|
Tras trece sesiones de clasificatoria, con sus
cosas buenas y no tan buenas, y sus cosas pa vamo a dejarlo, y una jornada de
merecido, pero breve descanso, este lunes 24 de enero se reanuda el Concurso
Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, o arranca el verdadero Concurso, como
piensan los buenos derrotistas, la fase Semifinal, que repartirá en 10 sesiones
de ida y vuelta las actuaciones de 47 agrupaciones. Agrupaciones que el Jurado
ha considerado que se han ganado estar aquí, y no allí, pero como ocurre
siempre, el Jurado es humano, es subjetivo y se equivoca, que tiene boca. En
fin, damos la bienvenida a las emisoras de radio, que ya están colocadas en sus
palcos, hola; a Canal Sú, la vuestra, que ya tiene to el Teatro con sus peasos
micros ultrasensibles, y tó liao de cables, hola otra vé; y asimismo decimos
adiós con pena penita pena –y es en serio- al alcalde de la Isla, Antoñito
Moreno, que se nos vá, asín por sorpresa, como si fuera el inesperado culmen de
un cuplé. Por cierto, me ha disho el segurata, que para los que no lo conocéis
es el armario empotrao que el Patronato me tiene colocao a mi vera en el foso pa
que no haga el cafre, que vuelve con fuerza, que con la paga de productividad
–sí, productividad- se ha comprao unos contenedores buenos de papelillos con el
delicado objetivo de agasajar a las agrupaciones que pisen estos días las
tablas, arrojándoselos a la cara. Po vale, dejemos las plamplinas.
“LOS HERMANOS TALENTINI”, ALGO DE MÁS TALENTO QUE
EN PRELIMINARES
Abriendo
las semifinales, como ya hiciera en preliminares, se presenta el coro mixto de
San Fernando, “Los hermanos Talentini”, con letra y música de Francisco Melero
Mora. Lo que podríamos llamar un coro abrelatas. Una agrupación que escuchamos
íntegramente por vez primera, ya que en su anterior actuación sufrió el plante
de la mayoría de los periodistas en solidaridad por la ausencia de las emisoras
de radio en el Teatro. Estos payasos con narices rojas, grandes zapatones y
corbatas, globitos y pelotas de gomas le cantan al tango “gaditano y marinero…
tango callejero que sabe de papelillos y ronqueras… cuando suena la bandurria ya
está aquí su majestad”. En el segundo, piden que aparezcan esas monedas a las
que les escribiera con arte el Tío de la Tiza, pá que se arregle la cosa, que
está mu malita, y entonces si les saldría un tango antológico. Cuplés a la
enfermedad de la lengua azul, y a la viagra femenina, que ya parece su suegra la
cámara de una bicicleta con tantos parches. En el estribillo, con el bombo y el
platillo, no se escucha ná de ná. El popurrí, con estornudo y guantá buena, el
payaso haciendo payasas… “no me digan payaso porque un payaso se lleva dentro”.
El segurata les arroja un manojo de papelillos, se ve que no está mu generoso, o
los está reservando pa más adelante.
“LOS TIESOS”, MANOLITO, PA LO BUENO Y PA LO MALO
La
siguiente, la chirigota de Manolito Santander “Los tiesos”, señores sin un duro
pero con mucha geta, ataviados con la típica chaqueta morada color pendón y
pantalones amarillos. “Ser un tieso en Cádi no es sencillo… hay que tener la
cara como un ladrillo… donde haya cocretas, hay están mis cojones… que entre tos
hacemo un escote y no juntamos ni un euro”. Ojú, que malita está la cosa, dice
el segurata. La actuación, dedicá al cajilla de la chirigota, que ha tenío un
accidente. Ánimo, Alberto. Primer pasodoble a los doctores y catedráticos del
Carnaval, “que se olvidan que en febrero es el pueblo quien canta”. La segunda
letra, a la justicia que “aquí en España tiene dos varas de medir, se inclina pa
donde está el dinero”, o sea un palo al Farruquito, “que pa un rico la justicia
es ciega”. Cuplés a los chinos que se comen cualquier bicho con cuatro patas,
que se van a acabar zampando al Julio Pardo de gato “que está pa comérselo”; y
el segundo a la retransmisión de Ondalú, “Carlo, mueve la antena o ponle una
papa”. En el estribillo, no tienen un duro pero lo prefieren a tenerlo y
escuchar aquello del “Manolo, sieso”. En el popurrí demuestran como se puede ir
de balde por Cádi, debiendo hasta los mocos, en Semana Santa con el capirote, y
en Carnavales, de gorila; y de camino al Uruguay, que ahí no les conoce naide.
En la Viña no buscarlos este año. Más de lo mismo, para lo bueno y para lo malo.
El segurata, sigue tacaño, y les dedica otro puñadito asín de papelillos, y
ensima, de los que ha elaborado artesanalmente con su colección de “Vivacadiz”.
El no compra periódicos en papel, él se informa por la prensa digital. Olé.
“CAMPO DEL SUR”, BUENA PESCA
A
oscuras se arranca la comparsa “Campo del Sur”, de los hermanos Arauz Salmerón,
instalada en los bloques de este rincón pinturero de Cádi. Primer tipo marinero
de esta semifinal. Vayan sumando. “Cádi qué tengo que hacer… para poderte
pescar…a mi me huele la piel a rocas, espuma y sal”. Bonita presentación. “Las
casas de Cái se caen…sabemos quienes son los culpables… políticos y
miserables…pero quién puede pagar una vivienda en mi ciudad con el paro que
tenemos… por culpa de este ayuntamiento, Cádi se derrumba y se está hundiendo”.
Ahí queda es primer pasodoble, criticón con la gestión municipal. En el segundo,
un abuelo le canta a su mujer que ya no está, “desde que te perdiera… soledad y
angustia son mis compañeras”. Bonito. Es el calificativo exacto, no tiene otro.
“Dejá ya de criticar, y a mí no me provoques, que al que se mata con Cái, yo lo
tiro por los bloques”. Estribillo genial. En uno de los cuplés amenazan con
bajarse los pantalones, lamentándose de las estrictas reglas del Falla, al
estilo del futuro carné de conducí, que por cualquier cosa te quitan puntos, y
se preguntan cuántos les restan por quitarse el cinturón. Primer amago de
estriptis comparsil. Popurrí con cuarteta dedicada a la caña de pescá. De remate
aseguran que “aquí está to el pescao vendío”. Lógicamente va con segundas y con
terceras. Comparsa con pinceladas de crítica política. Y se nota en el palco
municipal. El segurata, que tiene buena vista, me apunta que en cuanto se subió
el telón, los concejales del PP que presidían el palco salieron por patas. En
fin… tírales ya los paelillos. Ojú, lo menos cinco bolsas del pryca a rebosá de
confetti del bueno. Qué fino lo de confetti, por cierto.
“AQUÍ MISMO”, DOMINGUEROS A LOS QUE SE LES VA LA
OLLA
Otro
dominguito de playa. Por ahí se cuela el cuarteto “Aquí mismo”, ambientado en la
misma arena de la Victoria, y ya está aquí el levante –y aparecen cuatro notas
vestíos de ese equipo de furbo- y haciendo un repasito por la bella costa
gaditana, llegan hasta la playa de Jerez, “las ganas, pisha, las ganas”. Un
móvil caletero, un “erizón”; spiderman para rescatar a una señorita que se
ahoga, y se va rapidito que ha quedao con tó los superhéroes pa ir al cementerio
pa visitá a superman. Pisha, ahí te has colao. Paco tiene el poder con el palo
de la sombrilla. Al final de la parodia se les va realmente la olla. Cuplés a la
novia que consigue trabajo en la tienda Celo, y va por la por la plaza gritando
estoy en celo, “ahí va la más guarra del Mentiero”; el segundo cuplé, al sano
deseo de que asciendan to los equipos andaluces y el jerez “que hacienda le de
por culo”. En el popurrí la lían con cremita solar con extracto de pepino, y uno
que le da con el pepino a otro, y un ciego de por medio. Superan la actuación de
preliminares y eso era mu complicao. Dos cajas de papelillos y dos docenas de
serpentinas multicolores está arrojando el segurata, que lleva riéndose sin
parar desde que empezaron el popurrí. Arte de Cádi.
“LOS ALÉRGICOS AL POLVO”, EL ALGODÓN NO ENGAÑA
“Qué
le voy a hacer si en vez de mayordomo debería ser marqués…, si cuando escucho
caja y bombo yo me pongo nerviosito y me olvido del fregao… los años a mí me
sobran”. Así llegan estos mayordomos con clase y muchas tablas, la chirigota de
Cádiz “Los alérgicos al polvo” de Juan Rivero y José Castejón. Su edad, es el
tema del primer pasodoble donde incitan a la tercera edad a seguir viviendo,
“que el premio de tu retiro no sea nunca un butacón… vente conmigo a cantá y el
carné de identidad rómpelo en mil pedazos”. En el segundo pasodoble afirman que
por el bien de la humanidad, el Bush se debió quedá “en el coño de su madre”.
Ahí sale a relucir el toque mágico de Juan Rivero. Quieren tené aquello como la
nariz de Rossi de Palma, y en el baño se les pone de pie porque les flota. Ahí,
esos cuplés donde uno de los chirigoteros se esquivoca un poco al arrancar el
segundo. Se perdona. En el estribillo, musho quitá polvo, quitá polvo y no echan
uno desde que el Cádiz estaba en Primera: “sube pisha, sube”. El segurata se
apunta a ese deseo. En clasificatoria le hubiera tirado más papelillos, hoy con
cuatro montoncitos bien generosos, va que chuta, dice el segurata. Y ya se va el
Pepón es su casa en la Vespa, iiiiiinnn.
“LOS SIETE”, PECADOS DE CÁDIZ
El
mejón coro de preliminares, “Los siete” de Rafael Pastrana y Kiko Zamora, hay
está de nuevo, tras el descanso y el inevitable avituallamiento, si no queremos
que nos de una pájara a lo Indurain. Siete condenas tienen por Cádi. En el
primer tango piden la muerte, así, como suena, duro duro, de los que abusan de
niños, de los “hijos de puta que les roban la inocencia”. En la primera mitad
del tango hacen un bello repaso a la vida de su niño “mi delirio mi locura”.
Suena tan bien, tan tan, que a veces te atrapan esas voces y esa música y no te
dejan seguir la letra. El segundo tango, piropo al barrio la Viña “que suena a
Cádi, que suena a su corazón”. Uno de lo cuplés, al móvi ultramoderno del que la
niña sólo entiende el botón del vibrador. El estribillo, uno superior, les
bastan siete días, lo que durá el Carnaval “pa volverte a enamorar”. Siete, un
número mágico. “Siete pecados tiene esta tierra tan bendita…” y ahí va el
popurrí para refrescarnos la memoria, popurrí con contenido del bueno, nada de
banalidades: ira, soberbia, gula, avaricia, envidia “siempre por febrero, que
quizá esté en la barra, en la prensa, en el gallinero…, el que anda pregonando
cuna de las libertades y él no tiene libertad”. Estos pecadores o no cantan
popurrí y se salen, o sacan popurrí, y aún van más lejos. Tira, tira papelillos,
y se generoso. Lo menos ocho cajas de las familiares.
“EL REVUELO”, LIÁNDOLA EN EL FALLA
El
público muy calientito, quizá alcanzando la temperatura más elevada de la vivida
en todo este concurso en el coliseo fallero. Con expectación, otra vez, se
presenta “El revuelo (Los viejos copleros nunca mueren)” de Antonio Martín, con
la Plaza de la Cruz Verde de fondo. Regresan “sin olvidar lo que fuimos… pero
teniendo conciencia que el carnaval como el vino tiene en la mezcla su esencia”
Ahí está el tinto con casera, remata el segurata. Y surge como una artista de
cine el catalán viejo, “se me olvido que te canté… se me olvido que te olvidé… a
mi Cái no se me olvida”. La verdad que la presentación es de las de poner los
pelos de punta. El segurata se quita hasta el sombrero, y eso que no lleva.
Incluso mejón que en la clasificatoria. El tipo, inconfundible vestimenta a lo
Antoñito Martín. El primer pasodoble es un cosqui a los que subestiman al
andaluz y al flamenco, un cosqui a los nos miran asín desde más allá de
Despeñaperros, “el andaluz y el flamenco siempre han ido de la mano… no existe
algo más serio se lo puedo jurá…”. Muy sentido. El segundo, directo a la
comisión de investigación del 11-M “absurda y falsa” con la voz del pueblo, la
voz de esa madre rematando “de que se ríen sus señorías...” eso “dictó
sentencia, dicto sentencia”. Oooooooooh. Eso sí que es una letra, eso sí que es
un bastinaso de pasodoble. “No me formes el revuelo que yo hago con mi vía lo
que quiero, lo que quiero”. Estribillo sencillito, y por eso tan tan… “En Cái se
forma el revuelo en cuanto llega Febrero”. Al segurata le está extasiando este
pase, y ahí está, arrojando papelillos, uno tras otro, desde que empezó a cantá
el grupo. Ahora estoy yo cavilando: se imaginan la que se puede lía cuando
vuelva Martínez Ares? “Cádiz no llores por mí… que si yo me muero otro cantará
por mí… que los viejos copleros nunca mueren en la vida”. Y toneladas de
papelillos, y el patio de butacas de pie. Caliente caliente, eoo, como
canturreaba Rafaella Carrá.
“CUMPLEAÑOS INFELIZ SA. PAYASOS A DOMICILIO”,
CUMPLIENDO
Las
ninfas mueren por los poyasos… digo, payasos de la chirigota de Vera Luque
“Cumpleaños Infeliz SA Payasos a domicilio”. Payasos amargaos a los que nos les
sale ná de ná. En el primer pasodoble, un domingo de resaca los contratan para
el cumple de una chiquita de 5 años que está en residencia y no saben “si el
regalo era yo o a mi me lo hicieron”, una niña cuya risa les parecía celestial,
que se curó con esas dosis de ternura, nada de medicina. En el segundo, la
dosis, de cosquis a políticos, jueces, para los que somos sólo españoles cuando
les conviene, y reniegan que la Constitución sea lo que una de verdad a los
españolitos. Una Constitución, que no me canso de repetirlo, yo, y otros como
yo, no hemos refrendado. Por cierto, al estilo del Vera, la primera parte del
pasodoble más de cahondeo, y el resto, serio. En el primer cuplé hacen un
castillito to shulo en la playa y cuando se dan la vuelta los de Tecnocasa ya lo
habían vendío por 30 millones; en el segundo, como los niños del metrosesuá
Bekan que llaman a sus niños con nombre de barrios, si los tienen ellos les
llamaran Cortadura o la Rana Verde, depende de donde se ponga la semillita. Les
gusta “los malabares, las mujeres malas y los buenos bares”. Estribillo de
categoría, y buena interpretación. El público y la chirigota, disfrutan del
momento. “Hagan como Ana Botella y pongan en su vida un payaso”, y si los niños
te tiran los shanwi, con to sus casta, cuidaíto con la “ley del menor”. Entre
las cosas que tira la chirigota, y la caja y media de papelillos, y alguna que
otra serpentina que arroja con poca grasia, todo hay que decirlo, el segurata,
no veash como dejan el escenario. La noshe sigue ardiente, pese a aquella ola de
frío con la que quieren aconjogarnos y que de paso vayamos al cortinglés a
comprá carzoncillos de borreguito.
“LOS HIJOS DE LA TIERRA”, ESCLAVOS DE LA MÚSICA
“Qué
bien Makelele”, grita un anónimo desde el gallinero, a los componentes de la
comparsa de Luis Rivero “Los hijos de la tierra”. Amo a darle, negritos del
colacao, colacao de Cádi, claro O Nesquí. Lo dejo a su gusto. “Bajo el sol” se
arrancan trabajando en “plantaciones de algodón que se hacen inmensas como en
Cádiz se hace el mar…”, idea de una falsa libertad, dicen. “Soñando con romper
las cadenas de mi eterno silencio”. Asín entra, con más o menos éxito. El primer
pasodoble, una copla a la cultura, desde el 400 aniversario del Quijote, libros
suplidos por la telebasura, “aunque no sea culpa de nadie… todos tenemos culpa…
la esperanza de un pueblo se va construyendo desde la cultura”. Qué rematada
verdad. Otra verdad es el segundo pasodoble, donde abordan al niño que con 17
años ya se cree un hombre, y quiere hacer todo lo que hace un hombre, incluso
apuñalar, como los hombres, pero a la hora de que le juzgue la justicia, nada
más que es un niño. Cierto, y triste es. Ritmos afroamericanos a mitad de los
pasodobles. Puntaso al cartel de este año, del que nadie se ha quejado de su
coste, dos millones, en uno de los cuplés. “No hay nada más grande que ser hijo
de la tierra… si Cái es… mi madre”. El popurrí es ante todo un delirio de voces
y una demostración de que Rivero es músico. Peaso de árbol que han plantao en el
Falla para ambientar la actuación, al estilo “Las Estaciones” pero asín to
quieto. “Brindaré por un nuevo mundo nuevo donde esté de sobra el color… donde
la libertad sea sólo un derecho”. Es una gozada escucharlos. La libertad sólo la
consiguen cantando. El segurata afirma que entonces él es libre en la ducha
todas las mañana, donde se pone a imitar al Bisbal, no precisamente por los
rizos, porque él es de los donantes de pelo –que no se entere, que se mosquea y
es capaz de sacar la porra-. Sí, sí, le insisto como los locos, es que son ya
las 2.18, y con estos pelos. Buenas cajas de papelillos ha arrojao el segurata
sobre estos shavales tiznaos, iin, iinn, es que está tirando las cajas sin abrí,
no es bruto ni ná. Hoy ha sonado más comparsa, hasta el popurrí, que es otra
cosa, es un popurrí genial, pero otra cosa.
“LOS DEL PORTAL DE BELÉN”, PROFESIONALES DE LA
CRÍTICA
Pa
cerrar la jornada, una buena pero dura jornada, la chirigota “Los del portal de
Belén”, con letra y música de
Rafael
Ligero Moreno y Manuel Jesús Morera Rioja.
Ahí está criticando de los vecinos, el portero. Un viaje a Venecia en el primer
pasodoble, pasodoble, sin duda, acuático, se moja hasta el apuntaó, pero mojao
de agua no de la otra manera. Ding dong. En el segundo, aprecian como cambia su
mujé cuando se va de despedida de soltera con las amigas. Mejón el desarrollo de
los pasodobles que en sí el remate, de los tomates. En los cuplés tienen los
cataplines un poco gordos, y es porque llevan dentro al Canijo de Carmona. El
segundo mejorcito, se compró nosequién un piso barato y sin entrada, y ahora
tiene que entrá to los días por la ventana. Segurata, ve echando los papelillos,
que en cuanto acabe el popurrí estoy picando billete. Se ve que le quedan pocos,
ná más que dos puñaítos, anda anda, ni que estuvieras tirando patas de jamón. En
fin, las 2.52. Nada más. Y nada menos. Béndito calvario. La paradoja del
Carnaval. |