PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota



 El Mundo

 Deportes

 Opinión

 Cartas al Director

 Foros

 El Derrotista

 Servicios

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Toros

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

Escribe aquí tu CARTA AL DIRECTOR

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 TIENDA BC

 Quiénes somos

 Preguntas frecuentes

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 PEQUEÑAS HISTORIAS TAN GRANDES

Ahora

 ANTONIO LÓPEZ HIDALGO

 (Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)                    lopezhidalgo@us.es

 

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO

Ahora que lo sé, te puedo escribir estas palabras. Ahora que sé que no hay otra mirada como la tuya, no me importa mirar otros ojos, porque en ningunos me reconozco, porque en ningunos estás. No sé por qué no los vi antes si merodeabas mi vida como  una silueta sin sombra, si escuchabas mi voz y tomabas discretos apuntes en tu carpeta que después te disponías a diseccionar como si fuesen ratones de laboratorio. No sé si alguna vez te acercaste para preguntar una duda, una dirección, el título de un libro que nunca leíste. No sé si alguna vez me miraste como ahora lo haces, con el pecado por delante, con la insinuación severa, con la ternura como escudo interior. De qué te protegías si naciste libre, a quién temías si tus pasos se pierden por las aceras, de quién huías si nadie te seguía cuando avanzabas hacia mí.

 

Ahora te puedo decir que no he esperado en balde, que debí llegar antes, que no debí preguntar la hora ni el día, que debí apretarte contra mis brazos sin pedirte permiso, porque ese vacío estaba ahí esperándome a que llegara para sentarme sobre él. Ahora sé que valió la pena esperar, que si hubo equivocación bien vale la pena pagar su factura, que decir adiós nunca borrará el tiempo compartido. No sé por qué siempre medimos las noches y los encuentros, por qué fabricamos un final decente cuando hay historias sin final, por qué nos justificamos cuando sobran las excusas y las exculpaciones.

 

Ahora sé que después de tus manos no habrá otras manos, o posiblemente haya muchas más, pero también sé que todas me recordarán tu piel de los miércoles, los vasos que compartimos mientras nos amenazábamos apretándonos los dedos. No sabía que se podían decir tantas cosas con las manos entrelazadas, que a veces basta que me roces con tus dedos para que la mañana sea azul, que me mires como siempre me miras para que las nubes vuelen de mis ojos. Ahora sé que de todas las mujeres sólo tú te atreves a atravesarme los pulmones por derecho, que de todas sólo tú te pusiste delante sin esperar nada a cambio, que estabas dispuesta a partir para no romper los sueños que nunca fueron posibles.

 

Ahora sé que por las despedidas cobran impuestos y que las horas compartidas desgravan a Hacienda, que las noches son oscuras si no me arropas con tus brazos, que los días son grises y con lluvia si no me cubres con tu paraguas. Ahora sé que no hay otra dirección en mi agenda que tu boca, que no quiero beber otro vaso que no tenga marcados el carmín de tus labios y el perfume de tu aliento, que no quiero salir a la calle a buscar otra sombra que no sea la tuya, que me sobra el aliento que respiro si me faltas, que no quiero decir como siempre que mañana será otro día.

 

Ahora sé que los meses son eternos, que la ciudad es la misma, que los vecinos preguntan por ti si no te ven, que formas parte imprescindible de estos metros cuadrados que compartimos. Cuando no estás, el silencio es perturbador, la vida parece cogida con alfileres, la felicidad una palabra que inventaron para entretenernos  en los telediarios. Me gusta tu nombre, tu voz y tu pelo. El nombre te identifica, la voz te describe, el pelo te anuncia. Ya no quiero otra presencia sino la tuya porque mis ojos se han acostumbrado a tus brazos y a tu sombra. Como un perro te olfateo desde lejos y no quiero otro olor que el tuyo desde que te conozco. Ya no puedes engañarme con otros perfumes, porque debajo de tu piel adivino tu sangre.

 

Ahora sé que amanece temprano, que los días se amontonan sin orden en nuestras vidas, que detrás de la vida siempre nos queda la vida. Pero yo no quiero otra vida si no estás tú, si me levanto y no escucho tu nombre, si salgo a las calles y no encuentro tus manos apretadas a las mías. Ahora es tarde para decir que no debí conocerte, que hubiese sido mejor tirar por la calle de en medio, que no valió la pena salir tan pronto de esta habitación. Nunca hay un final si los dos no decimos adiós, hay encuentros eternos y miradas que siempre buscan los mismos ojos. Ahora sé que nunca podré olvidarte, porque no se puede amputar un órgano vital sin que nuestra propia vida corra el riesgo de morir para siempre. Ahora sé que si nunca te hubiese conocido, te tendría que haber inventado para que mi vida tuviera sentido, para que esta sensación de estar vivo, más allá de una mera obligación, sea ahora también la dicha más codiciada. DIARIO Bahía de Cádiz


ARTÍCULOS ANTERIORES

 

La despedida

¿Cuándo?

Tus palabras

Siempre la misma canción

Mujer

La huida

Esos ojos grises

Comienza a lloviznar

Por robar un portal de belén

Un presentimiento lo tiene cualquiera

Nadie entiende este mundo

Los números

¿Quién pagará los daños del coche?

Toda una vida

Sueño con África

El último viaje en bicicleta

Un falso secuestro

El día de la fortuna

...

Sueños para una hija

La carta

Un padre siempre es un padre

Viviendo otra vida

Un día sin muertos en las carreteras

La huida

Un despiste fatal

En día tan señalado

 

 

ARTÍCULOS DE "EL RUIDO Y LAS NUECES"

DIARIO Bahía de Cádiz (BC) v. 1.9.
© 2004-2008 DIARIO Bahía de Cádiz

Publicidad | Contáctenos

¿Quiénes somos?  --  Aviso Legal  --   Suscribirse  --   Poner como página de inicio  --   Añadir a Favoritos                          Imprimir esta página

 

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782