Año II

 

              

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Nuevas secciones en DIARIO Bahía de Cádiz: TOROS; CARNAVAL366DÍAS y TODA LA ACTUALIDAD DE CÁDIZ CF Y XEREZ, en DEPORTES

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

   

 EL RUIDO Y LAS NUECES

Hablemos de la guerra

 ANTONIO LÓPEZ HIDALGO

 (Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)

 

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO

La vocación del ex ministro de Defensa Federico Trillo por la guerra es tan desbocada que no podía publicar un libro con otro título que no fuera Memoria de entreguerras. Siendo titular del Departamento de Defensa ya dio fe de esta insatisfecha inclinación. Para nuestra historia más reciente, dejó dos anécdotas incuestionables y algunos hechos censurables. Llamémoslas anécdotas por no denominarlas mofas o bromas de mal gusto. La primera tuvo lugar el 16 de febrero de 2004. Una periodista de la Cadena SER le preguntó ingenuamente por el paradero de la armas de destrucción masiva que sirvió de argumento para invadir Irak. Sin más ni más, Trillo sacó un euro del bolsillo, y respondió sin ningún respeto a los periodistas: “Llevo una semana guardando el mismo euro para el que me preguntara por las armas de destrucción masiva, pero como he sabido que empiezan a perder interés, se lo ha ganado usted”. Después hizo rodar la moneda por la mesa en dirección a la periodista.

 

La segunda anécdota es aún más vergonzosa y, por supuesto, nada propia de un ministro. El 21 de febrero de ese mismo año, Trillo pronuncia en un hotel de Santa Pola un discurso ante 200 simpatizantes y afiliados del PP. No pudo eludir el tema pesquero, porque se trataba del acto apertura de su campaña electoral como candidato a diputado por Alicante. Y dijo sin vaguedades y con humor difícil de catalogar: “A mí lo que me hubiese gustado es ser ministro de Defensa hace ocho años, pero me hubiera gustado sólo por una cosa, queridos santapoleros, para haber tomado la isla (de Perejil) ocho años antes, y que nuestros pescadores hubieran pescado en las aguas de Marruecos, caramba”.

 

Todos recordamos aún la operación para desalojar del islote a los soldados marroquíes que vigilaban el lugar. Pero hay un hecho que en su momento no se dio a conocer en toda su amplitud. La revista Interviú, sin embargo, sí lo hizo. El 29 de noviembre de 2004 publicó fotos de los seis soldados marroquíes que se encontraban en el silote de Perejil en julio de 2002 y que fueron desarmados y detenidos por un equipo de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra español. La gravedad de los hechos es que las fotos mostraban a los soldados marroquíes maniatados a la espalda, sentados en el suelo y con la cabeza cubierta por una capucha que les impedía la visión. La misma imagen que tantas veces vimos en las cáceles de Irak y en Guantánamo.

 

Los marroquíes eran soldados normales y corrientes que se entregaron rápidamente sin resistencia ante nuestra armada invencible, excepto uno que se opuso ligeramente. Parece que los ejércitos occidentales utilizan estos nuevos métodos sea cual sea el escenario y el tipo de enemigo. El uso de capuchas por parte de los ejércitos es bastante reciente. Hasta hace poco sólo la usaban determinados servicios de información y policiales cuando aplicaban tortura física. Los israelíes extendieron su aplicación para controlar a los civiles palestinos detenidos. Su uso en la guerra de Irak ya se hizo habitual. En España, Trillo no quiso que los boinas verdes se quedaran los últimos de la clase en la aplicación de estas sofisticadas técnicas sobre todo en una operación compleja como la toma del islote de Perejil.

 

Ahora Trillo, que nunca dejó de guerrear, vuelve a la actualidad también con aspectos bélicos en un libro en el que vuelve sobre la ocupación de Perejil para justificarse con esta frase: “Dentro de España, la opinión pública demandaba una reacción inequívoca del Gobierno”. Y fin. Pero el libro también trae la noticia que entonces sospechábamos y que él corrobora de que el vicepresidente Rodrigo Rato se opuso de forma contundente a la participación española en la guerra de Irak. Algo es algo, mangas verdes. Trillo describe así el ambiente que se creó en aquella reunión del gabinete de crisis en vísperas del comienzo de la guerra de Irak: “Explicó su posición contraria en términos muy contundentes. Aznar, a su lado, lo escuchaba con la vista al frente, respirando hondo. Cuando terminó, se volvió para darle las gracias y me pareció ver en su mirada una tristeza infinita”.

 

Pero esa tristeza infinita no le impidió a Aznar unirse a George Bush y a Tony Blair para desatar, al margen de las Naciones Unidas, una guerra sin fin cuyas consecuencias aún hoy desconocemos. Aznar apoyó la guerra sin escuchar a sus compañeros de partido ni a los ciudadanos que tomaron las calles ni a países como Francia o Alemania que se opusieron al conflicto. Sin embargo, esta práctica emprendida por Aznar tiene sus días contados. La nueva ley de Defensa aprobada el pasado día 15 quiere poner coto a esta trágica experiencia, porque corresponderá al Congreso autorizar previamente la participación de las Fuerzas Armadas en misiones exteriores. Y para tal fin, las condiciones a que estarán sometidas quedan claras: resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y conformidad con la Carta de la ONU y el derecho internacional.

 

Claro que igual el PP, si alcanza el gobierno, vuelve a modificar esta autorización previa, y de nuevo nos vemos cruzando el Estrecho buscando piedras donde colocar banderas nacionales y donde encapuchar a soldados asustados que ignoran la vocación militar y gallarda de nuestro ex ministro Trillo. Porque de los atentados del 11-M no quiero hablar. Ya es demasiado dolor y son demasiadas las imágenes que dan fe de un horror que nunca, nunca, debió pintar aquel paisaje después de la batalla.


 

ARTÍCULOS ANTERIORES

VER TODOS LOS TITULARES DEL DÍA                     

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11100 San Fernando (CÁDIZ)

@ contactar