|
Frío, musho frío fuera del Falla. Pero la cosa se
pone calientita a medida que se acercan las nueve y media de la noshe, hora que
marca el inicio de la segunda semifinal del Concurso Oficial de Agrupaciones
Carnavalesca. Y siempre que te cueles en el Teatro y no te quites el abrigo,
claro. Ni abrigo, ni guantes, ni bufanda. Y si te vienes con una mantita, de
RENFE, mejón. Con todo, la sesión del martes 25 de enero se presenta atractiva.
Con dos coros extremos, el más o menos serio, el de Lamas, y el más o menos de
chashondeo, el del Valdés; con cuatro chirigotas que gustaron demasiado en
Clasificatoria, entre ellas el gran pelotaso de la temporada otoño-invierno, los
espermas del Canijo de Carmona, la de el Love, el Rosado, y el Rondán; el
cuarteto teatrero de Algeciras; y comparsas de categoría como la del Bustelo,
que volverá a pintar un bello cuadro de la Tacita, los duendes de las torres del
Ripoll, y esa majestuosa “Bahía de Cádiz” de los hermanos Alcantara Pedemonte.
Quién no disfrute con esto, a priori, es que no le gusta el Carnavá, y no quiere
ni a su mare ni a su pare. El segurata me ve hoy muy optimista. No te creas,
pishita mía. El ya está ansioso por arrojar tropezones de papelillos.
“EL POZO DE LA JARA”, CON LA LENGUA FUERA
La
jornada la estrena el coro de Lamas “El pozo de la Jara”, con gaditanos del
siglo XVI de fiesta –qué raro- en torno a este pozo que en su época se
encontraba donde hoy está San Antonio. Actuación de corrido hasta el popurrí,
con la lengua afuea. Primer pasodoble al respeto en Semana Santa, aunque se
califican no creyentes, “tus pies desnudos en el suelo… mientras que por las
calles se escuchan risas que se mezclan con el incienso… pido respeto a to las
creencias que va mi mare de penitencia”. Buen primer tango. En el segundo, el
halago regionalista, “andaluces levantaos, pedir libertad y tierra… que aquí
tenemos las puertas abiertas”. Ya decía yo que hacía fresquito. Cupleses a la
ley de matrimonios entre homosexuales, que si lo llega a saber antes el
principito no se hubiera casao con la Leti; y al niño que se pasa tol día
bajándose cosas de internete, a vé si baja también la basura. “Ay ay, ay, qué
tiene el agüita de Cái”. Popurrí bien cantadito, pero el ambiente gélido.
Actuación en general, mejorando el pase de preliminares, sobre todo la primera
parte, en la que se agradece el enchampelamiento de presentación, tangos y
cuplés. Luego el interés decae. El segurata les echa, como si fueran palomos del
parque Genovés, dos puñaos de papelillos. Por cierto, el palco municipal
registra un lleno histórico en lo que llevamos de Concurso, hasta la alcalda, y
sin Alejandro. Y por el Teatro pululan durante la noshe nombres como el del loco
de la colina, el Quintero, Raúl López y Velázquez, o el Ismael granhermano.
“LOS DOCTORES JEKILL”, CHIRIGOTA DE OFERTA, DOS
POR UNA
La
chirigota del Love “Los doctores Jekill” viene este año de oferta de supermercao,
dos por una. Todo empezó cuando en su casa se bebían los tubos de ensayos, pero
en la pócima se esquivocaron, y ahora sufren los efectos: se les cambia el
carácter. “Soy bueno de día y malo de noche”. La lían en una buena presentación
con los sones musicales de Sabina. Hoy llevan las camisetas interiores algo
subidas, enseñando esas barrigas de Cádi. Tierno piropo en el primer pasodoble a
la plaza de las Flores hasta que sale el otro yo que tienen dentro y salta la
verdad de la plaza, que con tantos trastos de por medio, es un poco complicao
pasar por allí. En el segundo, le cantan al hombre, para explicar que no todos
son iguales “un hombre es un hombre cuando está en su sitio y sabe respetar… que
no confunda el nombre, que muchos parecen hombres y en verdad son animales”,
hombres que aparentan ser más hombres humillando a las mujeres. De categoría
esos pasodobles a dos ritmos, pasodobles con una parte calmada y otra agresiva.
Un acierto. En el primer cuplé, con una sola cervesita tuvieron un trompaso en
la Cuesta las Calesas, es que se ponen nerviosos si se toman menos de un litro;
y el segundo, de pelotaso, al fin se arregló la polémica de la tele y las
radios, que ya el concurso parece una lavaora, “con cinco años de garantía… pero
a ve si se enteran los shavales, que con Canalsú o sin carnalsú… aquí hay
carnavales”. Eso duele. A vé que programa del Ente público contrata ahora a la
chirigota pa que vaya a cantá a los platós?. A vé con qué cara va a cantá la
chirigota?. El estribillo, normalillo, “no soy ni míster Jeky ni míster Hide… mi
pare se llama Paco, mi mare Pepi y yo soy de Cái”. Dilema de los dos yos, en el
popurrí, la paradoja de angelito y el demonio. Interpretación a la altura de lo
que se espera del grupo. Lo de siempre, pero un poquito mejón. El segurata les
agasaja con dos cajas de papelillos y un valium.
“LOS ACUARELA”, CÁDIZ A PINCELADAS Y BROCHAZOS
“Si
he de pintar un retrato del Carnaval… antes que un Dalí yo te pinto un garrabato”.
Asín comienza el cuadro de la comparsa de Cádiz, segundo premio el año pasado,
“Los Acuarela” de José Luis Bustelo, “canto mientras dibujo como a mí me
gustaría que mi tierra tuviera su carnaval… donde nadie le diga a nadie cómo son
las comparsas… sin coplillas de venganza… con tonos más profundos… donde cabe
todo el mundo… donde se ponga juntito lo clásico y lo moderno… donde se cante a
mi tierra y no se le ponga los cuernos… que mi tierra tenga su carnaval pero
hablando en gaditano”. Ooooh, que manera de entrar en escena, ooh. Qué gusto.
“Un banquito en la plaza del Falla me empujaba a la batalla de cantarle a mi
ciudad…”. En el primer pasodoble recuerdan como se iniciaron en el mundillo
febreril, y como ha cambiado la cosa. Nostalgia coplera. En el segundo traen a
la palestra la historia del prejubilado, presumiblemente de astilleros, “con
cuarenta y tantos y sin trabajo”, se deja escapar al sector naval mientras se le
pone el culo al cortinglés, dicen. Cómo le gusta al segurata esta comparsa, de
brocha gorda entre pinceladas. Primer cuplé al arte de la chirigota del Canijo,
que si la llega a escribir Juan Rivero “llega el salpicón hasta el gallinero”;
el segundo, más malo, al gay que todos tenemos dentro –dicen-, pero con lo que
les cuelga ahí, desentonan. “Tacita como te quiero, la más rebonita debajo del
sol”. “Mi tierra no es una golfa, mi tierra es una señora… un pintor que busca
los detalles en todas tus calles… no pinto el paro, no, eso es un marrón… no
pinto paredes, yo pinto ventanas…”, que bueno ese verso, qué bueno. Cádi, tu
nombre se escribe con cinco letras “pero se dice con tres…”, y para rematar “me
pregunto si valió la pena veintisietes velas con mi copla… yo nunca canté pa
fuera yo siempre cante pa Cái”. Pos claro que sí. Uno de los mejores retratos
que se le han hecho a Cádi en la vida. Veinticinco kilos de papelillos son los
que arroja con dulzura el segurata a estos pintores comparsistas. Asín, asín, tú
echa, alegría, que no falte.
“¡OJÚ… QUÉ SUEÑO!”, CUARTETO CON MUCHO TEATRO
De
película continúa el cuarteto de Algeciras “¡Ojú… qué sueño!”. En este pase, la
segunda parte de la película “El Mago de Oz”, en este caso, camino de la ciudad
Esmeralda. El doblaje de la presentación, de nuevo muy bueno, pero se creen que
en el Falla estamos sordos. Los altavoces a tó caña. Dominan el escenario como
naide, son grandes actores, mejón que muchos de los chistes: el pare lleva ocho
meses en la Gloria, y toavía no lo han despachao; la cuñada del león, Loles
León, que se acercó tanto a la tele viendo un peli de tribunales, que el juez la
llamó a declarar; una tortuga que habla idiomas, tortugués; la semana santa en
la selva, con los pasos de cebra, y cosillas asín, que hacen más grasia porque
están acompañadas de una buenísima interpretación, y además gozan de las
simpatías del público. Uno de los cuplés a la Uchi, que quiere la cabeza de la
ballena que apareció hace unos días en la Bahía, pal gato. Cupleses malillos.
Ellos buscan al Mago de Oz y “media España buscando el punto G”. En el estilo
libre repiten el popurrí de la clasificatoria. No se han olvidan del homenaje a
los cuarteteros que ya no están. Interesante cuarteto al que sólo le falta más
cashondeo. El segurata premia su arte con ocho sacos de papelillos, tó pa ellos.
Bueno, les quitamos tres papelillos por excederse 42 segundos en la actuación
del tiempo legal. Qué de plamplinas tiene el reglamento.
“LOS QUE SALIMOS POR GUSTO”, OTRO ORGASMO
El
pelotaso de este año, “Los que salimos por gusto”, la chirigota de los espermas,
o penitentes de blanco, según se quiera, del Canijo de Carmona, conocido también
como el Pibito. “La vida es así… te traigo la historia más hermosa y natural…”,
espermatozoides que se comportan “iguá que los gaditanos, más tarde o más
temprano los dos salimos pá fuera por una avenida y un puente que es levadizo…
los sábados y los viernes son los días que más sales… por la punta… y cada año
que pasa cada vez quedamos menos”. Primer pasodoble, cosqui a los
norteamericanos, “fueron los primeros en pisar la luna y ahora pisan a Irak y
pisan a Cuba”. En la segunda letra le explican al niño cómo vino al mundo, y
nada de plamplinas de cigüeñas de París, le cuentan la verdá, de verdá. De clase
de Ciencias Naturales. “Qué viene… qué viene”. Cupleses, al erizo envenenao que
se tomó la Teo y no le pasó ná, pero no veas el erizo qué mal; el segundo, a las
chirigotas preferidas por el jurado, que se han enterao que es la que va de una
corría, o es la del Carapapa, “o es la mía”. “Este año sí Canijo”, resuena desde
el gallinero. “Ya ya ya ya ya ya ya ya ya…. Ya… ya está!”. De categoría ese
estribillo que va hacer historia. Esa músiquilla de Tino Tovar late en toda la
actuación. “Adiós pisha… qué pasa shosho.. y camino del monte de Venus… te doy
la vida”. Magistral el popurrí que es el paseíllo de estos bichitos con cola una
noche de triunfo sexual. “El rigor del popurrí es absoluto porque ningún tío
dura más de ocho minutos”, para acabar piropeando a la mujer y a Cádiz, “nos
darás de mamar… en la tierra donde hay que mamar”. Otra vez encandilan a todo el
Teatro, quizá un poco menos que en clasificatoria, donde jugaron con el factor
sorpresa. Pero sigue siendo la candidata número uno a triunfar este año en la
modalidad. El segurata ahí está, dale que te pego –no penséis mal- a la cosa de
los papelillos. He perdío la cuenta, pero lo menos un montón les ha arrojao ya,
que se están formando montículos en el escenario. Bien Canijo, este año, pese a
lo que querían los derrotista, no das el bajón en semifinales..
“CORO MIXTO RECUERDO DE CÁDIZ”, QUITÁNDOLE EL
POLVO A LA MODALIDAD
Con
el descanso acabado aparecen en escena los muñecos de Marín que se ponen ensima
la tele, “Carmen y José” gitanillos buenos , en pareja, en el coro del Valdés
“Coro mixto recuerdo de Cádiz”. Tango echando la vista atrás a los cuatro años
de este grupo innovador, que a pesar del palo del año pasao, ellos vuelven “pese
a quien pese… porque tengo el apoyo de to mi gente”. Como beduinos de Puerta
Tierra se definen en el segundo tango, “sin ser de la Viña o Santa María… yo soy
beduino pa qué quiero más”. Cuplé al retorno de la entrada de las radios y la
tele en el Teatro, “po a vé si aquí entra algo y a mi me quita las telarañas”;
en el segundo reparten por el Teatro porvorones, y el alfajó “me lo dejá a mí
que voy a quitarme las telarañas”. Las gitanillas, con ganas de coger polvo, en
la tele, en la estantería, donde sea. Problemillas para una de las gitanas con
los largos micros del Canarsú. “Palillero no se cierra”, en Semana Santa, y
“antes Cádi que Sevilla”. El Teatro disfruta con el popurrí. “Que le pasa a mi
gitana que le han cambiao la tele y le han puesto pantalla plana… Hemos venío a
divertirnos… nos vemos en el carrusel, oee… todo el mundo tocando palmas y yo de
mientras pelando gambas… oe oe”. Un coro de Carnaval, agradable y con grasia, de
los que un domingo de coros buscas su batea por las esquinas para compartir
borrachera. El segurata les premia con un fuerte abrazo y veinte cajas de
papelillos, en adobo.
“EL TORREÓN DE LOS MENGUES”, DUENDES DESDE LAS
ALTURAS
Enfilando
la recta final, llega la comparsa de Luis Ripoll, “El Torreón de los Mengues”,
contemplando Cádi desde las troneras, qué envidia. Fantasía ostionera y marinera
en los tipos. Duendes de los torreones que sobreviven a la historia, y que
rematan la presentación por lo bajo. “Olvidemos el infierno, corre y no mires pá
atrás…”. El primer pasodoble es el lamento esperanzado de dos inmigrantes que
acaban de arribar con la patera a la costa. Muy bueno. En el segundo consideran
que Cádiz le ha dado más a Atilleros que lo que recibe de este, “si astilleros
se levanta… todo Cádiz se levanta secuestrao… mi Cádiz sí es solidario,
astilleros no lo sé”. Astilleros, como el calvario que sufren los gaditanos,
jartos de estar jartos. “Cádiz tiene duende”. Y el popurrí lo acaban con un
trabalenguas, que el segurata no se atrevea repetir. Se corta. También es tímido
tirando papelillos, dos o tres bolsas, no me he fijao mu bien. Pa que no se
mosquee naide me murmura que es que le quedan ya pocos, que si no les hubiera
tirado dos o tres kilos más.
“LOS QUE SE PONEN ENCIMA”, PADECIENDO EL FRÍO DEL
TEATRO
Con
la chirigota de Enrique García Rosado, “Los que se ponen encima”, el Falla se
transforma en un hipódromo donde abunda la gomaespuma hecha caballo. Tipo con
arte. El primer pasodoble es una ofrenda a Joaquín Prats, al que ponen de
ejemplo a seguir por los periodistas de hoy, a quienes piden “honestidad”. En el
segundo pasodoble aseguran que si llegan a casarse, la boda sería en Carnaval,
en el Falla, y los invitaos, disfrazaos, y ellos de ahorcaos, pero a Julio Pardo
no lo invitan por lo caro que les va a salí, el arroz sustituido por papelillos,
al cura como el dios momo, la ostia por tortillas de camarones, y en vez del
padrenuestro, el vaporcito del Puerto, “el padrenuestro de Cai”. Esta letra si
me ha gustao tela, muy original, muy buena. Aunque el Teatro sigue sufriendo las
consecuencias de la ola polar. Al segurata le pone más la ola de Isabel Pantoja.
Cuplés de cera, como el patio de butacas. “Me gusta montá a caballo por la tarde
y por la mañana… pero por la noche me gusta más montarme a tu hermana”. Ahí
queda ese estribillo. Se enamoró su caballo de una yegua de Sevilla, ésta le
dijo “mi aaaarma”, y este le dijo “quilla”. Simpaticote popurrí, que no conecta
hoy con el Falla. El segurata contagiao por el ambiente no les tira ni un
papelillo, er malage, aunque se merecen unas cuantas bolsas. Recordemos que se
ha quedado sin existencias, que no es ninguna maldad.
“BAHÍA DE CÁDIZ”, UNIDAD DESDE EL MAR
La
comparsa de los hermanos Alcantara Pedemonte “Bahía de Cádiz” pisa ahora las
tablas. Ole esos tipos marineros, que huelen a caballita con piriñaca. Una bahía
que se comunica con la sirena de sus puertos… “que por el mar se escapa la
ilusión y la alegría de mi bahía”. Qué presentación. Canto a la unión y
hermandad de la provincia gaditana en el primer pasodoble, “tengo campo… tengo
mares… tengo pueblos que adornan su sierra… yo no quiero que Cai termine en la
Viña”. Y nada de catetos. Bueno bueno, haciendo provincia, pese a los gaditas
mal entendíos. Ejem, el segurata mira a las ninfas como si la cosa no fuera con
él. Otro puntaso de los que duelen en el segundo pasodoble, donde se menosprecia
la labor de los medios, que musho paripé pero lo que vienen es a llenarse el
bolsillo, dicen, que ellos –las agrupaciones- son los que realmente levantan el
Carnaval, “pa que ensima cuatro embusteros nos llamen peseteros”. Como todo en
la vida, letra discutible. Pero bien cantada y defendida, eso no se discute. Y
además, calienta un poco el ambiente. “Seis veleros luchando en el mar… en mi
bahía de Cai… ay”, precioso estribillo que acompaña a dos cuplés de comparsa…
“Bahía de ilusión… acuario de vida…”. Viaje por la Bahía, sus penitas y alegrías
en el popurrí, “Bahía de Cádiz… poemas de ensueños… riqueza de historia”. La
cuarteta de despedida es de las antológicas. Qué bonita. A esta comparsa, por
decreto del director de este periódico, lluvia de papelillos. Es más, tormenta
de papelillos, serpentinas y tapitas de queso con sus correspondientes picos
ye-ye.
“ANTOÑÍN DE CAI”, ARTE Y GRASIA, DEMASIADO TARDE
El
fin de fiesta lo pone la chirigota “Antoñín de Cai”, cañonazo de arte y de
grasia. Como los Manolos del “oll mai lovin”, pero de Cadi. En el primer
pasodoble se acuerdan del Diario de Cádiz, y su “prepotencia… ahí quería yo
verte compitiendo con más gente”. La siguiente letra es una petición, que le
pongan a una calle de Cádi el nombre de “chirigota”. Suena bien. El problema es
que quedan pocas calles en la ciudad sin rotular. “Mire usté qué gracia… mire
usté que arte… tiene el Antoñín”. Cuplés entre operaciones de penes y pelos por
tos laos. Échame una copita. “Carnavá y no se ve ni un plumero”. Musho arte y
ganas de cashondeo en el popurrí, con sus correspondientes bailecitos. El
segurata les tira, con to sus ganas, 20 kilos de piropos, en ausencia de
papelillos. Oye, que mañana no se te olvide traerte otras tantas toneladas de
confeti, que no te pase lo de hoy. Las 2.38. El compañero del Vivacadiz me
pregunta antes de irme que cómo anda la cosa, que nos quiere sacar a los colaos
del foso de prensa en el periódico. Dada la hora, no creo que le haya contestado
nada interesante. Perdonen las molestias. Y la última, antes de acabar el tostón
de literatura barata de hoy. Les mando un saludo a los argentinos que estas
noshes esperan algo, al relente, a las puertas del Consulado de aquel país, al
laíto de San Antonio. Supongo que hacen cola por una vida mejor. Como todos.
Cuidao con el frío. Aunque ahora que lo pienso, no alarmarse, que en Cádi no
hace frío, que hace humedá. |