pesadillas

Entre Alfa y Omega

Fantasmas

El ágape

El fénix de la felicidad

El trovero

Confusión

La procesión, va por dentro

La familia colabora

Cara dura y arte, es lo que vale

Conozcámonos mejor

Mis puntos de vista, que comparten muchos otros

Apetencias

Dulces

Al tropezón, le sigue el batacazo y de inmediato el descalabro

Ese hombre

Perritos calientes

Como veo mi Bahía

La fórmula del repostero

"Pa" mañana salmonetes

Martes trece

Mi presentación

DIARIO Bahía de Cádiz (BC) v. 1.9.
© 2004-2008 DIARIO Bahía de Cádiz

Publicidad | Contáctenos

¿Quiénes somos?  --  Aviso Legal  --   Suscribirse  --   Poner como página de inicio  --   Añadir a Favoritos                          Imprimir esta página

 

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782