|

En las más, de las veintitantas
cartas firmadas con mi nombre y dirigidas al Director de este periódico,
durantes estos últimos meses, me versé en la política, arrastrado por la gran
riada de pensamientos de este tipo que corrían por estos entonces. Me explaye
bien y dejé asentado mi ideario político, social y sentimental de forma clara.
Hoy recapacito y pienso que tanta acumulación de ideas desiguales, solo hace
aumentar el cauce de un río, que ya se desborda, por lo cargado que va. A partir
de ahora, mi principal proyecto será dejar aquellos asuntos sobre nuestro
pasado político de España y no volver a remover más, el ascua de una hoguera ya
apagada, aunque algunos intenten soplarle. Porque será inútil, ya que apenas
queda rescoldo suficiente para que prenda, y por el contrario sus blancas
cenizas que ahora reposan sobre la tierra, si se le aventan, solo pueden causar
daño en los ojos de estos sopla…
De tal manera que contribuiré con
todo aquello que amenice y sea de interés publico, en el futuro de forma más
ingeniosa y amena, para no cansar agobio a los lectores con tanta boñiga
esparcida en estos últimos tiempos.
El humor y un sentido sano de
hacer el payaso para hacer reír a las personas es mi rumbo, aunque se levante
uno de mal humor y no sepa en el día que se halla.
Hoy al empezar a escribir este articulo, me dije
para mí, ¿Dónde vas insensato, no estas viendo en tu ordenador, justo, ahí
abajo, el día que es hoy? Y tras comprobarlo, me dije algo asustado, ¡Si hoy
es martes 13! Efectivamente no me había percatado de ello. Luego me volví a
preguntar: ¿Será un día aciago, deberé andar con cuidado, empezando con lo que
escriba y haga?
Conclusión: Ayer las cosas me salieron de
maravilla y hasta me sentí más jovial y optimista y sin embargo esta mañana, por
el contrario, me he levantado con un dolor de uña, en el dedo gordo del pie
derecho, bastante molesto, luego, para distraerme se me ocurre tomarme el nivel
de azúcar, comprobando “efectivamente” me había subido, lo que se dice
vulgarmente una “jartá”, cuando ayer lo tuve normal.
Y aún así, sin desayunar y con miles de ideas en
la mente flotando, sigo escribiendo, y pensando, que me reparará el día de hoy.
Por supuesto que no conduciré ni permaneceré mucho tiempo en la calle y por si
las moscas, habré de ser cauto con lo que piense y haga, pero ante todo, deberé
de poner a esta situación un remedio.
E ipso-facto, como si de un rayo de luz se
tratara, se me vino a la cabeza la formula mágica para acabar con esta
situación. No es ningún secreto, se encuentra en la mente de cada cual, y
consiste en cerrar aquellos compartimentos de nuestra masa gris que poseemos, a
veces demasiado oscura y abrir, aquellos otros espacios más claros, en los que
abundan el optimismo y la alegría. Y así lo estoy haciendo, con resultados muy
positivos, pero añadiré, antes, habré de tomarme mi pastilla contra el azúcar,
que seguro, acabará del todo con esta puñetera dulzura, que corre por mi
sangre, ¡Valla que se me quedará normal! Y en cuanto a la uña del pie,
procuraré, que nadie me de un pisotón, porque duele.
Cuando ya todo este proceso, estaba marchando por buen camino,
¡maldición!, se me ocurre, asomarme a la ventana, para comprobar el tiempo que
hace, y sabéis con que me encontrado? Pues con el dichoso levante, que tal
bofetada me ha dado, que ha hecho, se me olvide, en el día que estamos.
ARTÍCULOS ANTERIORES
|