
Hace ahora doscientos años acaecieron los
hechos que Benito Pérez Galdós relató en el primero de sus Episodios
Nacionales. La pasada semana, el Gobierno andaluz quiso recordar, con la
celebración de distintos actos, lo que aconteció en la Batalla de Trafalgar.
El Centro de Arqueología Subacuática (CAS), organismo creado por la Consejería
de Cultura de la Junta de Andalucía, comenzó hace unos años las prospecciones
de localización de los restos de la Batalla de Trafalgar, después de haberse
establecido un listado de posibles zonas de hundimiento para cada uno de los
doce navíos naufragados como fruto de una exhaustiva recopilación de
información y confrontación de las distintas fuentes, o las actuaciones
arqueológicas en los bajos al noroeste de Cádiz, una de las zonas más ricas
arqueológicamente de toda Andalucía. Para alcanzar este objetivo la mayor
parte de estos navíos hundidos ya estaban localizados y sólo pendientes de que
se iniciara su recuperación y catalogación.
A lo largo del siglo XIX se publicó mucha
bibliografía sobre la Batalla de Trafalgar, tanto por parte de autores
nacionales como extranjeros, sin embargo han sido escritas desde un punto de
vista histórico, analizando las causas, el desarrollo y las consecuencias
desde un punto de vista político y humano, pero nunca hasta la fecha se había
planteado analizarla desde un punto de vista arqueológico, como sucede ahora
con el Proyecto Trafalgar.
En la documentación consultada, el CAS ha
encontrado referencias a lo sucedido con esos navíos, no obstante no han sido
numerosas ni fructíferas, además de ser poco unánimes en cuanto a la
indicación de las zonas donde se produjeron los hundimientos a causa del
fuerte temporal que se desató durante varios días después de la batalla.
Después de contrastar la información, el CAS localizó las zonas de hundimiento
de varios navíos naufragados con actuaciones arqueológicas o bien por
referencias orales con hallazgos subacuáticos de cañones, restos de madera o
forro de cobre del casco del buque.
La siguiente fase del Proyecto Trafalgar
consistía, lógicamente, en el planteamiento de actuaciones arqueológicas,
tanto de los pecios que tradicionalmente han sido adscritos a este
enfrentamiento entre la escuadra inglesa y franco-española, como en las zonas
apuntadas en esta fase documental como posibles áreas de naufragios de los
navíos, que a consecuencia de los daños sufridos en el combate primero y
posteriormente por el temporal que sobrevino a la batalla, se produjeron.
El objetivo último es clarificar mediante una
metodología arqueológica, en la medida de lo posible, la identificación y
datación de los restos materiales, para luego facilitar su conservación como
parte integrante de nuestro Patrimonio Arqueológico Subacuático.
En este famoso combate naval se enfrentaron el
21 de octubre de 1805 frente al Cabo de Trafalgar, en el Sur de la Península
Ibérica, un total de 74 barcos; una parte, bajo pabellón inglés a las órdenes
del almirante Nelson, y otra formada por la escuadra aliada hispano-francesa
comandada por su homólogo francés Villeneuve. El almirante francés había sido
informado erróneamente de las fuerzas navales al mando de Nelson: un total de
18 navíos, por lo que salió de la Bahía convencido de su superioridad
numérica. Sin embargo, su alegría duró poco, porque Nelson contaba realmente
con una fuerza de 27 navíos, cuatro fragatas y dos balandras, con más de 2.000
piezas de cañones.
Los ingleses, después de su rotunda victoria,
apresaron 18 navíos. Al combate le sucedió una situación más extrema: el
temporal predicho por los marinos españoles se desató y con bastante fuerza.
En un recuento final, se hundieron cinco navíos de nacionalidad francesa:
Aigle, Berwick, Bucentaure, Fogueux, Indomptable. Ocho de nacionalidad
española: Argonauta, Monarca, Neptuno, Rayo, San Agustín, San Francisco de
Asís y Santísima Trinidad. En definitiva, sólo diez barcos de la Escuadra
Combinada entraron en el puerto de Cádiz: Montañés, Príncipe de Asturias,
Santa Ana, San Justo, San Leandro, Algeciras, Argonaute, Héros, Neptune y
Plutón. En los días siguientes a la batalla aparecieron gran cantidad de
restos de los navíos destrozados, así como multitud de cadáveres en la costa
de Cádiz.
Además de las labores de rescate de los
supervivientes, se establecieron una serie de actuaciones para recuperar los
restos de los navíos que se pudieran reutilizar. La Batalla de Trafalgar
significó la decadencia de la Marina Española. Muchos de los "navíos de línea"
que surcaron los mares, con la pérdida de las colonias americanas, terminarían
pudriéndose en los astilleros españoles por falta de carena. El silencio de la
prensa local, a pesar de que los gaditanos fueron testigos de primera fila, es
extensivo tanto a la prensa nacional como a la prensa francesa. Ello se debe a
la intención de los dos gobiernos de silenciar el desastre.
El CAS ha catalogado desde su creación, en el
año 1997, 26 yacimientos y constatado la potencialidad arqueológica, a falta
de realizar un estudio en profundidad, de otros 45 en el amplio litoral
andaluz de algo más de 800 kilómetros. Estas actuaciones se han centrado en
Almería (fundamentalmente en la zona de Cabo de Gata), Granada (La Herradura),
Málaga (Estepona) y Cádiz (Tarifa, Conil y Cádiz).
La elaboración de este catálogo de yacimientos
fue desde sus inicios uno de los objetivos prioritarios del CAS, ubicado en el
antiguo Balneario de la Palma de la ciudad de Cádiz, en cuanto que su
conocimiento es requisito indispensable para realizar las tareas de
investigación y protección que tiene encomendadas de la Consejería de Cultura.
El Centro partía además de una situación de gran desconocimiento de este
patrimonio, como indica el desfase existente entre los yacimientos terrestres
(12.208 registros) y subacuáticos (51 registros, tanto de yacimientos como de
zonas de alta intensidad arqueológica) recogidos en el Inventario de
Yacimientos Arqueológicos de Andalucía (IYAA). Estos trabajos del CAS han
puesto de manifiesto no sólo el escaso conocimiento que se posee sobre el
Patrimonio Arqueológico Subacuático andaluz, sino el grado de expolio al que
se ve sometido.
ARTÍCULOS ANTERIORES